Cumpleaños 67: un par de fracasos y otros temas

Tal como lo he hecho en los últimos años, celebro mi cumpleaños evitando fiestas y haciendo un balance de mi vida, que aunque podría parecer un paseo triunfal, no lo es.

Veamos: comienzo celebrando lo que parecen ser dos fracasos: el de una novela rechazada por tres editoriales con dictámenes infames y el de mi nuevo libro de cuentos infantiles, El dragón poeta (que me parece bellísimo) que perdió un gran premio.

Lo anterior, hay que decirlo, es normal no sólo en mi vida sino en la de la mayoría de los que nos dedicamos a esto. Es, simplemente, otra raya al tigre. Ya se sabe: no hay fracasos, hay experiencias.

Aparte de esto, están a punto de aparecer dos libros; uno en Medellín y otro en Puebla.


Mis tiempos en natación (aunque cada día estoy más viejo) siguen mejorando:

38  segundos en 50 metros libres
Un minuto 35 en 100 metros libres
3 minutos 40 en 200 metros libres
7 minutos 50 en 400 metros
32 minutos en 1500

En octubre del año pasado en Cancún quedé campeón de Aguas Abiertas (1500 metros en el mar) y fui medalla de bronce en 800 metros libres en el Campeonato Nacional Máster de México.




Me negué a que me hicieran en casa fiesta de  cumpleaños y eso se puede interpretar fácilmente: no quiero envejecer (lo que es imposible), pero lucho contra "el oprobio de los años": la prueba es la terquedad  con que entreno natación, estudio violín y sigo escribiendo (tengo dos novelas en proceso).

Me molesta que ignoren mi trabajo y me reemputa que en la Universidad traten de hacerme a un lado (y eso lo hacen de muchas formas, descaradamente): es obvio: les molesta que yo sea extranjero (los mexicanos son xenófobos a morir aunque se precien de lo contrario), les molesta que yo ejerza la crítica a rajatabla y, sobre todo les molesta que yo sea tan productivo: en un solo año yo publico lo que un académico convencional no hace en toda su vida. Les molesta que yo denuncie y haya denunciado corruptelas (como el hecho de que un famoso escritor haya cobrado  en la universidad durante quince años sin trabajar).

He sido feliz en la Universidad Veracruzana. Llevo 35 años trabajando aquí y me siento orgulloso de pertenecer a esta institución. Lo que he conseguido ha sido a puro músculo y terquedad. El ambiente adverso es parte del aderezo: si no lo hubiera sería indicio de que me habría aborregado.

Para quienes tengan dudas de mi trabajo los remito al Repositorio Institucional de la Universidad Veracruzana en el que se demuestra que soy el académico que más artículos ha publicado en toda la historia de esta casa de estudios...Ver link abajo

http://cdigital.uv.mx/

Y que se jodan a los que les caigo mal...



Esta hermosa foto la tomó Héctor Vicario durante la Marcha por la Dignidad de 
la Universidad Veracruzana

Marco Tulio Aguilera

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