Último día en Colombia


Visita al Museo Nacional, reuniones con editores, horas de caminata por la Carrera Séptima que hoy es un aleph donde se puede ver todo, una hora en taxi tratando de llegar a la Librería Luvina, el taxista no aceptó mis billetes porque dijo que eran falsos, cena y almuerzo con amigas y lectoras, una charla en el Centro Cultural García Márquez, la oferta de que regrese a Colombia y permanezca promoviendo mi nuevo libro de cuentos infantiles, muchas posibilidades que se abren, subí y bajé de peso, he vuelto a fumar pero abandonaré el cigarrillo cuando regrese a la rutina -dentro de un mes debo competir en el Nacional Máster de Natación-, regreso a Xalapa tras agradables estancias en Medellín, Cali y Bogotá, una invitación a Pereira que no pude aceptar, regreso a México con la expectativa de ver cómo avanza la edición de La insaciabilidad (debe salir en diciembre), asistiré a pocos eventos en el Hay Festival, prepararé la presentación de un grupo de escritores poblanos en Xalapa, mandaré a Xalapa 20 kilos de mis libros por Fedex, llevo regalos para la familia y para algunos compañeros de la Editorial. Regreso muy contento a México. Con ganas de volver a Colombia. El país político es un desastre. Tiene por protagonistas a Uribe, un ser atrabiliario y despreciable manchado de sangre hasta el cogote, que caerá en la cárcel si hay justicia,  y a Santos, descendiente del grupo social que ha llevado a este país a ser lo que es: un país depauperado y con miedo. Lo destacable de este viaje, a más de descubrir que se me sigue leyendo y queriendo en ambientes académicos, es haber liberado los derechos de autor de cuatro libros que estaban secuestrados en Colombia por Plaza y Janés. A partir de hoy podré publicarlos dondequiera. Tuve acercamientos con Fondo de Cultura Económica, Mondadori y Planeta.
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Marco Tulio Aguilera

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