Sobre la elección del próximo rector de la Universidad Veracruzana

Raúl Arias, actual rector, MT, Peter Broad y Ricardo Moreno durante la presentación de El imperio de las mujeres, 2009
Siempre he permanecido al margen de las políticas universitarias más que todo por las características de mi personalidad demasiado polémica e incapaz de negociar principios. Sin embargo como testigo de 35 años de historia de la Universidad Veracruzana, en los que he sido guionista y productor radiofónico, profesor, editor, investigador y director de la revista científica universitaria, considero que debo emitir mi opinión sobre la próxima selección de rector.
Conozco a varios de los que se han postulado sin que sea cercano a ninguno de ellos. Me parece que algunos muestran aptitudes de tipo académico e inexperiencia administrativa. Otros parecen entrar con ánimo de reconstruir desde las bases. Algunos simplemente parecen presentarse para aparecer en la foto y hacer currículum, sin que tengan verdaderamente posibilidades.
Dos me parecen aptos tanto académicamente como administrativamente: Porfirio Carrillo y Víctor Arredondo. La pregunta es si entran con ánimo de renovar las áreas débiles, los cimentos deleznables, las prácticas nocivas (mal uso de recursos, personas que cobran sin trabajar, etc) y si en realidad piensan proyectar la universidad o simplemente servirse de ella. 

Que hay prácticas nocivas y costumbres poco éticas las hay, por más auditorías que se pregonen. Hay que reconstruir y reorganizar muchas áreas, entre ellas el editorial, la Feria del Libro (anquilosada), sustituir a directores de manifiesta ineptitud.
Rafael Arias es otra persona que conozco (lejanamente) y me parece idónea, por las diversas actividades que ha desarrollado y por su capacidad de criticar sin tapujos.
Algo debo reconocer en Víctor Arredondo: su primera aparición en rectoría marcó el despegue internacional, en una universidad que se había mantenido con aires demasiado provinciales.
Raúl Arias, en mi opinión, fue el primer rector que salió del enclaustramiento de rectoría y dio la cara en todas las ocasiones.
Un aspecto que se debe tomar en cuenta al elegir rector es el de la personalidad: un rector debe ser una persona con don de gentes, conocimiento de idiomas y humanidades, manejo de instrumentos críticos, persona viajada e instruida, que pueda representar dignamente a la institución en cualquier foro.
¿Qué obras de valor científico, literario tienen en su haber? Sería importante saberlo.
De Horacio Casarín sólo conozco su amabilidad y su buen verbo.
De Sara Ladrón de Guevara un par de libros de los que fui editor.
Hay campañas en marcha: visiblemente una más nutrida en favor de Arredondo y otra menos visible en pro de Carrillo.
Me parece muy inconveniente que los de la Junta de Gibierno sean sólo ocho pues ello puede enpantanar el asunto y desencadenar crisis de gobernabilidad de la universidad.
Opino que el primer paso sería reunir a la Junta y elegir un nuevo miembro, preferiblemente de la comunidad universitaria veracruzana.
Lanzo pues mis opiniones sin otro interés que aportar ideas.

Marco Tulio Aguilera

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