Día 5. Fernando Vallejo frente a 1000 jóvenes

Crónica de la Feria del Libro de Guadalajara. Ayer Fernando Vallejo se paró ante un micrófono, al frente de 1000 muchachos, vestido como una mendigo de Nueva York -un saco

con enormes bolsas, un pantalón flojo y medio caído, zapatos

demasiado trajinados- y con las manos en los bolsillos, inexpresivo,
desgranó un discurso de 45 minutos que comenzó así: "Dios no
existe, muchachos, es una patraña".

Parecía un curita aburridor de Medellín.Ya su discurso se ha vuelto

monotemático y retórico, sin matices. Es un gran erudito pero se ha

vuelto intolerante y cansón como la mayoría de los viejitos.

Retó a una discusión el papa Bergoglio y dijo:

"Ese cura marica no acepta la polémica ni la va a aceptar. Si la

aceptara yo lo haría papilla en cinco minutos".

Algunos muchachos comenzaron a salirse de la sala. Otros

prevalecieron en ella y terminaron ovacionándolo.

Desayuné con Vallejo hace un par de días en el restaurante del
Hilton. Me dio unos consejos casi sacerdotales sobre la actitud que
el escritor debe tener ante la vida y la literatura:

"Eso de los libros es efímero, no hay que ocuparse de ello ni darle

importancia".

En la mesa aledaña estaban Vargas Llosa y la plana mayor de

Alfaguara. Más allá, Poniatowska. Evidentemente los ignoramos.

Son totalmente efímeros. Nosotros también, claro.

Marco Tulio Aguilera

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