HACE CUATRO AÑOS (MI QUERIDO DIARIO)

Sábado 6 de diciembre de 2008. Anoche dormí exactamente tres horas cuarenta y ocho minutos, desde las diez de la noche hasta la 1: 48 de la mañana. Llegué hasta la página 300 en la corrección de Historia de todas las cosas. En realidad no es solo corrección sino reescritura. Algunos personajes han crecido y tomado papeles más protagónicos, particularmente el negro Vladimiro (inventado) y Californio el Simple, cuya personalidad se basa en el famoso Tribilín, alias Mocolevá, una criatura angélica e imaginativa que iluminó al San Isidro real durante muchos años. No he cumplido con el propósito de encerrarme por completo, pues mis ojos exigen descanso de la pantalla de computadora y mi cuerpo pide ejercicio. Ayer fui a la cancha de la Magisterial y jugué relativamente bien. En un partido de cinco metí todos los puntos. MisterColombias, cinco; enemigos, cero. Allí estaba el gordo gigantón con el que me lié a puñetazos. Es más grande de lo que imaginaba. Debe medir un metro ochenta y cinco y pesar más de cien kilos. El tipo me evitó, aunque jugamos en equipos contrarios. Era obvio que ya no quería el segundo round. Yo tampoco. Como no estaba seguro si el gordo había sido mi contrincante, le pregunté al Bogart. Me dijo que sí, ése era. Hoy me siento cansado después de escribir desde las dos de la mañana, después de ordenar y limpiar la minicocina de mi apartamento, después de avanzar en la lectura de un manuscrito de un escritor argentino, Pablo Giordano, después de barrer y trapear mi habitación-estudio, la sala y el cuarto de lavado. No creo que hoy vaya al básquet. Si no regreso a casa este fin de semana estoy seguro que terminaré la corrección. Ah, se me olvidaba: hice una breve escapatoria a casa de mi familia, es decir, a mi casa titular. No había nadie. Me bañé (no tengo agua caliente en mi apartamento literario). Vi que la Maki, nuestra antigua pastor inglés, había llenado de mierda batida el balcón de mi cuarto titular. No la limpié. Sigo con los excesos. Ya descansaré. 

HOY: En Cadereyta, Nuevo León, fueron hallados 49 cuerpos decapitados y sin extremidades.

Marco Tulio Aguilera