Burgos Cantor habla sobre Historia de todas las cosas

Roberto Burgos Cantor, uno de los escritores más interesantes de la Colombia actual, autor de La ceiba de la memoria, novela finalista en el Premio Rómulo Gallegos y Premio de Narrativa Casa de Las Américas, presentó mi novela en Bogotá. Tuve el gusto y el honor de ser jurado con él en la Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera 2012. Las siguientes son las palabras que pude recuperar de la presentación de mi novela.

Historia de todas las cosas es parte de las referencias inevitables de la novelística hispanoamericana. Por lo general cuando los escritores de ficción leemos novelas tan cercanas por razones de tiempo, de búsquedas estéticas o de aventuras literarias, quizá tenemos una perspectiva distinta a las lecturas que hace el crítico, el reseñador, el historiador. Les voy a hablar de mi lectura de esta novela, que es la lectura de un novelista contemporáneo a Marco Tulio Aguilera. Las siguientes son algunas confidencias de lector que voy a compartir con ustedes. A medida que la iba leyendo Historia de todas las cosas, con una lectura gozosa como pocas, me reía, y me decía a mí mismo, qué bien, qué buena novela, y no entendía un tema que parece como una sombra que acompaña a algunos escritores, en especial, escritores de nuestro país, y es la sombra de García Márquez. Es notorio que cuando en Cuba se señala la sombra del maestro Carpentier, la sombra Lezama Lima o o la sombra Sarduy es para buscar maneras de entendimiento, para señalar filiaciones de un autor nuevo. Esto termina siendo a la vez que un reconocimiento, una propuesta de lectura. Pero en Colombia con esa dificultad que tenemos para vivir y gozar el éxito ajeno, aceptar la presencia de García Márquez en el libro de un escritor que comienza a descollar, se ha vuelto un demérito y un demérito que ha llegado a puntos de divertida ridiculez . Leyendo Historia de todas las cosas, novela divertida como pocas, yo me preguntaba: ¿Qué lleva a alguien, a un lector, a pensar, y a pensar de una mala manera, a pensar como una crítica, el hecho de que haya algunas similitudes con lo que han llamado realismo mágico? Historia de todas las cosas está compuesta por 54 secciones, capítulos o apartes, que se presentan con cierta elegancia, mediante títulos que se usan bien. Cada una de esas 54 secciones o partes tiene a la manera del Quijote, a la manera del Lazarillo de Tormes, una función. Marco Tulio no hace una descripción de lo que va a suceder, hace una pequeña señal: ustedes recuerdan que en el Lazarillo siempre se alude a la aventura, a la manera cómo ocurre la aventura y casi todas las nominaciones son “cómo, cuando…”. En el Quijote son pequeños resúmenes- entradas de lo que va a encontrar el lector. Acá no: acá es parte de la lectura del texto que viene: lo anuncia para desde ese mismo momento enriquecerlo con un guiño que puede ser por lo general paródico, risueño y que en algunos casos sirve para llamar la atención al lector. El hecho de que Historia de todas las cosas no haya tenido la recepción que se merece, tal vez obedece al mismo fenómeno que sufrió la novela de Naipaul, Una carta para mister Biswas, publicada unos siete u ocho años antes que apareciera Cien años de soledad. Las tres novelas: la de García Márquez, la de Naipaul y la de Garramuño aparecieron en Buenos Aires. Mi pregunta es , ¿por que Cien años de soledad tuvo la recepción que tuvo y no la tuvo Una casa para mister Biswas, obra tan rica como la de García Márquez, pero con mayor complejidad y riqueza. Conjeturo que con Historia de todas las cosas sucedió lo mismo. Toda la atención se centró en Cien años de soledad y se soslayó la novela de Garramuño, que es de gran calidad. Y la novela de Naipaul está relatada con una contemporaneidad que nos debe interesar mucho a Marco Tulio y a mí: porque está narrada desde la voz de un escritor que se enmascara bajo la figura de un periodista fracasado. La única explicación que se me ocurre darle a la prelación de Cien años de soledad sobre otras novelas de semejante es que hubo una insistencia de los periodistas en llamarla una Biblia Latinoamericana. En la obra de García Márquez dominan unas nociones cristianas occidentales, del mal, del incesto, del fracaso, que están más en el inconsciente del lector actual que la propuesta que hace alguien como Naipaul, en una obra mucho más retadora. Éstos que hago no son comentarios en demérito de la obra de García Márquez sino el resultado de un análisis de las circunstancias que rodean la comprensión de las obras en un momento dado. La novela original de Marco Tulio, Breve historia de todas las cosas, tenía algo que todos intentamos no perder: es la ambición. Esa primera novela es la obra de un joven escritor que tiene una ambición desmedida, sin límites, es una obra desbordada y ese desbordamiento le lleva a un planteamiento estético donde hay refinadísimos guiños a la literatura que a él le gusta y también a la literatura de los autores de los cuales él se burla. Ese carácter tan particular de la novela de Marco Tulio, su insolencia frente a los escritores canónicos sería una de las causas de la demora en una recepción de lectura masiva como correspondería a una novela de estas calidades. En la nueva obra, Historia de todas las cosas, a la que se le ha quitado los “breve”, se conserva la ambición juvenil y se potencia con la experiencia de más de 30 años en el oficio. La obra actual tiene 200 páginas más que la inicial. En el lenguaje hay un trabajo de orfebre, así como en la estructura, hay un cuidadoso andamiaje. Hay una minuciosa selección de las palabras. Eso no es capricho ni esteticismo. Esta novela comienza con la llegada de un negro a San Isidro de El General, que es un lugar que Garramuño construye para ubicar sus historias, como los lugares que construyeron Onetti, García Márquez, Rulfo. Aquí, desde el nombre mismo del pueblo, Marco está haciendo señales. En esta novela MT comienza proponer nombres, a nombrar el mundo, como en una nueva creación. Es ambicioso y lindo el título: Historia de todas las cosas. ¿En que se distingue Marco Tulio de otros escritores? En que las referencias literarias mediante las cuales él homenajea a otros autores son explícitas: menciona a Jorge Amado y García Márquez y a otros autores con una irreverencia espléndida. Leí Historia de todas las cosas en un equilibrio grato, entre la desmesura y lo esperpéntico. Es como si el autor usara la exageración para revelar la realidad. Esta novela es una estupenda metáfora de lo que es nuestra Latinoamérica. Hay en ella una variada y divertida gama humana: zapateros, curas, prostitutas, políticos, vagos, mujeres hermosas, músicos… parece que en verdad el autor hubiera querido incluir no sólo a todas las cosas sino a todos los seres, a todas las nacionalidades… Todo esto, sin que sea excesivo, hace a la novela además de divertida, rica en propuestas y en conocimiento y saberes. Me gustaron las líneas finales de la obra, que logran un final preciso y brillante: “Entonces entendió, como en una iluminación, que el mundo no era del todo bueno, pero sí divertido y que había que reinventarlo todos los días, hasta que saliera bien”.


En la siguiente dirección hallarán la presentación completa en audio, así como una entrevista que hizo a MT Stanislaus Bhor, editor de la excelente revista virtual Corónica, a la que agradezco la autorización para reproducirla
http://www.revistacoronica.com/2012/11/roberto-burgos-cantor-presenta-historia.html

Marco Tulio Aguilera

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