Notas marginales sobre las novelas del Concurso Primera Bienal Internacional José Eustasio Rivera 2012

Recibí 71 manuscritos, de los cuales preseleccioné 14. Hice reseñas más o menos detalladas de los que me parecieron los más interesantes. Con estas reseñas fundamenté mi voto por la ganadora Tríptico del desamparo y por las dos finalistas. Todos los manuscritos fueron evaluados hasta el punto en que ellos mismos se descalificaban.
1.      Tríptico del desamparo.  De todas las obras presentadas es la que más cumple con los cánones de la novela clásica o simplemente de lo que considero una buena novela. Argumento: Una mujer distinguida, traductora del italiano, publica una novela que se hace famosa, Tríptico del desamparo. Estilo limpio, impecable, en ocasiones deslumbrante. Tiene una estructura muy bien planeada. A veces hace pensar en las grandes novelas italianas de Moravia, Bassani y en cuanto al estilo a la poesía de Leopardi. Hay pasajes que evocan escenas de  Muerte en Venecia, y de hecho hacia el final de la novela los protagonistas se desplazan hacia una Venecia inundada y devastada (como la Venecia en la que murió von Aschenbach). También tiene veladas alusiones a Borges y a Umberto Eco, particularmente a El nombre de la rosa. Tiene una detallada y minuciosa descripción de Buenos Aires y de Venecia, particularmente de un palacio veneciano. No incurre en detalles eruditos accesorios que intenten demostrar la sabiduría del autor. Es una novela de lectura fácil pero no facilista, una novela inteligente y culta, sin ser culterana, que mantiene la atención hasta el final. En el trasfondo hay “un señalamiento de la degradación social y cultural de estos tiempos” (como dice la protagonista en un análisis autoreferencial). También hay un paralelismo con  la situación política argentina en los tiempos de la dictadura militar. Otrostemas que explora la novela son el deterioro que los años hacen sobre las ilusiones de juventud y la degradación inevitable sobre el cuerpo. También trata de la necesidad de ocultarse que tienen quienes han tenido épocas de esplendor (La idea central de la novela coincide con una frase de Dante: “No hay nada más triste que acordarse de los tiempos felices en épocas de miseria” –no textual). Hay una consideración que me parece importante  tomar en cuenta al premiar esta novela, si es que se premia: el hecho de que es una obra con aliento universal, enraizada en la cultura occidental, distante de los temas que han agobiado a la literatura colombiana durante muchos años: la violencia, el narcotráfico, el sicariato. Si el concurso ha dado un salto de lo nacional a lo internacional, es justo que se privilegie lo internacional por sobre lo provinciano, entendiendo por provinciano aquello que por cercano se vuelve costumbre. Como en las grandes novelas hay en ésta un ombligo en el que se concentra la metáfora del sentido: es el merletto de borano,   un tejido con hilos de oro que elaboraban ciertas tejedoras venecianas que ya casi no existen. Este merletto de borano es de alguna manera la cifra del arte que se está perdiendo en estos tiempos de tejidos sintéticos, de tiempos sin arte, sin sentido.Considero que esta novela merece el premio.

1.1.           Marejada. Inicialmente descalifiqué esta novela, pero a instancias de otro miembro del jurado, la retomé. Narra un periodo de la vida de una especie de dandy, montañista y veterinario bogotano de un alto estrato social, en el que lleva a cabo una catarsis y evaluación de su existencia. Prosa impecable, en ocasiones poética y a veces muy inteligente o sutil.  Hay páginas memorables. Inicialmente la novela parece carecer de un centro de interés, y hacia el final el rompecabezas se arma. El sentido de la novela parece centrarse en el intento de comprender y razonar una vida aparentemente exitosa, pero al final fracasada. Los personajes no están muy bien caracterizados, son presentados con trazos demasiado leves, de modo que no quedan definidos en la mente del lector. En ocasiones tiene tintes de novela rosa; a veces parece ser una novela de complicación psicológica. Bogotá, Santa Marta, Taganga, se muestran como pálidos y no muy determinantes trasfondos. En general es de lectura agradable. Podría ser finalista, y forzando un poco las cosas, si los otros miembros del jurado insisten, ganadora. Pero contra ello se levanta la idea –mi idea—de que es una novela superficial e intrascendente.
2.      Los asesinos. Es una novela con una muy alta voluntad de crear un estilo y una estructura originales. Muy bien escrita, con imágenes en ocasiones deslumbrantes y a veces crípticas. Hay lenguaje erudito rebuscado. Mantiene el interés pero el final resulta ser desilusionante. Frases lapidarias. Temas: el sicario que cobra a nombre del capo; las mujeres del sicario; la venganza; el amor obstinado. A veces es tan metafórico que no se entiende. Uso original del diálogo. San Felipe, pueblo donde vive el narco central,es el espacio básico de la obra. El Bogotá sórdido es el espacio secundario. El narrador no suelta la información completa y ello crea intriga. Los personajes y las situaciones no están bien definidos, más bien se dan apenas trazos. Todo se ve de manera oblicua o de perfil. Es la novela de unaescritor muy inteligente que no persigue impresionar con efectos superficiales sino que busca el ángulo especial. Hay una especie de profundización abisal en cada instante. Como que busca el sentido de todo más allá de lo evidente.Considero que esta obra tiene méritos para recibir una mención honorífica.

3.      El gran masturbador. La historia básica relata en un solo largo párrafo de 135 páginas las pruebas que tiene que soportar Roger, un joven escritor frustrado que está en contra de todo, para conseguir acostarse con La Negra, una marihuanera promiscua. Ella se acuesta con todos menos con el escritor: lo que busca es amor, no sexo, dice. Habilidad endiablada para ligar escenas, diálogos, descripciones en un solo largo párrafo. Se muestra la concepción del mundo de cierto tipo de juventud entregada a la vida sin más compromisos que beber, fumar marihuana y fornicar. Seguidor de Bukowski y Andrés Caicedo, el narrador-personaje, Roger, abomina de García Márquez y de toda la literatura edulcorada, pasada de moda, dice. Frente a la “pluma” de Roger desfilan una serie de personajes vacíos, algunos bien caracterizados, otros apenas esbozados. El narrador, incapaz de acostarse con la Negra y de relacionarse con el mundo, encuentra su salida en la masturbación: “Y yo pues qué más, me masturbo, unos fuertes golpes cada vez, ¡pum, pum pum! y sale, ¿a santo de qué complicarse la vida con mujeres”. (Éstas son las líneas finales de la novela).Como retrato de un grupo social degradado dentro de una sociedad degradada, la novela vale. Se lee con fluidez. Peca de ligereza pero no de incoherencia. Lo que se propone se anuda, se desarrolla y se desanuda correctamente. Hay un desenlace. De alguna manera esta novela es una prolongación de la obra y de la ideología de Andrés Caicedo (no vale la pena envejecer, mejor morir joven, el arte es lo único que importa, el artista es un hombre superior a toda sociedad, toda sociedad es mediocre…), pero no va más allá de Andrés Caicedo: le falta pathos. Se queda en la pura fenomenología. En el aspecto formal  repite la tendencia ya muy usada por Saramago y Laura Restrepo de no usar puntos, sólo comas, lo que curiosamente funciona bien en esta obra presentada a Concurso pero en las de Saramago lleva (o por lo menos me lleva) al tedio. Considero que esta obra puede ser tomada en cuenta para otorgarle una mención honorífica.


3.1  Asamblea permanente. El narrador-protagonista es un escéptico, seductor de estudiantes, adicto al porno, cazador de virus. Las dos líneas básicas son una asamblea permanente durante la toma de una universidad y el intento de seducir a una chica burguesa de la mesa directiva de los estudiantes rebeldes. Hay rebuscado lenguaje teórico, abundantes intertextualidades. Una retórica intelectualoide, diálogos muy artificiosos, hay un muy evidente deseo de impresionar con la mención de nombres de autores prestigiosos, lo que en inglés llamannamedropping. Alusiones a la actualidad colombiana salidos de contexto. El personaje sufre o dice sufrir de Trastorno Obsesivo Compulsivo. La novela es no sé si conscientemente caricaturización de los movimientos estudiantiles colombianos tan llenos de grupos diversos. Hay páginas extraordinarias (123). En un solo párrafo introduce siete u ocho títulos de libros, de películas, de teorías. No le da seguimiento a las líneas argumentales. Hay largos discursos políticos. Los personajes no están bien caracterizados. Páginas y páginas de lo mismo: disquisiciones políticas, alusiones literarias, no avanza la acción, no hay pathos.

4.       Magdalena de Indias. Gran verosimilitud histórica. Se narran a manera de cartas de una mujer del siglo XVII pasajes de su vida personal en la Nueva Granada. Aparecen menciones al sabio Mutis, a Nariño, Galán y otros personajes históricos. Muy bien escrito. Perfección formal, lenguaje adecuado a la época. Hacia la mitad de la obra comienza a ponerse costumbrista y se narran sucesos intrascendentes que hacen languidecer la novela. Cuenta pequeñeces femeninas y domésticas. Poco a poco se va convirtiendo en una especie de pequeña enciclopedia de la vida virreinal. Es un trabajo admirable pero en términos novelísticos intrascendente.

5.       Tigres alegres los tres. Innovación verbal alegre que recuerda Tres tristes tigres  de Cabrera Infante. Muestra la vida de Cuba en lo que se ha llamado Periodo Especial: jineteras, turismo sexual, bloqueo, restricciones económicas. Avanzando los capítulos la novela se vuelve  una especie de postal de costumbres habaneras y una crónica de un paseo turístico que termina por hacer que la lectura languidezca. Hay indicios de gran ingenuidad narrativa, que se hace ostensible en el uso de neologismos cuyo significado el narrador procede a explicar, como si considerara que el lector es un ignaro. Hacia el final la acción se robustece: la historia de amor entre un turista y una cubana salvan el obstáculo y culminan una novela agradable, superficial y olvidable.

6.       La soledad de los suicidas.  Escrito elemental, casi infantil. Muy bien escrito. Es el testimonio de un loco que escribe. Capítulos muy breves, como flashazos. Estilo limpio, frases efectivas. Hay dos historias básicas: el loco protagonista en el manicomio y el mismo loco y sus fechorías. Sin demasiada elaboración.

7.       Cumbia para un inglés.Novela negra.Prosa argentina. Efectivo, ágil, con ritmo. Trata de la educación sentimental de un criminal. A veces se enreda en el uso del lunfardo y se hace incomprensible. Hay diálogos mensajistas.A veces me siento perdido en la novela.
8.       Marejada. El junior que quiere ser presidente y se prepara para ello. Se desarrolla en Santa Marta. Prosa impecable, novela interesante. Divagante. No tiene centro. Hay páginas memorables.

9.       Tarde llega el alba. Historia de Almario Rivero, nadaista, creador de La “prosa urbana”. Hay algo desbalagado, inconsecuente, en la narración, bruscos cambios de tono. El protagonista es un colombiano que se hace pasar por argentino y que acomete una serie de fechorías seudoeruditasal estilo Gonzalo Arango. Hay diálogos confusos. Almario conoce a una mujer, se van a vivir a un pueblito, en el parque conocen a unas personas que los invitan a una fiesta de narcos. En la página 35 se inicia una historia de judíos. Época de Rojas Pinilla. Aparece Gonzalo Arango. Novela de indagación en el pasado de varios personajes en busca de la identidad de cada cual, con algunas pinceladas históricas no muy bien integradas a la narración central. Resulta banal e intrascendente el relato. No le hallo interés ni sentido ni dirección más allá del discurso de sucesos poco interesantes. Hay errores en la puntuación, usa palabras de forma incorrecta, hay parlamentos tontos o absurdos.

10.   La flojera de la lengua. La abuela, pasado indígena, Puerto Chivas. La primera parte está formada por fragmentos desarticulados (monólogo de la abuela india). Descripción antropológico-turística de Puerto Chivas. Vida familiar. La crónica familiar es pobre. La abuela tiene secretos ancestrales sobre la coca. Muy interesante. Los monólogos de la abuela negra son muy verosímiles, bien escritos, con lenguas vernáculas que se usan sin traducción alguna.


11.   Pasajeros del Cóndor. Estilo convencional. Ciudad Traqueta. No sabe usar los diálogos. Errático.

12.   Crujir de huesos rechinar de dientes.Inicia con un “Pre-logo” muy largo en el que se reproducen textos que parecen ser de varios autores. En los primeros capítulos se narra la crueldad inaudita de unos guerrilleros que se apoderan de un pueblo. Las partes de la novela están mal cosidas. Escrito con corrección, aunque tiene ligeros errores. No sabe usar guiones de diálogo.


13.   Tres maletas rojas. No premiable pero legible. Escritura elemental, sin elaboración artística. El submundo de la droga y la corrupción. Se encuentran tres maletas con restos humanos. Secciones mal escritas. El narco que enciende cigarrillos con billetes. Tres líneas argumentales: una banda de ladronas-prostitutas, dos sicarios y el hijo de un militar de alto rango. Las tres líneas avanzan y al final se juntan. Estructural y narrativamente la novela está bien planteada, es interesante y en ocasiones apasionante. Hay escenas de una crudeza bárbara. El problema grave del texto es el de una escritura rudimentaria, llena de lugares comunes e incluso absurdos. Abundan expresiones como “perdidamente enamorado”, “su vida no había sido un lecho de rosas”, “se dedicó en cuerpo y alma”. Hay absurdos de orden de lógica narrativa que hacen que esta novela no califique como elegible; escojo uno:  Alirio sacó el cuchillo y se lo enterró con fuerza en el pecho. Lo volvió a sacar y a enterrarlo en el estómago hasta el fondo. Era tal la sorpresa de Alfonso que echó hacia atrás, trastabillando, y cayó. Al final las prostitutas-ladronas matan al hijo del militar. Después los sicarios matan y descuartizan a las ladronas, las meten en tres maletas rojas y las colocan en el centro de Bogotá. La novela es un cuadro de un realismo feroz que narrativamente hablando se deja leer e interesa. De todos modos es imposible premiar una obra tan primitivamente elaborada.

14.   El olor de los bigotes de Stalin. Novela escrita de forma completamente convencional, sin ninguna elaboración artística o trabajo de lenguaje literario. Trata de las luchas de un grupo de ingenuos comunistas en la región de Huila. Maneja todos los lugares comunes del lenguaje revolucionario latinoamericano. Hay diálogos caricaturescos. Los personajes no están bien caracterizados. La sintaxis es desordenada e incoherente. Los personajes son extremadamente ingenuos. No hay una visión crítica de los sucesos: paros, reuniones, pintas, persecusiones. Bastarían un par de párrafos para descalificar la novela:
Me despidió con una nítida despedida, y estrechó mi mano como era su costumbre, para hacerse más efusivo (p. 18)
Pensando en eso tomé mi cabeza entre las manos, para buscar respuestas a la diáspora obligada que se perfilaba, sin la aquiescencia de dejar una rutina agradable, y que jamás volvería por estas calles en mí desplazar sin destino.
Conservo la ortografía y puntuación originales.
El nivel de redacción  es apenas aceptable,  no así la selección inadecuada de palabras, la sintaxis caótica y el carácter completamente insulso y convencional del relato.

Marco Tulio Aguilera

No hay comentarios:

Publicar un comentario