Crónica de la Feria del Libro de Guadalajara. Día dos,

Reporte sobre la Feria del Libro de Guadalajara.
Hoy desayuné con Vallejo, estaba muy cordial, filosofamos sobre la vida y la muerte, sobre la vanidad de los premios literarios y la fama (en la mesa de al lado estaba Vargas Llosa con la editora de Alfaguara Global, Pilar Reyes, que si ayer me saludó cordial, hoy pareció no reconocerme). 
Mañana me reuniré con Jorge Herralde si los pediodistas lo dejan en paz un rato; pasado mañana con Joaquin Diez Canedo F, como siempre tan amable y sonriente, tan uniforme de carácter: nunca lo he visto sin una sonrisa ni lo he escuchado sin una palabra amable con todos. Le reitero mi cariño y admiración. 
Ayer en la celebración de los 50 años de Alfaguara todos los que hablaron coincidieron en que esa editorial era una especie de aldea donde se refugia la auténtica literatura, una especie de refugio atómico contra la banalidad. ¿Será cierto, Mario?
Bellatín presentó un libro con gallinas y dijo sus habituales insensateces que el público celebró. Enrigue presentó su novela premiada con el Herralde. No me motivó a comprar el libro. 
Ave Barrera presentó su novela Premio Sergio Galindo. Los presentadores usaron cucos sombreros que he visto con mucha frecuencia en los jóvenes escritores o presentadores, lo que me hace pensar que con esos sombreros se ven más intelectuales. Víctor Hugo sufrió del síndrome el presentador frecuente: hablo más de su propia erudición que del libro en cuestión. 
Me parece que aventurar elogios desmesurados a una novelista novata lo que hace es joderle la carrera. 
Larga conversación con la nueva directora de Fomento Editorial de la BUAP: quiere establecer relaciones estrechas con la UV y hacer coediciones. Mañana reunión con editoras coreanas que no voy a poder cumplir. La verdad es que quería acercarme a ellas más que todo para conocerlas, no para hacer negocios

Marco Tulio Aguilera

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