Bésame mucho... pero mucho: la presentación

Engel, Tani y la socia

Viaje de un par de días a la Ciudad de México para asistir a la presentación pública de la nueva revista Bésame mucho… pero mucho, proyecto de un grupo de mujeres pensantes y vivientes que persiguen manifiestamente “empoderar a las mujeres”. El primer número presenta varios artículos de densidades diversas, dirigidos particularmente a las mujeres pero que no excluyen a los hombres. Al pensar en revistas de mujeres para mujeres en español es inevitable referirse a Cosmopolitan y a Vanidades, la primera promotora de una sexualidad abierta, agresiva y diríase descarada, sin más fondo que exhibir a la mujer como un bicho que compra y fornica; la segunda, que promueve una feminidad más light y una ideología tipo happy end. Besame mucho… por lo pronto no exhibe una ideología uniforme sino una apertura promisoria. Tani Fuencerrada parece ser el alma del proyecto y en sus artículos ya exhibe un espíritu contestatario: contra las dietas, contra la feminidad delicada, contra los dogmas del estereotipo contemporáneo.
Bien diseñada, con buen papel y buena presentación gráfica, manifiesta un aéreo espíritu y parece el proyecto de un grupo de amigas que quieren trascender los papeles de madres y esposas dependientes, serviciales y abnegadas. Animan a las autoras escritores de culto masivo como Paolo Coello y hasta donde sé no frecuentan a Schopenhauer aunque sí a algunos orientalistas y gurús.
No es mi mundo, me dije, pero no lo censuro.  Asisto a la presentación con ánimo de outsider. Aunque los hombres no tendrán papeles protagónicos no está excluidos, dice Tani en sus palabras de presentación.
Por lo pronto les ofrecí un cuento brevísimo por número y quizás más adelante una reelaboración de un trabajo mío que no ha perdido actualidad: “El orgasmo: estudio de campo”, que podría llamarse también “Orgasmo: la película”. Ya se sabe: el orgasmo no pasa de moda.
La presentación de la revista fue en un salón que parecía un campo de fútbol: el salón Agustín de Iturbide del Centro de Convenciones Banamex, secciones uno dos  y tres. Quinientas sillas, champaña para todos, tres enormes pantallas panorámicas. Muchas, muchísimas señoras jóvenes, todas elegantes, tipo Liverpool, Fábricas de Francia, incluso Quinta Avenida NY, mucho Liz Clairbone, Gucci, etc; un desfile de botas, zapatos de tacón altísimo, ropa de cuero, seda, poliuretano, vinyl, incluso pieles un poco fuera de época y temporada. Alguna guapísima, espectacular, altísima, impresionante estaba sentada a mi lado (Engel, director editorial de la nueva Editorial Valpeoz, me sentó al frente, entre la rubia –candidata a la gubernatura de Coahuila, me dijo- y otra rubia menos impresionante –más bien normal-, que al final resultó gran amiga –propietaria de un negocio de finca raíz en Cancún.
Y ahí estaba MT, como don frijolito –pantalón blanco inmaculado y planchado de tintorería, una camisa azul, limpia eso sí, mis zapatones Jeep, sin corbata, sin saco, ni siquiera guardé las alas de mi camisa en el cinturón para que no se me notara la panza viajera (aunque como todo el mundo sabe soy atleta de  alto rendimiento, cuando viajo me dedico a machucar carbohidratos y me despacho algunos cigarros y smog).
Y en verdad que me veía algo extravagante  entre tantas galas, pero parece que nadie lo notó: al contrario: las lindas señoras me celebraron con abundantes selfies que después subieron a su Facebook con la correspondiente promoción: Aquí con el famoso escritor colombiano don Etc.
Que no es mundo, eso es claro.  Pero si Borges escribió durante décadas para la Revista del Hogar en Buenos Aires, por qué no voy a hacerlo yo, que soy más inmodesto.
Hay que decirlo: viaje a la Ciudad de México más por el interés de firmar un nuevo contrato para mi novela Historia de todas las cosas que para asistir al debut de Bésame mucho…
Al final no firmé el contrato pero sí salí de mi vergel solitario y de mi cabaña de anacoreta y conocí a gente agradable, particularmente a Tani, esposa de Engel, mujer muchísimo más hermosa que en las fotos, tremendamente vital y sin duda corazón de un proyecto importante.

Pero como les decía. Lo que a mí me importaba era firmar el mentao contrato. No lo firmé pero espero hacerlo. Viendo la envergadura y dispendio de la presentación ya no tengo duda el tamaño de la ambición de Engel: la Editorial Valpeoz, que se inaugurará con mi libro.




Con la encantadora embajadora en Cancún
Miriam  Saldaña y colaboradora

El equipo
Tani Fuencerrada, la capitana



Miriam  Saldaña promoviendo





Marco Tulio Aguilera

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