Juan Domingo Argüelles y su pasión



Juan Domingo Argüelles no sólo es uno de los poetas más dicientes de México, sino que tiene altas virtudes, no tan frecuentes en el mundo de las letras: es un excelente amigo y sabe reconocer el trabajo y el talento de los demás, sin escatimar adjetivos, cuando los considera necesario. Hace, además, labor humilde, de difusión, de periodismo cultural, porque considera que el jardín de la letras debe florecer, que es un mundo que merece cultivarse, lejos de las camarillas, de las envidias malsanas. Como poeta ha trabajado sus obra verso a verso, con paciencia y amor. Ha ganado varios premios de los más importantes a pulso y aunque los premios muchas veces no tienen  relación con la calidad de las obras, por lo menos hacen felices a algunos poetas y a sus familias, lo que no es poca ganancia.
            Dentro del mundo de la difusión de la cultura., Juan Domingo, a lo largo de muchos años, ha hecho reseñas —pocas cosas tan útiles al mundo como un reseñista honrado y buen lector—,  ha entrevistado novelistas, cuentistas, poetas y críticos, sin tratar de entablar diálogo, simplemente motivando las confesiones, lo que es una forma sencilla de divulgar las ideas de los demás, sin tratar de mostarse inteligente, brillante, culto. Ha sido, pues, instrumento voluntario de los demás y ha servido con ello a la literatura, sin intentar servirse de ella. Para ganar su dinero ha trabajado también en el campo de la cultura y lo ha hecho con honestidad, lo que le ha valido el respeto de muchos.
            Ediciones Castillo, de Monterrey, publicó recientemente, bajo el título de Literatura hablada, un libro de Juan Domingo, que incluye veinte entrevistas, entre las que destacan las hechas a Alí Chumacero (“He dicho cuanto tenía que decir”), Emilio Carballido (“La gente lee mucho en los medios de transporte. Los libros gruesos duran para muchos viajes”), Enriqueta Ochoa (“La felicidad es estar cerca de la naturaleza”), Emmanuel Carballo (“Yo he sido siempre un francotirador bienintencionado que dice lo que mucha gente no se atreve a por temor a sufrir”), Eduardo Lizalde (“Sólo el canalla o el idiota pueden ser absolutamente felices, porque son irresponsables”), Sergio Pitol, Vicente Leñero, Carlos Monsiváis, Felipe Garrido, Hernán Lara Zavala, Luis Arturo Ramos y Efraín Bartolomé, entre los mexicanos. También incluye entrevistas a Alvaro Mutis y Hernán Lavín Cerda.

Marco Tulio Aguilera

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