El erotismo como reflexión estética


Ofrezco una conferencia que presentó el doctor Germán Carrillo en el Congreso de Literaturas Hispánicas en Indiana, Pensylvania.

El erotismo como reflexión estética del amor en Noches de Ventura de Aguilera Garramuño
 Por German D. Carrillo
PhD Marquette University -1998
 Según el DICCIONARIO DE AUTORIDADES, dice O. Paz -, "la llama es la parte más sutil del fuego que se eleva y se levanta a lo alto en figura piramidal. El fuego original y primordial, o sea la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo, y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama azul y trémula: la del amor.
Erotismo y amor: la  llama doble de la vida ."  (Octavio Paz, La llama doble. P. 7; 11993)

No cabe duda de que de la misma manera en que se viene hablando de un tiempo acá de una "nueva novela  histórica" ampliamente demostrada, según estudiosos como Seymon Menton, Raymond  Soussa, Amalia Pulgarín, Luis Leal y  otros, tampoco es menos cierto que de algún tiempo acá se venga hablando de un nuevo subgénero narrativo que bien podría denominarse "la nueva narrativa erótica". (1) Existen amplias demostraciones de ello. Basta con recordar los convincentes "tratados eróticos" de Vargas Llosa que  constituyen  La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary   (1975),  primera prueba de sus tempranas preferencias narrativas, el refinado estudio del erotismo adolescente que viene a ser el  Elogio de la madrastra (1988), hasta llegar a la focalización total del tema con su reciente novela Best-seller de este verano pasado de 1997 a ambos lados del Atlántico en los tan comentados Cuadernos de don Rigoberto ( Alfaguara, 1997, 384 pp.) (1) Y no está tan sólo este cuadrante. Beatriz Escalante en la Editorial Ectasy de Mexico dio a conocer su antología de El cuento erótico mexicano hace justo dos años, mientras Fanny Buitrago abría nuevos surcos en el campo del erotismo femenino con su más reciente novela Señora de la miel (1993) sobre la cual versó la ponencia de la señoria Tulia Jiménez Vergara en este mismo Congreso. Conviene recordar que una de las novelas más vendidas en el año de 1994, por lo menos en Colombia, fue Metatrón de neta estirpe erótica.  Sin embargo, el espaldarazo literario de este que hemos llamado subgénero novelístico, estaría a cargo del mismo y prestigioso Vargas Llosa cuando comentaba para la prensa su nuevo friunfo novelistico en vertiente erótica:
"En mi caso -dice -ninguna novela me produce gran entusiasmo, hechizo, plenitud, si no hace las veces, siquiera de una dosis mínimas de estimulante erótico"  (Citado por Plinio Apuleyo Mendoza en Lecturas Dominicales de El tiempo, 13 de julio de 1997, a propósito de la traducción al italiano de la novela Cinco días en la isla (1997). (1)
            De los tres grandes autores colombianos que han hecho de México su residencia permanencen en una especie de "exilio autoimpuesto" en cada caso, en los últimos veinte años, a saber, García Márquez, Alvaro Mútis y M. T. Aguilera Garramuño, es sin duda este último, el más joven, pero no por ello el menos conocido, ni mucho menos el menos controvertido, ni tampoco el de menores ventas. Todo lo contrario; pues bien se ve que la controversia bin administrada desde las columnas sabatinas de UNOMASUNO le ha catapultado a las primeas páginas de las revistas literarias en México y  fuera de ahí. Claro está que la fama de Gabo es de difícil paragón; de la misma forma que el reciente PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS concedido al poeta Mutis a sus 74 años, le ha convertido de pronto en famoso novelista de los que se llevan a la pantalla del cine, como lo demuestra el buen éxito de Ilona llega con la lluvia (1996) y la secuela de Macqrol el Gaviero , que se está preparando ahora mismo en los estudios de varios países hispanoamericanos y que le ha colocado muy merecidamente en el olimpo de los grandes escritores hispanos de hoy. No obstante, Aguilera garramuño, el tercer gran expatriado,  ha sabido defender su terruño, escalar y merecer cada uno de los 15 premios internacionales ganados "a pulso, sudor, esfuerzo y tesón". Garramuño ha ganado, entre otros, la Primera Bienal de novela José Eustacio Rivera , el  Premio Nacional de cuento de San Luis Potosí y el Concurso internacional de cuentos de la prestigiosa Revista Plural. Estas son algunas de sus orgullosas credenciales.
            ¿Quién es, pues este hombre que desafía desde su primera obra lo convencional y se enfrenta por pura convicción a enemigos grandes y pequeños que le atacan desde arriba por su incorregible afición al tema amoroso que, equivocadamente, han asociado con lo pornográfico, tal vez sin  haberlo leído? Oigamos el desparpajo con que se presenta el autos mismo: "Nunca he tenido mucho dinero, pero sí una  urgencia obsesiva por escribir. Con hambre, con problemas, sin trabajo, he escrito. (...) Siempre he hecho lo que quiero porque sé que hay una especie de ángel que me protege: el ángel de la literatura. Es como dice Mutis,  un Mecenas secreto, que cuida de mi vida e impide que me extravíe o muera de hambre o de soledad "   (EL NACIONAL,  Cultura, jueves 13 de junio de 1985). Y no es que haya sido privado de su cuarto de hora al sol de  la fama, como la mayoría de los mortales. No !  A los escasos 25 años con la estruendosa publicación de su primer libro Breve historia de todas las cosas (1975), el editor bonarense proclamaba que "había nacido el que destronaría al rey"  [aclara referencia a García Márquez], añadiendo en la fajilla promocional que rezaba textualmente: "De Colombia, en los años sesenta, García Márquez, en los setenta, Aguilera Garramuño." Hizo falta entonces algo más que el entusiasmo expresado en la reseña del libro escrita por Ray  Williams, la promoción del editor argentino y la promesa incumplida del traductor italiano que terminó muriéndose prematuramente y antes de que empezara el proyecto, incumpliéndole así la promesa de hacerlo famoso en Europa:  "Entonces, volví a mis dimensiones naturales" agregaría, recontándolo, socarronamente el autor. En efecto. Una breve semblanza personal del hombre nos informaría que ha sido a conciencia y en distintos momentos de su existencia consagrado violinista, maratonista de cuidado que solía correr de 25 a 40 kilómetros diarios en Cali, bajo el sol del trópico, pugilista bravo, duro y ágil y recio en el aguante del castigo físico recibido: ha sido además escritor de tiempo completo a quien seguramente le hubiera gustado más ser profesor de Filosofía en  alemanía que instructor de español en Kansas como lo fue, y también un simple "despojo humano" hacinado con otros 600 hombres en un refugio para hambrientos y abandonados por la suerte en Monterrey; o un gitano llevado por el azar de la aventura familiar de su madre que recorrió el continente en busca de un hogar definitivo que sustituyera las andanzas del padre, médico y viajero incansable, hasta encallar en un pueblecito costarricense donde pudo terminar la secundario y  donde en encontraría en Vilma Alfaro de Vega, coqueta maestra de literatura y minifalda, su primer modelo e incentivo para aspirar  irremediablemente las delicias de la literatura  con la mujer que aprobaba o rechazaba sus primeras entonas literarias: "Desde entonces me dura la obsesión de ligar siempre la literatura con las mujeres y el erotismo con los estudios  literarios absorbentes. No concibo una literatura lenta, morosa, descriptiva... busco sobre todo agarrar al lector y tenerlo con las pupilas dilatadas." (¨!) El autor esta convencido que, para ser consecuentes, las mujeres deberían ocuparse y preocuparse más por el erotismo masculino.

            Garramuño es autor de una larga serie de libros de cuentos y de novelas entre las que vale destacar: Los placeres perdidos, El juego de las seducciones, Paraísos hostiles, Mujeres amadas, Las noches de Ventura, así como de colecciones de relatos tales como  Cuentos para después de hacer el amor, Cuentos para antes de hacer el amor, Los grandes y los pequeños amores. Es curioso constatar aquí que los títulos mismos sugieren la presencia no disimulada de Eros en acción. Y sin embargo, nos equivocamos si no le creemos al  autor cuando sostiene que en todo ello hay una "búsqueda filosófica desesperada- a lo Hegel- de la verdadera naturaleza del amor, ligada muy de cerca a ala búsqueda de la felicidad porque, en última instancia. "No vinimos al mundo a acumular cosas inútiles, sino a ser felices. La persecución de la felicidad es la persecución del amor, la más sostenida fuente de felicidad.   " Desde hacer varios años es hasta la fecha Editor de la Revista de Ciencias de la Universidad de Veracruz .

            Entre toda su ingente producción nos interesan aquí sobremanera dos de sus últimas novelas: Mujeres amadas (1998) que ya va por la segunda edición y la muy controvertida y más reciente titulada Noches de Ventura (1995), publicada por Planeta en México y por Plaza y Janés en Bogotá bajo el despiadado y extraño  título de Buenabestia tautología del buen salvaje" (?) que mucha polvareda extra-literaria ha levantado no sólo en Xalapa  donde reside el autor sino en el Distrito Federal y sobre la cual el profesor Peter Broad de Indiana University en Pensilvania ha escrito varios artículos, reseñas y entrevistas, e incluso ha celebrado en su universidad de IUP simposios con la participación directa del controvertido "erótico Garramuño" . Aunque muy desiguales, no sólo en el tratamiendo del tema del erotismo, sino en el desenlace ( el rechazo y consecuente pérdida de la mujer amada, la bella Irgla, la casta y virgen, la inasible), en la primera,  y el abandono y salida del campo amoroso en la segunda, más por derrota de narciso dolido y temeroso de las consecuencias, como la despedida fulminante que le hace la Pincesa de Huamantla -Carmina Ximena escibá- al echarle en cara que  "la ha seducido a base de basura literaria", o quizá por inconsciencia  de Eros vanidoso y algo donjuanesco. Pues la progresiva línea divisoria entre estos dos campos psicológicos, el de Eros y el de narciso, puede llevarnos a sorprendentes hallazgos, tales como la inusitada contraposición permanente entre la vida y la retórica; o el de la novela dentro de la novela o de la novela "externa" y la " interna" en contraposición a la meticulosa técnica de hacer para deshacer, al decir de Paul Werrie refieiendose a El buen salvaje de Caballero Calderon: "la roman qui se fair de ne pas se faire" la novela se construye a base de destruirse, de deshacerse a la manera de la manta interminable de Penélope mientras resiste el embate de los posibles suplantadores de Ulises. (5) Las noches de Ventura son en verdad una sutil parodia, una caricatura bien realizada de estos dos personajes que actúan en la novela interna y en la externa: el narrador quien, mientras busca la aventura amorosa como si fuese un enfermo incurable, pretende por una parte, escribir la gran obra que lo redima del injusto anonimato y por otra, producir la novela que a dos columnas y en letra menuda retrate el consultorio del Dr. Amoribus en donde se practica el "arte del amor absurdo" con fórmulas, recetas y procedimientos igualmente absurdos  tales como la "demostración " de Iris Moonlight y Ventura bajo la observación directa del Dr. Astor y los asistentes a la fiesta que aplauden el espectáculo Frenéticamente.
            Los encuentros con Bárbara Blaskowitz y más tarde con su hija Trilce en la playa de Chachalacas, ponen en evidencia la dicotomía entre el amor físico sin enamoramiento por parte de ella (Bárbara) y literatura/retórica del amor por parte de Eleuterio-ventura, doble proyecto que gradualmente parece que se le va saliendo de las manos. El amor así presentado causa tensiones y reacciones en los objetos amorosos, de la misma suerte que la literatura  causa reacciones diversas de índole en los presuntos lectores. Conscientes de tales reacciones.  Ventura escribirá en su Diario que:  "Así como las carreras es la vida: así como la vida, la literatura. Y como literatura, las mujeres... Todo comparte una misma sustancia, una misma savia" (223)
            Las noches de Ventura se publicó en forma de folletín, según era la costumbre decimonónica, es decir, por entregas, para realzar además el aspecto episódico tan común y rasgo distintivo de la telenovela. Esta  técnica le permitió, por otra parte, establecer una inevitable complicidad entre lectores y personajes hasta el punto de que algunas se vieron retratadas de alguna manera en la conducta de los personajes, asunto que le creó al autor, sobre añadirlo, un estado de permanente controversia y especulación públicas entre sus lectores y detractores. Garramuño  no obstante advierte en el  PROLOGO la magnitud de su proyecto. Según esa advertencia inicial, Noches de Ventura sería sólo la primera parte de un tratado novelesco compuesto por seis novelas que llevaría el título absorbente de El Libro de la vida. El segundo, va escrito pero sin salir al mercado según el autor, se titular tal como era de esperarse. Los  insaciables y formaría parte de un emorme proyecto semejante al del Proust en A la recherde de temps perdu, al de Lawrence Durrell en  El cuarteto de Alejandría, o al del mismo Robert Mussil en El hombre sin atributos, entre otros: libros todos estos que estima "modélicos". Es este un diseño pensado en grande y para largo trecho. NO obstante, siendo como es Garramuño, terco, perseverante, muy disciplinado y trabajador, no deberíamos sorprendernos que a la vuelta del años 2000  tengamos una edición completa en seis volúmenes, un tratado ingente y enciclopédico del amor, del erotismo garramuñiano, tal como lo hemos intentado explicar someramente en estas páginas y que contribuyen solo un punto de partida al estudio de la creciente y valiosa obra de un escritor colombiano radicado en forma casi definitiva en México.

Marco Tulio Aguilera

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