MENSAJES DE SUEÑOS

­­­­­Los sueños son mensajes. Eso se sabe desde los tiempos de Artemidoro de Lidia, que en el siglo II después de Cristo se dedicó a recorrer países recogiendo sueños, hasta juntar 3000, que reunió en cinco volúmenes. I had a dream. Anoche. Una mujer hermosa, fresca, pequeña, blanca, con lindas pecas en el rostro, me invitaba a abandonarlo todo, a irme con ella, todavía podemos ser felices, decía. Yo, como de costumbre, sufría la incapacidad de tomar la decisión. Y en efecto, no pude tomarla, porque desperté. Le conté el sueño a LL. “Ah, que patéticos los viejitos que se hacen ilusiones con mujeres jóvenes”, dijo. De sus palabras saqué dos inferencias: una: tenía celos de la mujer de mi sueño; dos: quería desanimarme de la empresa risible de ir en la realidad a perseguir a una jovencita.

La amiga de LL, Lina, tiene un amante de sesenta y cinco años. Lina se burla de su ancianito: “Ah, mi pobre carcamal, no me ha visitado desde hace quince días porque está juntando gotitas”.

Marco Tulio Aguilera