Entrevista: Cali, años 60

Club de Ególatras de Cali, durante el homenaje a MT en la
Hacienda Barú, de Armando Barona
Entrevista exclusiva para la revista virtual colombiana NTC  Gabriel Ruiz 


Si bien has dado innumerables entrevistas y hay abundante información tuya en internet (¡en tus activísimos y completos blogs!), quisiéramos hacer algo novedoso, profundo y útil. ¿Qué preguntas no te han hecho que quisieras responder?

No me han preguntado si soy un hombre sincero. Mi respuesta es sí, soy sincero, a veces demasiado, y eso me ha conseguido un buen número de enemigos.

¿Que se te ha quedado en el tintero?

Creo que nada se me ha quedado en el tintero: he escrito mucho y sobre muchos temas. No tengo tabúes ni restricciones.

¿Qué aspectos fundamentales y claves sobre la persona de MTAG (pasado, presente y futuro) y sobre sus obras habría que destacar?  

Soy demasiado ansioso, tengo demasiada energía, me reconozco ególatra, y soy noble, muy buen amigo, especialmente de las personas a las que considero mis iguales.  Sobre mis obras hay un aspecto que pocos críticos han tocado: es el hecho de que en nada de lo que he escrito me he limitado a contar historias: siempre hay, me parece, un planteamiento filosófico.

¿"Todo" ha sido dicho sobre sus obras?

No creo. Lo que sí es claro es que se ha dicho mucho, en general, tengo que decirlo, muy positivo. El 98 por ciento de lo escrito sobre mi obra es entusiasta. Por eso valoro cuando alguien descalifica lo que he escrito.

¿En los últimos 60 o 50 años - post boom-, que obras de autores vallecaucanos o afincados aquí destacaría?

La trilogía de novelas del Amazonas escrita por William Ospina.

¿Y a nivel nacional?  

 Los ejércitos  y  En el lejero de Evelio Rosero. Sus otros libros me parecen inferiores.

¿Cuál fue la sensación dominante durante la pasada estancia en Colombia?

Me sentí como un fantasma. A excepción de los que fueron a mis conferencias y talleres, y de los amigos escritores que me hicieron una divertida recepción de ególatras en la Hacienda de Armando Barona, rumbo a Buenaventura, nadie se enteró. Los medios de prensa me ignoraron. Si no hubiera sido por NTC y la Revista de Libros y Letras de Jorge Consuegra,  habría pasado por Colombia como un fantasma. Lo bueno es que cumplí con a varios objetivos previamente trazados: encuentros con editores, algunos negocios editoriales y, sobre todo, re encuentro con mis parientes. Sin olvidar, claro la visita que hice al Porce, la hacienda de Gardeazábal, a donde voy casi en peregrinación, para reunirme con mi maestro y amigo, a quien hallé más sano que yo.

¿Cual ha sido la mejor entrevista que, en tu concepto, te han hecho? ¿O las mejores? ¿Están en internet?

Una de las mejores entrevistas es la que me hizo Edgar Onofre. Está en la siguiente dirección…
También hay una buena video entrevista hecha por Rodolfo Calderón Vivar en
Otra muy buena entrevista fue la que me hizo Félix Ramiro Lozada, publicada en la revista virtual Otrolunes que se publica en Berlín

Podrías dar  información y detalles de antecedentes y tu llegada y vida en Cali, tu vida y paso por la Universidad del Valle, profesores, condiscípulos, amigos,  mantenimiento de amistades y cercanías, anécdotas…

Llegué a Cali a principios de la década de los 70. Vine de Costa Rica, con el objetivo de estudiar Medicina en la Universidad del Valle. A última hora cambié: decidí inscribirme en Filosofía. En Filosofía tuve profesores que me parecieron soporíferos y otros magníficos. El mejor fue el español Francisco Jarauta, quien dirigió mi tesis, que tuvo el peregrino y provocador título de Fenomenología de la creación literaria: introducción a mi narcisismo.Mientras estudiaba Filosofía comencé a escribir cuentos, me inscribí en el Taller Literario de Gustavo Álvarez Gardeazábal, publiqué mis primeros cuentos en el  Magazin  de El Espectador;  a los 24 años vi publicada mi novela  Breve historia de todas las cosas  en Buenos Aires. Viajé a Kansas, donde estudié una maestría y di clases. Gané varios concursos de cuento, viajé a México. Primero estuve en Monterrey y luego, hasta ahora, en Xalapa, donde soy  académico de carrera desde hace más de 30 años.
He mantenido viva la amistad con Gardeazábal y con otros escritores. He escrito gran cantidad de artículos sobre autores colombianos: Tomás González, Rosero, William Ospina, el mismo Gardeazábal, Santiago Gamboa. Regreso a Colombia no con mucha frecuencia a Ferias del libro, conferencias, talleres, a ser jurado de concursos.

¿Qué ha sido lo más destacado de tu carrera?

Dos libros míos han tenido grandes  ventas: Cuentos para después de hacer el amor  (lleva 13 ediciones en varios países) El pollo que no quiso ser gallo (a la fecha ha vendido casi 40 000 ejemplares) Mi más grande éxito crítico ha sido  Historia de todas las cosas, novela de la que se ha dicho lo inimaginable. Lo más cerca de volverme rico y famoso fue cuando fui finalista en el Premio Alfaguara en España, hace diez años. He sido orador inaugural del Congreso de Literaturas Hispánicas en Pensylvania varias veces. He publicado más de 30 libros en varios países. He sido tres veces premiado por el Estado de Veracruz como Creador con Trayectoria y Creador Artístico. He estado becado por varios meses en el Centro Banff para las Artes en Canadá. He recibido más de 30 premios entre nacionales e internacionales. Todo eso ha sido lo destacado, lo visible. Pero lo más importante de todo es que a estas alturas de la vida  me he ganado la posibilidad de escribir con tranquilidad, sin presiones, con un horario relajado, y que tengo mi vida resuelta en términos económicos. Todo lo anterior es magnífico. Lo que me parece triste es que mis libros no estén disponibles en Colombia y que de las nuevas generaciones casi nadie me conozca.

Garramuño tiene tres blogs que son visitados por personas de todo el mundo
http://www.misterkolombias.blogspot.com


Marco Tulio Aguilera

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