Sobre la presentación en la FILU 2015

Un grandísimo amigo, Oscar de la Borbolla, el día de la presentación de mi novela en la Feria del libro de  Xalapa sí dijo la verdad, pronto reproduciré sus palabras. Confesó que sí le gustó muchísimo mi novela La insaciabilidad y que en la Feria del Libro de Minería mintió a solicitud mía. Aunque no lo crean, me chocan los elogios excesivos, pero los de la presentación en Xalapa fueron tan bien dichos, con tanta filosofía y sinceridad, tanto por Oscar de la Borbolla como por Silverio Sánchez, que los recibo con humildad. Les creo y me siento honrado por la amistad de estos dos grandes, uno MUY conocido -tiene el record  Guiness de la mayor cantidad de conferencias pronunciadas en un año- y otro, Silverio, muy discreto. 
Y el público, señores, mi aplauso. Con un calor de mil demonios se mantuvo de pie (sentado) y cuando intervino lo hizo con emoción. Fue una presentación memorable a la que no asistió casi ningún miembro de nuestra eminente academia: sólo puros y limpios lectores. ¡Gracias!, hoy este ególatra se siente una auténtica mónada leibnitziana (no una monada, aclaro). Hasta hubo quien me llevó flores, quien me recitó poemas, quien me llevó un violín, quien trajo cinco de mis viejos libros para que se los firmara. Y además fue un día crucial por otras razones que aquí no caben. Como de costumbre el medio de prensa que mejor cubrió el evento, fue Al calor político, periódico virtual que lee absolutamente todo el mundo (me refieo a nuestro mundito jalapeño, claro, nuestro ranchito alegre que por estos días está siendo incendiado por un sol de fin del mundo).
La poeta de las frondas, Silvia Tomasa,
que se conserva en vino, y René Avilés,
en uno de los cien homenajes que ha
recibido el segundo...
bien merecidos,


Marco Tulio Aguilera

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