La misa ha terminado, novela de Gardeazábal

Por William Calderón
El Nuevo Siglo martes 10 de diciembre
La nueva novela de Gardeazabal

Gracias a la generosidad del señor rector de la Universidad Autónoma
Con Gardeazábal en El Porce, Tuluá
Latinoamericana de Medellin, Unaula, el doctor José Rodrigo Flórez, el barquero tuvo la oportunidad de leer las pruebas de imprenta de la agresivísima novela La misa ha terminado, del escritor Gustavo Alvarez Gardeazabal  la cual será presentada en Cartagena el  próximo  primero de  febrero. Se trata de una novela desconcertante, tan bien escrita  que pese al asco  que se siente teniéndola en las manos, uno puede terminarla de leer y quedarse meditando sobre la grandiosidad de la Iglesia,  y el valor de sus dos  herramientas fundamentales: el amor y  la muerte

El entramado de la obra
La novela está montada sobre la vida de un par de sacerdotes católicos tulueños y sobre un obispo argentino, según supo el barquero,  seguidor y admirador silencioso  del senador conservador barranquillero Roberto Gerlein Echeverría, (el decano del Senado de la República), célebre por sus debates en el congreso  contra los homosexuales. La obra relata cómo el representante de Dios en la tierra  persigue cual agente de las SS (la temible Gestapo de los repugnantes tiempos hitlerianos)  a todos los curas  aflautados de sus diócesis y en los sínodos y reuniones vocifera contra el lobby gay de la iglesia.
 
Terrible radiografía
A nosotros nos parece, sinceramente, que es una novela asombrosa. Escrita en lenguaje procaz, describe actos imperdonables en el pasado inmediato, pero denunciados   con tanta habilidad que a más de malditos terminan cargados de humor y hasta  de lecciones de moral. Es la terrible radiografía de una iglesia con muchos desatinos, de pecados y horrores infernales, pero que desde dentro libra su batalla para tratar de salvarse. La misa ha terminado, obliga  a la hoguera, pues como decían nuestros mayores de manera sentenciosa, "la carne de cura indigesta"


A la hoguera con ella
La obra de Gardeazabal  podría ser para  quemar en la hoguera teniendo como testigo  Procurador General de la Nación, Alejandro Ordoñez Maldonado y al mismo senador Gerlein, pero lógicamente   después de haberla leído de cabo a rabo. Es  francamente ofensiva pero deliciosa. Degradante pero edificante. En  La misa ha terminadohay páginas enteras de profunda reflexión. De ellas uno sale  totalmente confundido al terminar su lectura, aunque la narración logra darnos al final  un par  de cachetadas  literarias bellísimamente logradas.
 
A juicio del barquero
Claro  que también nos consume  la sombra del pecado  por haberla leído. Sería imposible que no nos sintiéramos pecadores  porque  no se nos borra a quienes creemos en Cristo   encontrarlo en esas páginas impías  de Gardeazabal y no haber tirado el libro a la paila mocha de  donde no debió haber salido el hereje del Gardeazabal que  debe consumirse con  los que admiten todas estas bellaquerías.
Si monseñor Builes viviera
Ya veremos que no tardarán las reacciones de la primera Conferencia Episcopal Colombiana del nuevo año y de los sacerdotes desde los púlpitos desaprobando el libro con el que cierra el 2013 el autor de Cóndores no entierran todos los días. 

 

Marco Tulio Aguilera

1 comentario:

  1. Gardeazábal tuvo su otoño y su primavera, con Cóndores. Con la Misa, llegó su ocaso-invierno.
    Narración, que no novela, copro.

    ResponderEliminar