El tormento de las once mil vírgenes








Un hombre que tenía por característica principal ser muy lujurioso, y cuya esposa era poco  aficionada a los deleites del cuerpo y extremadamente dada a los reproches, regaños y discursos, soñó que al morir iba a ir al sitio donde dicen que van los musulmanes: un sitio donde los hombres tienen a su disposición a 11 000 vírgenes.
Y en efecto murió y llegó al sitio donde lo esperaban  sus 11 000 vírgenes.
Ebrio y alucinado por la dicha, se dispuso a  comenzar el disfrute de su imposible harem.


Cuando se quiso aplicar a la ardua tarea  descubrió con más espanto que pena que de su bajo vientre colgaba un pingajo sin voluntad alguna.
Las 11 000 vírgenes se unieron indignadas para pedirle a gritos lo que ya no iba a poder cumplir por el resto de la eternidad.
-Amigo, no te esfuerces -le dijo un pesaroso que ya llevaba siglos sufriendo el mismo tormento - a partir de ahora y hasta siempre  recibirás los reclamos no de una sino de 11 000 infames y despiadadas, que comparadas con tu esposa, serán lo que todas las arenas de desiertos y las playas del mundo son a una íngrima partícula de polvo.

Marco Tulio Aguilera

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