REDES, BLOG, TWITTER, FACEBOOK

Nerón coronándome con laureles en Barcelona
Me pide mi amigo y maestro de SEO Ales Gutiérrez que escriba un breve artículo sobre mis experiencias de escritura en internet, incluyendo lo que pueda haber aprendido del uso de los blogs (tengo tres que alimento regularmente: Descabezadero, Mongolia Central y Misterkolombias) y mis relaciones con Facebook, Twitter y otras tecnologías actuales. Me agarra Ales en plenas vacaciones  y después de tanto sol y espectáculo lo único que puedo decir es bastante esquemático y no muy meditado, de modo que escribiré mis ideas y experiencias a manera sencilla y coloquial. Abrí mi primer blog, Descabezadero, el 23 de junio de 2009. A la fecha he recibido 66 392 visitas. Gracias a mis blogs, a Facebook y demás cachimbombas electrónicas he recibido elogios, insultos, invitaciones a dictar conferencias, fotos corosas e indecorosas, comentarios a mis escritos, amenazas de muerte y de demandas penales, acosos laborales, seudodespidos, prebendas inesperadas, declaraciones de amor y de odio implacable. Etcétera. En la actualidad estoy publicando en mi blog Descabezadero los fragmentos publicables de una novela que tengo en proceso,  Rostro con máscara.  Hay quieres siguen la novela con puntualidad y me hacen  observaciones útiles,  lo que me estimula y me ayuda a entender con más claridad lo que estoy escribiendo. Entre los mensajes más estimulantes que he recibido se hallan las cartas de dos niños: la hija de mi amiga Martha Cecilia Cedeño, residente en Barcelona,  y el mensaje de un niño mexicano residente en Australia, me escribieron agradeciendo mis cuentos infantiles. Es claro que no uso los blogs solamente para difundir mis textos literarios sino para contar mis viajes, hablar sobre mis conferencias, registrar mis modestas hazañas deportivas (en competencias master de natación y carreras de fondo). Sin duda el uso frecuente de las redes es muestra indudable de que el usuario tiene necesidad de que le pongan atención. Lo acepto y me parece natural. Cada quien hace lo que quiere con su vida y su privacidad. Yo no soy un Salinger. No me gusta esconderme ni le tengo miedo a los lectores. No soy tímido. Más bien descarado y alguien ha dicho que cínico y hasta chismoso.  También hay los que me consideran peligroso. Algunos escritores colombianos me rehúyen y confiesan la razón. Temen verse retratados en mis escritos. Vaya novedad: qué escritor que se respete no es peligroso. Si uno deja de ser peligroso deja de ser escritor a fondo. Hay que ser proscrito para ser buen escritor. Hay también un ingrediente comercial: en los blogs ofrezco lo que escribo como si fuera un producto vendible. Pero no es esto lo más importante sino el sentimiento de que estoy presente en el mundo. Mi amigo Ales Gutiérrez me estuvo tratando de aleccionar sobre la forma de posicionar mejor mi blog, pero después de poner en práctica sus enseñanzas por un tiempo volví a mis prácticas primitivas. La verdad es que no quiero un alud de visitas, ni multiplicar por mil o cien mil mis lectores, pues ello me ocasionaría posiblemente un alud de cartas, invitaciones y compromisos que me sería imposible atender. De modo que sigo y seguiré usando los blogs, el facebook y el twitter de forma primitiva. Precisamente gracias al Facebook hace meses recibí la solicitud de ser jurado en un concurso literario en España, para el cual, ahora que terminaron mis vacaciones, estoy leyendo varios cientos de novelas (no es metáfora, exageración o presunción, sino escueta realidad) … Por lo que no puedo seguir contándoles mis experiencias con las nuevas tecnologías.

Marco Tulio Aguilera