Arikel, teatrera, hace su diatriba contra la novela La insaciabilidad

La publico sin corregirle una coma.

La presentación de la novela “La insaciabilidad” de Marco Tulio Aguilera Garramuño  estuvo excelente. El público con gran interés escuchó a los cuatro presentadores. Aunque al llegar a la casa me surgieron ciertas inquietudes. ¿Por qué no invitaron a la mesa a una escritora? Lo digo porque en la novela siempre está presente la figura femenina.  Además de que no estoy de acuerdo con hay pocas mujeres interesantes y las pocas se encargan de embrutecerse. El personaje de Ventura se considera como un científico del amor que conoce a la mujer más que a ella misma. Se dice fácil cuando se mira desde afuera como un espectador. En general no dicen nada nuevo, repiten con autoridad de doctoras de la ley de lo aprendido en conferencias, lo que oyeron de sus amigas más avezadas en los baños. ¡Falso! Las mujeres tienen una sabiduria insondable, prenatal sobre el amor. A ellas ningún hombre puede enseñarles nada. A pesar de esa afirmación. Insisto. ¿Por qué no hubo una presentadora? Hubiera sido interesante tener a una violinista como presentadora.
Ventura despotrica contra todo. ¿Quién no lo haría después de desilusionarse del amor? Una venganza contra el género culpable de sus desdichas? Sin embargo es parte del estudio. El protagonista como buen científico se hace pedazos para después reconstruirse. Diría Artaud. Un atleta del corazón. Se lanza a la pista de carreras y lleva el cuerpo al límite para implantar un nuevo record. Escribir una novela que se acerque a la sinceridad, la hondura, la humedad magmática.. Justo como lo haría Dostoievski. Marco Tulio se ha inclinado por la línea del erotismo como fuente de autoconocimiento.
                El amor siempre está presente en la novela. Desde el desprecio hasta el cariño. Ambas son sinónimos de amar. Parecido a la relación que tiene Ventura con sus mujeres. Éstas lo aprecian muy a su manera. Como bien lo ha declarado el autor en varias ocasiones. Su trabajo es en gran parte autobiográfico. Incluso puede llegar a ser tentador en descubrir la fuente de inspiración.  Algunos aparecen con su verdadero nombre como sucedió con Raciel. El crítico de cine que trabaja para el Diario de Xalapa. En la vida real creo que trabaja para el Performance o algo así. Aunque esto no se trata de chisme si no de literatura. El escritor tomará prestado algunas de las historias de sus allegados.  En Xalapa, que se ha llamado la Atenas Veracruzana, se ha perdido la tradición de los siete sabios; ahora lo que existe son los siete farsantes, un grupo de ancianos retóricos que están en todas las fotos y celebraciones.
El personaje de Atenea me resultó enternecedor. El felino que ve desde afuera del cual nunca sabremos su opinión. Sólo observa el ir y venir de las acompañantes por la habitación de Ventura. Éste igual que Atenea tienen el agudo sentido de observación. Algo que el autor no enfatiza en los otros personajes.  No es raro que las mujeres sientan rechazo a tanto análisis. ¿Qué habría de descubrir si ya todo está dicho? Ventura se obsesiona con la historia, la neta, descubrir la sabiduría que alberga en la mujer. Una verdad no dicha y algo que merece ser escrito.  Como lidiar con la musa que viene en forma de una mujer. El Eros. Ese ser que provoca el estado del encantamiento. No creo que Ventura se enamore en realidad. Lo que sí creo es que ama a la literatura más que nada. Y esas historias se encuentran en cada una de las personas que ligeramente merecerán su atención.  Que peligrosamente resultan encantadoras. Del cual me viene a la mente escribir como: Esas ladronas del tiempo que me impiden acabar mi novela.
Al principio creí que el título de “La insaciabilidad” se refería a la avidez de la mujer. No pensé que se tratará del personaje de Ventura. Hombre que nació con el gran apetito de la curiosidad. De ahí el nombre del personaje. La novela se convierte en un gran viaje en la cotidianidad de Ventura. Ahí quedan revelados los miedos y alegrías de él. Entonces cuando me remito a la crítica de: No me gustan los momentos reflexivos. Resulta ser una contradicción. Son los pensamientos del personaje. Tiene que tenerlos. En la literatura todo está escrito. El detalle de las cosas. La descripción de la vida. Y todavía se vuelve más contradictorio la crítica en estos tiempos se escriben capítulos cortos. Un Dostoievski se hubiera tomado la osadía de hacerlo. De ahí que su escritura sea una monstruosidad.
Creo que Ventura se siente muy confiado acerca de cómo piensan las mujeres. No creo que las conozca. Desde el principio el narrador es un hombre. No una mujer. ¿Cómo se puede conocer algo que no se es?  Es una contradicción que me parece atractivo como lectora.  Por eso reafirmo que fue un desacierto no invitar a una escritora a la mesa. Me hubiera gustado oír su opinión acerca de “La insaciabilidad”.
Arikel Gerom



Marco Tulio Aguilera

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