PORNO PARA TODOS SIN MÁSCARA


Mi pregunta de hoy es: ¿Por qué a tantos hombres les gusta la pornografía? Mi respuesta provisional es la siguiente: Porque en el fondo en lugar de amar a las mujeres, las odian, les temen y quieren humillarlas, pero no se atreven. Por eso prefieren ver que otro les hace el trabajo sucio mientras ellos simulan amor a la mujer que los tiene subyugados. Hoy internet ofrece el infierno completo al alcance de un teclazo. Mujeres de todas las razas, condiciones, edades. Humilladas, cubiertas de semen hasta las pestañas, sonrientes, asaeteadas por todos sus orificios, niñas uniformadas violadas en su salón de clases, hembras atravesadas como faquires por vergas como de caballo o simplemente defestradas por caballos, burros, perros, actos atroces filmados en vivo. Todo está en internet. Las mujeres reales han pasado a segundo plano: no son tan osadas, dóciles, serviles, abyectas. Y a algunos hombres ya les basta con su infiernito particular, la lap top, con el único riesgo de atrapar algunos míseros virus fácilmente exterminables. El  mundo de los onanistas comienza a avasallar al de los ingenuos y sufridos amorosos.

Marco Tulio Aguilera

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