Noticias de la Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera

Después de diez discursos, dos conciertos, diez ditirambos al patricio de Neiva Guillermo Plazas Alcid, después de un encendido y elocuente alocución de Felix Ramiro Lozada, una especie de Cicerón local, después de mi intervención algo desilvanada como representante del jurado de la Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera ( ya llevaba varios días con dolor de cabeza por el desarreglo de mis horas de sueño --lo que atribuyo a la ruptura de mis rutinas de basquet y natación)--... fue entregado el premio (20 000 dólares) a Pablo Hernán Di Marco, un argentino en extremo agradable bastante joven, que escribió una novela magnífica, Tríptico del desarraigo, una obra que se impuso a una masa de obras en las que la sangre fluía a borbotones. Hoy inicio el regreso a México, bien armado con mis emolumentos bien ganados tras la lectura minuciosa de las obras. Recupero de la experiencia haber regresado a Neiva, donde hace 26 años inauguré el concurso siendo el primer ganador, recupero haber conocido a Héctor Sánchez, personaje reconcentado, buen discurseador (le dicen El Mudo) que fue amante de una novia del Che, vivió en la casa de Pablo Neruda y nunca, nunca ha dependido de nadie, nunca ha cobrado un cheque mensual, sino que ha dedicado su vida a escribir. Nada más. La ceremonia de entrega del premio duró tres horas, en medio de un clima infernal.

Marco Tulio Aguilera

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