El oficio de terminar una novela

Avanzando en el manuscrito final
Mi novela es evidentemente más importante que el mundo (para mí, obviously).El 23 de marzo de este 2015, aprovechando Semana Santa,  comencé a corregir por quinta vez mi novela El sentido de la melancolía (que estaba en 570 páginas). El 2 de abril terminé la corrección. Lo hice en once días. Quedó en 370 páginas. Hoy 3 de marzo la volveré a corregir y la dejaré en 300 páginas. La terminaré el lunes 6 de abril. Eliminaré aproximadamente 270 páginas. La primera versión tenía 1110. De modo que en total eliminé 800 páginas. En total hice en los últimos quince días dos correcciones completas. 
Así trabajo yo las novelas. A veces paso uno o dos años sin escribir nada importante. Pero cuando me llega me llega. Y lo confieso: me admiro. Soy un ególatra asumido y a eso atribuyo mi disciplina (mis disciplinas). Le doy las gracias a la poeta española Beatriz Russo, quien me escribió que si la egolatría me daba para escribir novelas (Beatriz hasta donde sé no ha leído nada mío) vale la pena ser ególatra. He trabajado de 14 a 16 horas diarias (y claro, durante esos días no he salido ni a nadar ni a jugar básquet ni  a la oficina ni  he traído las tortillas ni he ido al mercado) y que se joda el mundo. 


Esquemas-índices de los varios borradores

Marco Tulio Aguilera

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