Félix Ramiro Lozada conversa con Garramuño


Entrevista para Facetas, de Neiva, octubre 2012
Félix Ramiro, Enrique Posada(finalista del Concurso JER), Héctor Sánchez y MT en Neiva

1.- ¿Cómo y cuándo fue su encuentro con la literatura?


Mi primer trabajo con tintes literarios fue un ensayo sobre Beethoven, cuando yo tenía 15 años y estudiaba en el Liceo Unesco en San Isidro de El General, Costa Rica. Gracias a un premio que recibí por él fui invitado a asistir a la función de la Quinta Sinfonía en el Teatro Nacional. Mi segundo experimento literario fue un cuento breve que se llamaba “El sabio ignorante”. Fue publicado en el Magazín Dominical de El Espectador. Mi tercer trabajo fue un cuento llamado “El negro que inventó la música”, que fue finalista en el Concurso La Felguera España. Fue escrito cuando estudiaba Filosofía en la Universidad del Valle y resultado de haber fracasado en una carrera de 5000 metros planos en los Juegos Universitarios de Colombia.

2.- Llevar tanto tiempo fuera del país lo ha alejado de su literatura, de su gente?  ¿En estos momentos que opinión le merece la narrativa colombiana? ¿Tiene algún tipo de relación  con los escritores colombianos?
No me he alejado ni de Colombia ni de sus escritores. Voy a Colombia cada vez que me invitan a ferias del libro, a ser jurado de concursos de cuentos o a dictar conferencias en universidades. He estado en Neiva, Tunja, Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades. Me he mantenido en contacto con varios amigos: Gustavo Álvarez Gardeazábal, Isaías Peña, Fabio Martínez, Fabio Jurado. He escrito y promovido a muchos escritores colombianos en México: William Ospina, Santiago Gamboa, Tomás González, Harold Alvarado, Daniel Ferreira, Tomás González. En general mantengo un interés constante por lo que se escribe en Colombia. Terminé una antología del cuento colombiano a la que le estoy buscando editor.

3.- Cree que los escritores colombianos han superado el fantasma de Gabriel García Márquez?


Ya García Márquez no es un fantasma para los colombianos sino un ejemplo y un acicate. Cada dos o tres años se promueve a un escritor con la etiqueta de sucesor de García Márquez. Yo fui uno de los primeros que entraron en esa dinámica, que poco a poco se ha vuelto más que propaganda, un lastre. Actualmente hay una gran vitalidad en la literatura colombiana, muchas variantes, muchos estilos y hay más de media docena de nombres muy respetados en Europa y otros países. 



4.- Haber vivido en Costa Rica, México y visitar muchos países, le permite tener una amplia visión de la literatura latinoamericana ¿Qué piensa de esta? ¿Cómo ve  a los escritores colombianos post García Márquez?

Entre los más interesantes mencionaría a William Ospina y el más prometedor de los jóvenes, Daniel Ferreira. A nivel internacional varios escritores colombianos han ganado premios importantes, aunque no siempre los premios correspondan a obras de alta calidad. Los dos premios Alfaguara, el de Restrepo y el de Vázquez, me parecen bastante pobres. Mario Mendoza ganó el Biblioteca Breve; Evelio Rosero el Tusquets, pero no he leído sino un capítulo, que me pareció interesante. Hay dos premios Juan Rulfo de Cuento en Colombia y varios latinoamericanos de Cuento de Puebla. La novela Necrópolis de Santiago Gamboa, que recibió el Premio Norma,  me gustó mucho. Daniel Ferreira, un joven santandereano ganó dos premios internacionales el mismo año. Su novela  La balada de los bandoleros baladíes  es estremecedora.

5.- ¿Se puede afirmar que su novela Historia de todas las cosas, es una serie de anécdotas, visiones e interpretaciones acerca de la vida cotidiana colombiana e incluso de Costa Rica donde vivió por muchos años? ¿Qué nos puede decir sobre el particular? ¿Qué lo llevó a reescribirla?

Evidentemente hay una visión personal de Latinoamérica en la que se mezclan mis recuerdos de Costa Rica y Colombia. La primera edición fue publicada en Ediciones La Flor de Buenos Aires. El editor, Daniel Divinsky, en la contraportada del libro se atrevió a decir que le gustaba más que Cien años de soledad.  Eso desencadenó dos tipos de reacciones: una gran respuesta crítica positiva de parte de muchos comentaristas en varias partes del mundo y una denigración por parte de algunos, que la consideraron tan cercana en algunos aspectos a la novela de García Márquez que les parecía un plagio. Yo reaccioné contra esto y decidí olvidar la novela por muchos años, y dedicarme a escribir otros libros, hasta que me encontré con Gabo en Xalapa y él me preguntó que qué había pasado con “La novela de todas las cosas”. Le dije que ya no me gustaba esa novela. Él me respondió que mi rechazo era absurdo y dijo: “Es lo mejor que has escrito y quizás lo mejor que escribirás en tu vida”.  En el intervalo entre la publicación inicial de  Breve historia de todas las cosas y el encuentro con García Márquez, yo había escrito varios libros: Cuentos para después de hacer amor, Mujeres amadas, El amor y la muerte, que fue finalista en Alfaguara. Varios años después del encuentro con Gabo volví a leer la novela Breve historia de todas las cosas, me gustó mucho, de modo que decidí rescribirla. Ahora se llama simplemente  Historia de todas las cosas. Le cambié el nombre por dos razones: una, porque ya no es breve: tiene 515 páginas; y dos, porque un filósofo norteamericano, Ken Wilber, se apropió de mi título y no hallé sustento legal para hacer que me lo devolviera.

6.- Usted escribió Historia de todas las cosas en dos tiempos, es decir, en dos épocas distintas de su vida y en lugares diferentes, vale decir,  la primera versión se publica a sus 23 años y la segunda la reescribió 36 años después. ¿Cuál es la diferencia entre una y otra versión? ¿Notó deficiencias, afán o inmadurez que lo llevaron a realizar correctivos o, considera que habían quedado asuntos importantes por fuera de la novela?


Es cierto: la segunda edición es una rescritura de la primera, y fue publicada en Plaza y Janés, en una edición de 25 000 ejemplares. No sabría decir qué diferencia hay entre una y otra. Quuizás un estilo menos caótico e irresponsable. Hay nuevas escenas: ya no es una novela que busque sus fuentes solamente en Costa Rica, sino en Colombia, México y otros países.

7.- Hay un esfuerzo confeso de promover Historias de todas las cosas. ¿A qué se debe? ¿La considera su gran novela o, piensa que el público y los críticos no la han valorado suficientemente?


No hago un esfuerzo por promover sólo esa novela sino todo lo que escribo. A partir del descubrimiento de las redes sociales, los blogs, los correos electrónicos, twitter, facebook, linkedin, google+ me he dado cuenta que ahora tengo en mis manos mecanismos para hacer llegar información sobre mis libros a lectores de todo el mundo. Ya no dependo de consorcios publicitarios ni de mafias o grupos, sino de mi propia iniciativa. Yo no creo que el escritor deba ser un personaje secreto, escondido, aunque respete a quienes quieran permanecer en la sombra. Mi personalidad es mediática y estereofónica, como dice un amigo escritor uruguayo. No me cuido de caerle bien a la gente: digo lo que pienso, escribo lo que quiero, no me vendo a nadie sino a mi propia conciencia. Quien maneja las redes sociales crea canales paralelos para hacer llegar su trabajo al público: ya no depende de los poderes mediáticos y literarios: El Tiempo, El Espectador, Alfaguara, pueden ignorarme, soslayarme o ningunearme, pero por medio de internet puedo hacer llegar mis mensajes. Internet es el nuevo poder que puede competir con los poderes establecidos. Hoy los escritores pueden funcionar con nuevas reglas. Quien maneja los hilos secretos de la red ya no necesita rendir pleitesía a nadie.

8.- Qué nos puede decir de la dedicatoria: “Para Gabriel García Márquez, a quien pienso matar…literariamente”, a lo que García Márquez, responde con esta frase: “Para Marco Tulio, de la competencia”.


Lo que puedo decir es que las dedicatorias son literales. García Márquez tiene todos mis libros dedicados; yo sólo tengo uno dedicado por él. Ya he contado lo que me dijo Fabio Jurado, que visitó el estudio de Gabo en México: que él tiene todos mis libros dedicados en un estante separado de los demás, al lado de los de Mutis. García Márquez siempre se ha expresado muy bien  de lo que escribo, pero en privado. Se cuida muy bien de promover a los escritores colombianos porque dice que se enferman y no vuelven a escribir nada bueno.

9.- Usted ganó la primera Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera, en 1988 con Venturas y desventuras de un Frenáptero, obra que publicó con el título de Los Placeres perdidos. ¿Qué lo llevó al cambio de nombre de la obra?


Me pareció que el título inicial era demasiado abstracto. El segundo título se refiere a los placeres de la imaginación.

10. Como ganador de la Bienal Nacional de novela José Eustasio Rivera, tuvo la oportunidad de visitar la ciudad de Neiva para la premiación. Existe la posibilidad de volver a  la ciudad? ¿Qué representa para usted la Bienal de Novela, especialmente ahora que se internacionaliza?


Tengo la certeza que este año visitaré Neiva, no puedo decir la fecha ni las circunstancias. Este premio representa la persistencia de una vocación cultural de un grupo de intelectuales, particularmente del doctor Plazas Alcid, que ha estado al frente del proyecto durante más de una década. Al internacionalizarse y elevar el monto del premio, sitúa a Neiva en el mapa de la literatura latinoamericana. La lista de los premiados en la que me honro de estar en primer lugar por haber sido el primer ganador es ya parte de la historia de la literatura colombiana: el premio sirvió de punto de partida a escritores que poco a poco han integrado una nómina de lujo.

11.- En su libro Cuentos para después de hacer el amor, hay personajes de gran vitalidad, con un lenguaje fresco y ágil  que corresponden al desenfado, al erotismo y a las relaciones tormentosas que caracterizan su obra. ¿Qué nos puede decir sobre el particular? ¿Se identifica de alguna manera con los personajes de sus libros o, ellos son parte de investigaciones y observaciones del comportamiento humano? A propósito: ¿Considera que este varía y es según la condición social del individuo?


Ese libro es parte de un proyecto mayor, constituido por tres volúmenes de cuentos. A él se agregan Cuentos para antes de hacer el amor y El imperio de las mujeres. Los tres exploran de manera muy directa, muy realista y sin tapujos las sutilezas, esplendores y escabrosidades de las relaciones entre hombres y mujeres. El primer volumen lleva 14 ediciones, el segundo cinco, el tercero una. El imperio de las mujeres está inédito en Colombia. Hombres y mujeres se comportan de manera semejante en todo el mundo. Por ello mis cuentos no buscan destacar nacionalidades sino que atañen al género humano en general.

12.- En su obra hay una especie de interacción entre ficción y realidad. ¿Lo hace de manera deliberada? ¿Lleva a cabo un proceso investigativo o, es simplemente su capacidad de observación lo que le permite desarrollar su trabajo literario?

Todo lo que yo escribo es resultado de un proceso muy minucioso no sólo de escritura de una historia sino de investigación. Generalmente no suelto un cuento si no lo he tenido en mis manos cinco años. Mis novelas en general me ocupan más de cinco años.

Marco Tulio Aguilera

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