Erotikón Frenáptero



Un comentario de

Óscar Castro García
Universidad de Antioquia
Facultad de Comunicaciones


Eroticón frenáptero. (Antología de cuentos eróticos), Marco Tulio Aguilera. Medellín: Universidad de Antioquia, 2002.
Recibido: 6 de marzo de 2006. Aceptado: 29 de marzo de 2006 (Eds.)

En esta antología, Aguilera inicia su propio strip-tease literario al elegir los que
considera cuentos dignos de destacarse por su especial o extraordinario carácter, en
ese campo de sentido tan sutil, difícil y temido que es el erotismo. ¿Decálogo
erótico?, ¿parodia del Erótika Biblión?, ¿propuesta narrativa?, ¿provocación? Quizá
el título sirva de pretexto para entrar en ese prohibido o deseable mundo de Eros y
Afrodita, del edén o del himeneo, de la cópula y de la voluptuosidad, o de la
represión, la exhibición y la impotencia.
Marco Tulio Aguilera es ganador incansable de concursos literarios, conferenciante
irredento y colombiano confeso radicado en México desde hace más de dos décadas.
En los últimos años se ha desempeñado como docente, investigador y editor en la
Universidad Veracruzana (Xalapa, Veracruz). De su copiosa producción literaria y
académica, sin lugar a dudas los cuentos sobresalen por sus innovaciones,
atrevimientos, parodias y engaños. Y entre ellos, la mayoría toca el tema del
erotismo como asunto primordial o como trasfondo inevitable. Los cuerpos
desnudos o a punto de la cópula saltan de título en título, de cuento en cuento, de
línea en línea. Así lo anuncian los títulos de sus novelas Mujeres amadas (1988),Reseña Óscar Castro
Los placeres perdidos (1989) y El juego de las seducciones (1989), y lo sugieren o
lo incluyen con igual intensidad Las noches de Ventura (1994), Buenabestia (El
libro de la vida I) (1994) y La hermosa vida y La pequeña maestra de violín (El
libro de la vida II y III) (2001). De igual forma, lo pregonan sus libros de cuentos:
Cuentos para después de hacer el amor (1983), Los grandes y los pequeños amores
(1992), Cuentos para antes de hacer el amor (1995) y Juegos de la imaginación
(2000); hecho que el mismo autor canoniza ahora con sus cuentos más
representativos de erotismo en la antología que publica la Universidad de Antioquia:
Eroticón frenáptero. En esta ocasión, Aguilera, quien se denomina “autoantólogo”,
explica las razones por las que eligió los cuentos así como los contenidos de éstos,
tal como lo hiciera en Cuentos para antes de hacer el amor (1995).
Para esta antología, elige tres cuentos de Cuentos para después de hacer el amor
(Bogotá: Oveja Negra, 1985): “Historia de un orificio”, escrito desde 1970 en Cali.
En el momento climático del cuento, es posible que el muchacho observe por el
orificio un encuentro erótico, lo que descubre en medio del terror. Se crea un enigma
que nunca el lector descubrirá, aunque sí podrá suponerlo por las sugerencias que
connotan el erotismo, tales como murmullos, pasos sigilosos, puerta que se abre,
cerradura que se ajusta, sombras que se cruzan bajo la puerta de su cuarto, “extraña
ceremonia de movimientos que se celebraban al otro lado de mi mundo” (p. 22). En
medio de imágenes de sensualidad, afectividad y enigma asociadas con la madre,
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descubre el “terrible secreto”, ese que “el resto de mi vida me iba a pesar; que
viviría en la constante angustia de saberlo y no podría comunicarlo a nadie...” (p. 26)
“La piel más tersa”, que data de 1978, revela otra cara de lo pornográfico —en
cuanto se refiere a la prostitución—, llena de sugerencias, tragedia e ironía,
enmarcado en el mito y rito aztecas del sacrificio humano o la “guerra florida”. Es el
ritual de las cuatro bailarinas y prostitutas que deciden protestar y tomar venganza
contra el patrón, imitando el antiguo rito del sacrificio azteca; y cuyo propósito
logran por medio de artimañas, engaños, sutilezas y zalamerías, que el protagonista
(mejor, antagonista) sólo detecta en el momento final. El erotismo se manifiesta
enmarcado en una especie de culto al macho. En medio de los placeres y de una
fiesta orgiástica, las mujeres cumplen su cometido en el lugar del cuerpo donde la
piel es más tersa, frase que como estribillo se repite con insistencia al final del
cuento. Eros unido a Tánatos, dentro de un relato y de un cuasi-rito ancestral y
obsoleto, cumple un cometido bastante significativo.
En “Arrepiéntete pecador” ocurre el encuentro erótico entre un intelectual de
cuarenta y cinco años y una muchacha culta e inteligente de veinte años, durante un
congreso de sociología. El ritmo in crescendo llega a su paroxismo y luego decae
hasta la separación. El sentido del arrepentimiento se encuentra en las sensaciones
de pérdida o de frustración, de deseo insatisfecho o de pasión y de amor,
acrecentadas y luego abandonadas. Algo como si se dijera no debí enamorarme de
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esa muchacha. El nombre de la protagonista, a la que el hombre a veces llama Barbi,
deja entrever dos sentidos: el agresivo y adulto de Bárbara, y el tierno e infantil,
casi de juguete, de Barbi. Es ésta quien inicia el rito de enamoramiento, ejecuta la
danza erótica y celebra la ceremonia de seducción, a la que el hombre responde
como un reloj. Enamoramiento que llega a los variados y públicos encuentros
eróticos y exhibicionistas de ambos, y que los conduce al clímax del hastío, del
decaimiento y del desgaste; y que incita a la mujer a dejarlo solo, cuando él apenas
se está convenciendo de que algo maravilloso ha comenzado en su vida. Se destacan
el carácter efímero del amor, los riesgos que desata, las ideas y prejuicios, las
extrañas filosofías que lo justifican o lo delimitan, y la sensualidad sin barreras y sin
provocaciones; es decir, cierta naturalidad que choca contra el medio, contra las
costumbres y contra la moral o la ideología establecidas.
De Cuentos para antes de hacer el amor (Santafé de Bogotá: Plaza y Janés, 1995),
incluye “El llamado de la bestia”, en el cual se da un extraño contraste entre pudor,
represión sexual, puritanismo y religiosidad en la pareja de espectadores, y lascivia,
voluptuosidad, provocación, excitación, procacidad y pornografía en los personajes
de la escena. Es en el teatro donde el protagonista del cuento descubre lo que no ha
vivido con su mujer, lo que han dejado de hacer. De esta manera, el cuento es
sugestivo, aunque destaca el puritanismo, la represión y la ingenuidad. Es también
una especie de parodia de la vida de algunos santos, pero en la cual se oponen la
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santidad y la religiosidad al amor y el deseo, que el protagonista interpreta como
bestia. Se percibe la sensación de que el narrador-protagonista finge y se ríe del
lector, quien puede concluir: esto no es posible, no hay hombres así en una sociedad
como la nuestra.
El cuento “Juegos de la imaginación” reúne la sugerencia, la ambigüedad y la crítica
al amor convencional, a la escritura y al escritor. Podría leerse como texto que
literaturiza el erotismo. Se trata de un amor imaginario y, a la vez, de un ejercicio de
escritura. El amor pertenece al cuento, pero a la vez a la fantasía del escritor que lo
escribe. Se llega a confundir fantasía o escritura, y realidad; se unen el juego, la
ilusión y la realidad. Aunque se vive un erotismo trillado también se da el suspenso.
Nada nuevo: ni siquiera es posible la fantasía. Una pareja de intelectuales intenta la
unión amorosa por medio de las palabras pero sin tocarse siquiera. A la vez que el
narrador pone a los personajes a contar la peripecia, él narra la manera como escribe
e imagina la escena, y como arma el cuento. Es un ejercicio de escritura pero
también del acto que se escribe: se ensaya el hecho que se narra, a la vez que se
escribe.
“Olor a cuero”, publicado en 1995 como “Vida de artista”, presenta el caso de la
mujer sensual y solitaria asaltada por un ladrón resentido y seductor. En este cuento
se conjugan complacencia, humor, comedia, drama e ironía, con un final abierto y
sugerente de complicidad de la víctima tanto con la agresión como con el castigo.
5Reseña Óscar Castro
Ironía, porque el hombre creía tener los cuatro ases, pero nunca se dio cuenta de que
ella guardaba el último. El cuento mantiene al lector en el límite entre el crimen, el
deseo, el juego, la comedia y el peligro. Los personajes en la vida cotidiana tratan de
representar los papeles de hechos similares observados en la televisión: intentan
desempeñarlos bien, con los ingredientes de agresión, temor, abuso, amenaza,
rechazo y violencia, actitudes que por lo conscientes vuelven caricaturesca la
situación, en especial en la mujer. Pero esta historia, un tanto cómica, se torna
trágica al final…
De Juegos de la imaginación (Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla, 2000) selecciona “Escenas de la vida conyugal”, en el que la rutina, los
lugares comunes, el acoso sexual, la obsesión video-pornográfica, la hipocresía y la
iniciación sexual, se unen en la trama dividida en tres partes: “1. La mujer y el
espejo”, en la que la pareja se siente transformada por la casa-hotel y los espejos que
hay en la habitación, ante los cuales logran excitantes y variadas cópulas; “2. Las
mujeres de video”, que resalta la rutina del matrimonio que lleva al aburrimiento,
hasta que él descubre los videos pornográficos que le proporcionan placer; y “3.
Sueños de un buen cristiano”, que presenta ingredientes exóticos, con fantasías y
prácticas pederastas incluidas.
Otro cuento es “La historia de Sally Random”, con fuerte dosis de autobiografía
según el prólogo que escribe el autor, el cual incluye fenómenos del erotismo como
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la excitación, la seducción sin éxito, la masturbación y hasta la ausencia de erotismo
pleno. Como elemento extraño, paródico y cínico, el narrador-personaje se presenta
como defensor del matrimonio cristiano y dicta conferencias sobre el tema del
erotismo, el amor, el matrimonio, Dios y la fidelidad.1
Por último, la antología incluye otros dos cuentos: “La noche de Aquiles y Virgen”,
tomado de Los grandes y los pequeños amores del mexicano Joaquín Mortiz, el cual
deja ver estereotipos eróticos que se mueven entre lo humorístico y lo ridículo. Se
trata de los ritos amorosos que caen en la rutina y en la modorra; de la lucha entre
las manías y la locura o las fantasías que podrían alimentar el ardor; de los hábitos
de la cama, que aparecen bajo el ropaje del lenguaje vulgar y con la retórica que
suscitan la ironía y el humor. El micro-relato erótico dentro del cuento es un buen
recurso de repercusión y de doble del mismo cuento; en él se narra la escena típica
del vendedor que se refocila con la dueña, la cual acaba, a su modo, aprovechándose
de éste.
El otro cuento es “Historia completa de Ranita”, en el que sucede lo inaudito: la
madre encarga y paga al maestro para que inicie a su hija en el sexo, tarea que él
busca cumplir empleando diversos y estereotipados recursos que lo llevan a fallidos
1 En forma coincidencial, este cuento también está incluido en la antología del erotismo en el
cuento colombiano que hice durante un año sabático y que la Universidad de Antioquia publicó
con el título de Un siglo de erotismo en el cuento colombiano (Medellín, 2004).
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intentos. Pero el final será intenso, libidinoso e inesperado; y el vencedor acabará
vencido en un mutuo acuerdo lleno de sugerencias eróticas y sexuales.
No es oportuno decir ahora si la antología incluye los mejores cuentos de erotismo
del autoantólogo Aguilera, porque el antólogo cumple, casi siempre, una función
desesperada y desesperante que al final no encuentra la satisfacción deseada en los
lectores, sobre todo los llamados “ilustrados”. Y esto mismo me puede suceder,
como simple lector.
Así pues, queda el camino de leer, indagar, escuchar, dejarse llevar o retroceder,
rechazar o leer toda la obra de Aguilera para seleccionar la antología particular. Pero
el lector no puede devolverse una vez ha iniciado la lectura de esta antología.

Marco Tulio Aguilera

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