Mis años en Lawrence, Kansas

Presentación de la 3a edición mexicana de Mujeres amadas: Germán Mtz, MT,
Oscar de la Borbolla, Leticia Mora
El doctor Miguel González-Abellás , chairman de Washburn University, me plantea una serie de preguntas con motivo de los años que pasé en la Universidad de Kansas en Lawrence, sitio que sirvió de base para la creación de mi novela Mujeres amadas. He aquí mis respuestas.

1. ¿Qué recuerda todavía de su experiencia en Kansas? ¿Cómo fue que llegó a este estado?
De mi estancia en K.U. y en Lawrence tengo recuerdos precisos y muy vívidos debido a que viví una época muy intensa de mi existencia: disfruté de grupos sociales de prácticamente todo el mundo, tuve algo semejante al amor con una mexicana y con una compañera norteamericana, me dediqué a vagar todo lo posible (al final de la maestría leí como loco un montón de libros y aprobé los exámenes), jugaba baloncesto casi todos los días, hacía largos recorridos en bicicleta, conocí a personas maravillosas (me agradaban particularmente las marginales). Durante ese par de años no escribí sino un par de cuentos.
Llegué a K.U. a partir del hecho de que Raymond Williams, por entonces terminando su maestría, me sugirió que solicitara un teaching assistanship. Eso fue en Cali. Yo acababa de terminar mi licenciatura en Filosofía en la Universidad del Valle y me hallaba sin trabajo y sin dinero. Hice la solicitud. Me aceptaron. Mis amigos hicieron un baby shower para equiparme de ropa. El pasaje de avión me regaló un mecenas, Otto Morales Benítez. Y así llegué a Kansas. Lo primero que hice fue pedir un préstamo. Fui muy bien recibido. Una semana más tarde apareció en el periódico Tha Kansan(creo recordar que así se llamaba el periódico universitario) una entrevista que se tituló Marco Tulio Aguilera, colombian writer: success came early. Eso se refería al hecho de que a los 25 años ya tenía una novela publicada, Breve historia de todas las cosas, en Buenos Aires y se me comparaba con García Márquez.
2. ¿Hasta qué punto su visión de Kansas está mediada por su deseo (como indica el protagonista de la novela) de "hacer imperialismo al revés"? Es decir, ¿se puede interpretar la obra en cierta medida a través de una lectura política en que se critica al "otro" diferente (en este caso, Kansas)?
Toda mi vida he tenido una percepción de la gente y de los sucesos “desde el otro lado”, una percepción como de niño destructor de juguetes, lo que ha propiciado una especie de leyenda de que soy una especie deoutsider o outlier (caso fuera de serie): es como una rebeldía que me impide amoldarme a los lugares donde he habitado. Esto es claramente poco original: todos los que han querido ser artistas auténticos lo han practicado en general de manera natural. Disfruté de Kansas manteniendo la distancia crítica, me bebí el lugar y la gente, lo digerí, lo transformé en novela… y a otra cosa, a otro lugar… que también transformé en novela. Me fui a Monterrey, México; luego me vine a Xalapa y aquí me quedé.
3. La obra Mujeres amadas es una novela en clave, y una demostración es la descripción del profesorado del departamento de Español y Portugués de la Universidad de Kansas. Sin embargo, el recientemente fallecido John Brushwood aparece en la novela (al menos en la segunda edición que yo poseo) con su nombre, sin "pseudónimo" ¿a qué se debe eso? ¿es una casualidad o hay algo en él que le condujo a dejarlo con su nombre real?
Con los profesores desarrollé relaciones muy intensas: gocé de ellos y sufrí de algunos. Aprendí mucho de John Brushwood y cultivé su amistad a lo largo de los años. Era de los pocos que tenían sentido del humor, junto con el profesor de portugués, cuyo nombre no recuerdo. Los demás profesores se tomaban muy en serio. En la primera edición cambié los nombres originales por otros inventados y en lugar de poner Kansas University puse Stillwater, nombre que me sugirió Raymod Williams. Ya en la segunda me pareció más divertido y cercano usar el nombre de Kansas University y el de Brushwood. Me parecía que la novela no ofendía a nadie y que era justo que se supiera el nombre real de la universidad que había motivado la escritura.
Un tema que me ha intrigado es el siguiente: ¿Por qué la Universidad de Kansas y particularmente el Departamento de Español no se han ocupado de la literatura que se ha generado en esa misma universidad? ¿Por qué nunca me han invitado a visitarlos? Yo lo haría con todo gusto. La novela Mujeres amadas ha tenido una trayectoria destacada: va lleva varias ediciones en Colombia, infinidad de notas críticas, muchas tesis de grado en universidades. Algún día me gustaría dictar una conferencia en español o en inglés sobre los viejos tiempos en KU en el campus de Lawrence.
4. Uno de los aspectos que más me impactó es el del chico judío que muere en la novela, y al que se refiere en un par de ocasiones. En su obra, usted parece calificar el suceso como un suicidio. Sin embargo, en lo que yo he podido averiguar por las notas de prensa de la época, la versión que de ahí se desprende es un accidente. ¿Podría reflexionar un poco sobre esa diferencia? ¿Es un simple recurso dramático, de ficción, o hay algo más en ese cambio?
Lo que recuerdo es lo que viví y lo que me contaron. Las versiones periodísticas tal vez hayan buscado ser políticamente correctas. Yo conocí al chico y era del tipo depresivo, aislado. Pero eso sucedió hace tanto tiempo que no podría tener ahora una reflexión objetiva o equilibrada. Al respecto te puedo decir que en la novela McCollum Hall juega un papel fundamental como crisol de culturas. Allí había personas de todo el mundo.
5. Otro aspecto que aparece criticado en su obra es la religión, especialmente cuando se relaciona con la idiosincrasia de Kansas. Parece que la religión se asocia en algunos casos con la estupidez, con algo idiota (p.ej.: "mencionar a Cristo y poner cara de baboso" para conseguir algo (p. 110 de la segunda edición)). ¿Hasta qué punto diría usted que su novela es una obra antirreligiosa? ¿Esta crítica es en oposición al disfrute de la sexualidad que caracteriza no sólo esta novela sino gran parte de su producción narrativa, o hay más elementos en contra? Pregunto porque, por lo que se desprende de ciertas páginas de la novela, usted parece estar bastante versado en la Biblia, que incluso aparece como intertexto en la novela.
Kansas en el imaginario norteamericano está asociado a lo campesino, a lo simple, a lo que está ligado a la tierra. Esa visión es caricaturesca y así pasó casi literalmente a la novela. Pero en contraste con ello en Kansas, en Lawrence y en la novela aparece el mundo académico, que es más cosmopolita, y que crea matices enriquecedores. Kansas se hace más complejo gracias a la inmigración propiciada por las universidades, al arte y a la ciencia que en esas instituciones se produce.
Me parece que Bukowski vivió en Lawrence. Otros escritores y artistas habitaron allí también. Ellos le dieron y supongo que le siguen dando un color menos bucólico y simple.
Para mí la Biblia es un texto literario que sirve para explicar, a veces de manera tendenciosa, el mundo. Es un libro de ética y por lo tanto un libro contra el cual debe luchar cualquier outsider, particularmente si ese outsider es un ególatra que cree que puede corregirle la plana a Dios como casi todos los outsiders. En efecto he leído de principio a fin la Biblia y ha marcado mi vida.
6. En su novela se aprecia la comunidad internacional del campus de KU como un microcosmos de diversidad racial. Sin embargo, esa diversidad se reduce significativamente fuera del campus: practicamente sólo Big Ben (uno de los personajes afroamericanos, que lleva al protagonista a un club de caballeros) y ya está. Incluso la figura del indígena americano está ausente completamente. ¿Esto es simplemente un reflejo de su experiencia en Kansas o hay un elemento consciente de contraponer la diversidad de la universidad con el monoculturalismo del resto del estado?
En general en las novelas uno no intenta demostrar nada. De todos modos te respondo. Me parece que no has leído bien o se te olvidó: en la obra hay personajes de Irán, varios negros norteamericanos, franceses, judíos, latinoamericanos, un auténtico muestrario que visto a la distancia me parece bastante grande para una novela tan breve.
7. ¿De dónde surge esa necesidad de retocar sus obras? Por lo que sé, Mujeres amadas ha tenido tres ediciones, con ligeros cambios entre ambas (corríjame si me equivoco), y lo mismo ocurre con su producción cuentística, en donde varios cuentos se repiten en distintos volúmenes. ¿Es un sentido de la literatura como obra en progreso, nunca terminada, como la vida?
Si yo viviera 200 años probablemente reescribiría todos mis libros tres o cuatro veces. La idea es que todo se puede mejorar siempre. Creo que soy mejor escritor (o por lo menos mejor estilista) ahora que hace 35 años. Esa actitud tiene que ver con mi forma de ser. Yo soy nadador máster y mi forma de entrenar consiste en tratar de mejorar mis marcas en cada sesión. Y hoy, habiendo rebasado los sesenta, en muchas ocasiones mejoro mis marcas juveniles. El año pasado gané seis medallas de plata en un solo campeonato. El que me ganó fue campeón olímpico. Desde que me conozco tengo una especie de delirio de super héroe. Eso ha determinado mi forma de ser y mi obra. Soy muy competitivo y no puedo evitarlo. Siempre tengo que estar peleando por algo o contra alguien.
Xalapa, 30 de octubre de 2012

Marco Tulio Aguilera

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