La felicidad es cursi


¿Cuáles son los efectos de la violencia, de la inestabilidad, de la agresividad propia de la sociedad actual, donde la razón económica priva sobre la razón privada, sobre la soberanía de los pueblos y qué efectos tiene esto sobre la literatura? Primero que todo hay que tocar un tema de carácter paradójico: las sociedades violentas e inestables son las que producen la literatura más interesante. Prueba de ello es la comparacón que podemos hacer entre lo que se produce en España y lo que se produce en Hispanoamérica: el vigor de la literatura hispanoamericana es evidente mientras que el esclerosamiento de la española es indudable. También nos podría servir la comparación entre la literatura y el arte colombiano, y la literatura y el arte mexicano: el colombiano es más vital, el mexicano es más aborregado, más cercano al eructo de satisfacción y al bostezo de sueño. La literatura, la buena literatura, la mayor parte de la literatura, nace de la insatisfacción, de la desesperanza, y es por ello que esa literatura refleja de alguna manera esta situación terrible. Uno de los pocos casos de literatura con final feliz, El amor en los tiempos del cólera, fue escrita con la intención de contradecir esta tendencia. La literatura busca la auténtica sensibilidad, incluso la inteligencia; la literatura rosa busca la sensiblería, el embotamiento. Parece que, en términos literarios, la felicidad es cursi y la desgracia fecunda. (Fragmento de una conferencia en Pensylvannia)

Marco Tulio Aguilera

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