Hace dos años en Bogotá. Mi querido diario año 2012


La  foto es reciente, abril 2014, a mi regreso de Semana Santa: en la Editorial.
Noticia: Padre y tío violaban a niña de doce años. Alcalorpolítico,  Xalapa, 20 de noviembre de 2012.

Hice una especie de boletín para  guiar al inexperto reportero de cultura de El Espectador, que me va a hacer una entrevista (entrevista que busqué, naturalmente). Firmé el boletín con el nombre de Cecilia Moreno Botello, subdirectora de la editorial que está publicando mis libros desde hace cuatro años. Sé que soy egoísta, impío, poco solidario, no me importa el dolor ajeno. Soy un tipo difícil, casi insoportable. El día de mi pasado cumpleaños nadie me llamó, nadie se acordó de mí.

En casa LL casi me obligó a aceptar un pequeño pastel con una vela. No hubo invitados.  Mi carácter antisocial tal vez me obligue  algún día a salir de mi casa y comenzar a vivir solo, en un apartamento, viendo avanzar la carcoma de los años y luchando contra ella tozudamente: básquet hasta que mis rodillas aguanten (tengo condromalasia y me da pereza explicarla) y natación hasta que escuetamente no pueda manejar mi propio auto para ir a la piscina.

En Bogotá he sido recibido por los grandes editores (Planeta, Random House-Mondadori, Alfaguara) con diversos grados de entusiasmo: desde la cortés y breve recepción de la colombiana que está al frente de Planeta, pasando por la paciente y  atenta atención de la argentina que dirige Alfaguara, hasta llegar a la entusiasta, bien informada y ostensible complicidad del director de Random House-Mondadori, que me pareció lo más cercano a un buen lector, un hombre ilustrado y con don de gentes. Ante todos ellos hice una exposición de motivos por los cuales es conveniente publicar mis libros. A cada uno de di un dossier sobre cada obra.  Es cuestión de esperar. Ni optimismo ni pesimismo. Todo, todo me da lo mismo. Lo mío es escribir. Mi mundo es eminentemente solipsista.

Leo ahora  La luz difícil  de Tomás González, el bueno, el sobrio, el triste, en cuyo apartamento en Nueva York pernocté casi un mes hace diez o doce años.

Tomás: el encanto de la sencillez aplicado a contar (revivir) una vida sombría: muerte, vejez, enfermedad, parálisis. Tiene gran éxito en Alemania (dicen) y vive lejos del mundo en Cachipay, tras la dolorosa muerte de su esposa y de uno de sus hijos.  

La novela, la buena novela (para mí) debe tener una dosis adecuada de prosaiquismo, de elementalidad. He llegado a la página 966 de este  documento que forma parte de lo que estoy llamando Sin máscara frente al espejo

 Un aforismo de mi gurú MaracuyáEl matrimonio es el castigo que se asigna a los que alguna vez se amaron.  

Tendré que hablar algún día de mi gurú.

 

Marco Tulio Aguilera

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