El día que murió José Donoso y otros recuerdos. Hace muchos años

 (Nota al margen. Me acabo de enterar de la muerte de José Donoso y sé que con su muerte, se suma a mi vida una de esas omisiones irreparables sobre la tierra. Cuando estuvo hace dos años en México me llamó para que fuera a visitarlo. Me negué a hacer el viaje desde Xalapa, un 28 de diciembre, para poder compartir unas horas con ese maravilloso fauno con quien compartí un par de semanas en los  hoteles Tequendama de Bogotá e Intercontinental de Cali. El primero del "boom" que cae. Temo mucho que también García Márquez se me muera antes de que pueda volver a verlo, y sobre todo, antes de que mi esposa, quien tanto lo admira, pueda tener la experiencia de ese roble de la fantasía y ese seductor sin límites que es el Gabo. Tengo una idea suicida para que nos podamos ver. Como sé que vive tan ocupado, le voy a mandar un fax en los siguientes términos: "Querido Gabriel: Como temo que cualquier día de estos te me quebres, como se juyó Pepe Donoso, me rebajo a suplicarte que nos invites a mí y a L a una buena cena en tu casa y a una borrachera que recordaremos el resto de nuestras vidas". Tal vez reaccione de su indiferencia (no nos hemos reunido desde el Nobel y  tal vez me llame para decir, con su habitual don de mando: "Los esperamos tal día, tal hora. Si llegas un minuto tarde no los recibo, pues después de ustedes recibiré al sultán de Bruney y a Elizabet Taylor"). Publicado  por 

Marco Tulio Aguilera

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