Sergio Cordero, el poeta furibundo

Si hay un alma semejante a la mía en México, es la del poeta furibundo e intolerante con la mediocridad y el servilismo habitual en la fauna intelectual. Reproduzco su carta, en la que me veo pintado.


Estimado Marco Tulio:
   Te envío la portada de mi recién aparecido cuaderno Cincuenta insomnios (Poetazos, Monterrey, 2015). Una buena parte de los aforismos que incluye se publicó primero en la página de internet aforisticamente.com, donde los aforismos aparecen en formato bilingüe, porque fueron traducidos al italiano por Fabrizio Caramagna. Al final de este mail te paso el link completo.
   El texto que me envías me recuerda algunos ataques que yo recibí a finales de los ochenta (todavía en prensa), donde se exigía mi expulsión de la ciudad de Monterrey y se exhortaba a mis paisanos, los tapatíos, a no permitirme ni salir de Guadalajara ni publicar jamás en ninguna parte. Antes incluso, cuando yo me fui al D.F. becado por el INBA, la canalla literaria chilanga mandó llamar a mi maestro, el doctor Elías Nandino, reclamándole la razón por la que me había enviado con ellos y exigiéndole que me regresara al terruño inmediatamente. Nandino, por supuesto, no los obedeció, pero me descargó la peor regañada que me hayan puesto desde los tiempos de mi difunto padre.
   Incluso dos de mis antiguos compañeros de taller, en conversaciones separadas que tuve con ellos, me dijeron dos frases que sintetizan la opinión generalizada que tienen mis paisanos-colegas con respecto a mí: "Nandino quiso hacer de ti un escritor, pero te convirtió en un monstruo" y "eres el error más grave que el doctor Nandino pudo cometer como coordinador de un taller literario".
   Como ves, yo también he recibido esos "cariñitos".
   En mi opinión, todos ellos no son más que un hatajo de hipócritas. Mucha de la gente que me ha atacado han recibido becas, premios, buenas publicaciones y disfrutan de opulentas sinecuras, a pesar de que tienen una obra muy aburrida o de plano ilegible. Yo he dedicado a la poesía cuarenta años de mi vida y ¿sabes qué he obtenido, en pesos y centavos, de ella? Comparado con mis detractores, casi nada.
   Por eso, de 2009 a la fecha, mi ritmo de publicación se ha desplomado. Si con los libros que me publican, no voy a ganar NADA (en dinero contante y sonante, me refiero), si los únicos que van a ganar dinero CON MI PROPIA OBRA son los editores, los antologadores y los funcionarios culturales, entonces ¿PARA QUE HIJOS DE LA CHINGADA VOY A PUBLICAR? ¿Para conseguir la "Gloria"? ¿Para alcanzar la "Trascendencia"? Por favor, ya basta de mamadas. Estoy definitivamente hasta la madre.
   Un abrazo cordial.
   Sergio Cordero


Marco Tulio Aguilera

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