Manuel del Río, una novela de Félix Ramiro Flores, sobre la nueva violencia colombiana

Ananías Osorio Valenzuela 

Docente 

Al rastrear la historia de la narrativa sobre la violencia en el Huila, nos encontramos con el texto de Benhur Sánchez (Historia General del Huila, V. 5, 1996) quien expresa que en la región, como en el país, existen dos etapas que abordan el tema de la violencia: la primera, desde 1948 hasta 1964, la cual se inicia con “ASANGRE Y FUEGO” (1948) de Ramón Manrique Sánchez, y termina con producciones como “LA SOMBRA DEL SAYÓN. Algo de la violencia en el Huila” (1964) de Augusto Ángel Santacoloma; y la segunda, desde 1970 hasta 1981, que inicia con “LOS DIAS DE LA ESPERA” (|970) de Luis Ernesto Lasso, y termina con obras como “VENGA LE DIGO” (1981) del mismo Benhur Sánchez. Al leer varias de las novelas de estas etapas, y al adentrarnos en los escasos registros archivísticos, nos enteramos de referencias fragmentarias de las causas y de los efectos de los inicios de la violencia partidista desatada en la región a mediados del siglo XX. Estas narraciones abordan acontecimientos aciagos para los coterráneos y sirven de bálsamo para evitar el olvido del dolor producido a muchas familias, entre ellas la mía, que aun guardan silencio de dichos sucesos. Ahora, al leer la novela “MANUEL DE LAS AGUAS” (2015) de Félix Ramiro Losada Flórez, considero que hace parte de una tercera etapa que aborda acontecimientos atroces acaecidos no sólo en la región sino en nuestro país en los últimos 30 años, con temáticas propias de la época: narcotráfico, paramilitarismo, guerrilla, bandas criminales y delincuencia común. Se trata de una novela con acontecimientos entre realidad y ficción anclados en espacios y tiempos reales cobijados bajo aureolas poéticas y musicales que matizan la atrocidad de la cotidianidad de sus protagonistas. Trata vivencias del mundo de los negados que deambulan por pueblos y ciudades en busca de oportunidades, deseando vivir el modelo de la obtención del dinero fácil y de las extravagancias de narcos y paracos reproducido a través de los medios de comunicación. Vivencias de las atrocidades como las masacres y desapariciones del orden nacional y regional. Vivencias del erotismo y la exploración del cuerpo como lugar de satisfacción de deseos reprimidos. Vivencias de la muerte navegando río abajo y que, como en la película “El río de las tumbas” los rivereños solo se atreven a mirarla de reojo y en silencio, pero que espanta al encontrar testículos en los vientres de la pesca. La novela se deja leer de un solo jalón o de rato en rato. Entre capítulo y capitulo, el lector de nuestro tiempo puede recordar los padecimientos de nuestra sociedad en los últimos 30 años de violencias de todo tipo. Felicitaciones Profesor Félix Ramiro, y valió la pena las trasnochadas, los únicos tiempos para producir como maestros.

Marco Tulio Aguilera

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