El dinosaurio dicta una conferencia


( Escrito durante una conferencia de Vicente Quirarte.Con  dedicatoria a Coleridge, Borges y García Márquez)

El conferencista leyó la primera página de la conferencia, que me pareció sería la última. No supe si deplorar o agradecer su parquedad. Vi, no sin agrado, que la primera página se convertía en dos, las dos en cuatro, las cuatro en ocho. Comencé a incomodarme. El efecto que causaban la distancia y la simetría de las hojas me impedía calcular las páginas restantes. El conferencista no colocaba las hojas leídas sobre la mesa sino tras las que ya había leído. Cuando llegó a la página quince fui consciente del abuso. Al pasar a la página treinta supe que aquello rebasaba todos los oprobios. A las doce de la noche barrunté que la conferencia sería infinita. Me abandoné. Agradecí el consuelo del sueño. Fue una tregua corta y poco piadosa. Comencé a soñar que la conferencia era un sueño y que no podría escapar. Afortunadamente desperté. La conferencia seguía. Supe (conjeturé) que la conferencia seguiría hasta un improbable infinito, que sin embargo en ese momento abusaba de su insoportable evidencia, y que no me podría liberar de ella ni despierto ni dormido.

Marco Tulio Aguilera

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