SALIDA DEL PARAÍSO TODO PAGADO Y ENTRADA EN TORTILLA ROAD

A punto de salir del hotel XX en la ciudad XX, es decir del paraíso al alcance de las ingenuas tarjetas de crédito, donde lo tienes todo y algo más, entre otras cosas paquetes de masajes Moonlight de 50 minutos (two romantic massages 50 minutes on the beach, Anti Ox recharge, 80 minutos, Spa complete, 80 min, precios: 280, 195 y 170 dólares respectivamente. Mi máneger tuvo que aplicarse dos inyecciones, cada una costó (solo la aplicación 160 pesos). Mi panza ha bajado ligeramente pues he tomado la costumbre de hacer  300 o 500 brazadas en el mar calmo por la tarde. Hay pasado tantas bellezas frente a mis ojos que prefiero ni mencionarlas. Hasta la imaginación está censurada cuando uno se está preparando para un match de boxeo a 12 rounds. A punto de terminar mi material de lectura, he tomado del stock de libros abandonados en la sala de lectura del hotel una novelita romántica en inglés de un tal Sparks, best seller no. 1 en el NY Times. Bastante legible: Katy se va a vivir a un pueblito después de un fuerte desengaño amoroso: allí evita involucrarse en nuevos embrollos de tipo afectivo pero le es inevitable. La novela de Vilas Matas, Lejos de Veracruz,  sigue sosteniéndose y sigo pensando que es literatura de superficies. Hoy nos pasaremos a un hotel modesto que ya conocemos en el que por lo menos no hay cucarachas. A partir de ahora, sin embargo, los gastos se multiplicarán. Regresando a Xalapa me espera la lectura de muchísimas novelas en un plazo de un par de meses. También me espera la preparación para el torneo máster de natación en Veracruz, de modo que no debo empacar intra ventrum más de la cuenta. Anoche vimos un buen show de Michael Jackson. En este hotel XX todos los días hay espectáculos como de Broadway.
Y al día siguiente: Ya estamos en el hotel de medio pelo. Dos breves piscinitas, habitación amplia y limpia. No cucarachas... pero no hay agua, de modo que al amanecer busco una cubeta de pintura, saco agua de una de las piscinas y la utilizo para hacer desaparecer la huella de mis pecados gastronómicos.  Seguiremos informando.

Marco Tulio Aguilera