1980: EL FRACASO Y CAMILO JOSÉ CELA

Antes de leer el texto, los invito a ver lo que verán en el vínculo abajo...
http://www.youtube.com/watch?v=FsZlXe0XaHw&lc=CYc5WeU0MtQX3NQ-PL03VklcULeKqomUZWWm4Dm_yvI&feature=plcp
Foto tomada del  muro de Facebook de Javier Murguía
Panorama desde la cama de mi estudio donde dormitat Homerus

 


1980. Me pongo mi equipo de campeón olímpico de la Colonia Burócratas Federales. Tres kilómetros de trote hasta la cancha. Básquet bajo un sol yucateco. Cervezas bajo los árboles con los maleantes de Economía, los mismos que me atacarón en masa hace un año. En el café de 7 a 10 pm. Regreso a casa. Primera vez que enciendo la TV en cuatro meses. Poco, aparte de la incomparable naturaleza de mil verdes, me puede ofrecer esta ciudad envuelta en  niebla casi eterna. leí y escribí lo siguiente: He terminado de leer  La colmena.  Cela es implacable, tan inhumanamente humano que uno se pregunta si un ser tan acerbo puede ser feliz. Un ser con ojos, con ojos, más que con imaginación. Que no hace concesiones a nadie ni se inclina hacia ningún ismo que no sea el de la plana, redonda, redomada riqueza y patetismo de la realidad. Hay que haber visto, vivido, gozado y sufrido, sobre todo hay que haber sido despiadado e impertinentemente curioso para escribir un texto como  La colmena. Cela lo publicó a los 35 años. Lo trabajó durante cinco años. Dice en el prólogo de la primera edición: Esta novela mía no aspira a ser más -- ni menos, ciertamente— que un trozo de vida narrado paso a paso, sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre.
            Y hoy, 5 de septiembre de 2012, 32 años después, mientras estoy escribiendo esto me doy cuenta de que en la novela que por entonces tenía en proceso, Monterrey, Así es la vida, finalmente publicada bajo el título de  Paraísos hostiles, de alguna manera quise repetir el proyecto de Cela: mucha, mucha gente reunida toda en un mismo sitio, y cada una contando su historia. La diferencia es que yo sí le busqué un sentido general a esa “comedia humana” y lo encontré en el último capítulo de  El origen de las especies.  Reproduje las líneas finales: “No hay más ley que la guerra no otro consuelo del amor. Así es la vida”.
            El fracaso lamentable (y explicable: el editor, Marco Antonio Jiménez, ya iba en picada hacia la bancarrota y la obra es todo menos convencional) de esta novela en la que trabajé tantas horas de pie ante un atril que sostenía mi Olvetti Lettera 22, no me hace pensar que sea inferior a otras, que recibieron, como  Mujeres amadas 60 u 80 reseñas casi todas elogiosas, o como Breve historia de todas las cosas, a la que en el 2009 le quité la palabra “breve” y le agregué 200 páginas, que fue comparada con  Cien años de soledad y elevada por medio de valoraciones críticas casi insuperables. El fracaso de Paraísos hostiles, no hace que yo la considere inferior. Es una novela cerrada y pulida como una esfera de acero quirúrgico caída del cielo. Sé que vale. No ha habido reedición. Tengo tres ejemplares envueltos en pástico. Ya le llegará su hora. Y si no le llega. ¡A la mierda! Le echo un cinco al piano y sigo el vacilón.
            Debo escribir más sobre esta novela inquietante. Lo haré después de dedicarme a algo más leve y aéreo.
Fin del Diario del 16 de julio al 20 de octubre de 1980

Mensaje abierto en Facebook firmado por Armandosky Carrugoski: No existe placer más grande para Marco Tulio Aguilera que nutrir su ego en la red, en su casa, en cascaritas de básquet, en la natación, en los congresos, en las fiestas y obviamente en la red. No se cansa de hacerse publicidad, no se aburre de repetir enlaces en su muro, se jacta de que su novela: “historia de todas las cosas” es una de las novelas más arrobadoras de todos los tiempos, presume de tener una próstata de adolescente, se vanagloria de que el egocentrismo es lo que ha provocado el progreso de la humanidad, sigue la quimera de que va vivir 130 años, exige el premio nobel, critica a los mediocres pero hace la excepción con las mujeres que tienen buen tafanario, y se puede decir mucho más, pero me lo voy a reservar para la reseña que le voy a hacer de su famoso libro. Y su lema predilecto es el siguiente: ¿Es fácil ser humilde cuando se es grande? ¿Cuál hipócrita dijo eso?

Marco Tulio Aguilera

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