EL ESCRITOR, EL MITO, EL OUTLIER

Palabras de Mario Miguel Ojeda, Director de Estudios de Postgrado de la Universidad Veracruzana, en la presentación de Historia de todas las cosas en la Feria del Libro Universitario 2012

El hombre que quiere ser un escritor outlier/El mito que el escritor construye con sus escrituras
 Mario Miguel Ojeda

¿Qué estoy haciendo aquí?

Marco Tulio me invitó a esta presentación, bien a bien, no sé porqué. Él me dijo que le interesaba ver qué decía,sobre su novela,un estadístico –que para quienes no lo sepan, ésa es mi profesión-. Me insinuó-no tan tímidamente por cierto- que tal vez me podría interesar un estudio estadístico de las palabras en su novela–. Emocionado me dijo: -por ejemplo, las palabras que no sepas su significado; las que tengas que buscar en el diccionario (yo pensé también en Internet)-. Por supuesto, él sabe que habría muchas que no sabría, yque un buen número de éstas finalmente no las encontraría por ninguna parte-. Cuando Marco Tulio me decía esto, se imaginó, pensando que al invocar esta idea lograría ponerme, raudo y veloz, a realizar esta tarea –que ahora pienso que sí le interesa verdaderamente-. Sí, ahora caigo: se imaginó para la presentación distribuciones de frecuencias, varios gráficos, tal vez análisis de asociaciones, de correspondencia, etc. O hasta puede ser que alguien le haya hablado del análisis estadístico textual, y que me estuviera pidiendo, de manera velada, un trabajo de este tipo para su novela, el cual sería interesante. -Marco, lamentablemente la labor que esto implica ocuparía varias decenas de horas de ardua y escrupulosa labor, la cual no me fue posible hacer. Hay una razón: como pueden ver -en el programa de mano no aparezco- soy un invitado emergente. Marco Tulio recurrió a mi apenas en uno de los primeros días de la segunda quincena de abril. Cuando me llamó, créanmelo, le pedí que me dejara pensarlo. Me lo pensé un día. Estuve revisando la novela, y ya emocionado con la idea de hacer la presentación, acepté-a través de un mail-. Y bueno, pues aquí estoy, exponiéndome. Mis justificaciones para esta osadía son varias: (1) me cuento entre los lectores de Marco Tulio desde que este grupo era de las minorías –me acuerdo que Marco Tulio me dijo en 1988 que éramos como veinte; claro me lo dijo de broma-; (2) he tenido la suerte y el gusto de conocerlo y saber de élcomo persona–más de lo que se imagina-; (3) me interesa la escritura y el escritor, sobre todo el mito que el escritor construye a través de su escritura; y, (4) es un honor al que no pude dejar de sublimarme-en el sentido psicoanalítico del término-. Pues bien, así es que aquí estoy –con estos célebres personajes- para participar en la presentación de Historia de todas las cosas.


El inicio del mito

Norman Mailer escribió en sus Reflexiones sobre la escritura que “…los que conocen la experiencia, aprenden a vivir; los que no, escriben”. Mailer critica a los escritores -desde su historia personal-diciendo que: “Sin importar lo mucho que leamos, tendemos a saber demasiado poco acerca de cómo funciona el mundo. La gente que ha vivido la experiencia real no escribe…y los escritores que exploran las mentes de esos hombres las enfocan desde una posición intelectual que distorsiona la visión…Lo que arruina a la mayoría de los escritores de talento es que no tienen experiencia suficiente, así que sus novelas tienden a desarrollar una cierta perfección paranoide”. Bueno, no es el caso de Marco Tulio. En ese sentido él es, desde su juventud, un escritoroutsider. Mailer dice: “Pocos escritores tienen personalidades resistentes cuando son jóvenes”.
A Aguilera Garramuñome lo quiero imaginar en sus comienzos (si no me equivoco, como el cuentista que quería armar su primera novela) buscando sus asideros, sus fuentes (leyendo mucho, pero de verdad mucho); lo pienso creyendo fervientemente en su potencial (me supongo que la creencia en sí mismo entonces era más grande incluso que la que tiene ahora). Me lo imagino viajando por los territorios de la América, del centro y del sur, viviendo intensamente las experiencias que su apetito insaciable de joven escritor le dictaba. Por aquellas épocas -de sus veintipocos, que fue cuando pagó su noviciado-,  publicó Breve historia de todas las cosas.
El mito que se ha construidodice que tal suceso editorial hizo que lo compararan con García Márquez (vean en su blog:http://www.mistercolombias.blogspot.mx/ la secuencia larga de opiniones muy autorizadas al respecto). Señalo, para documentar a la audiencia,  sólo lo que –en aquella ocasión- dijeron los editores: “…declaramos al lector: (1)Que Aguilera Garramuño no es un seudónimo utilizado por García Márquez para escribir una novela más divertida que Cien años de soledad. Aguilera Garramuño es el de la fotografía, y no tiene bigote; (2) Que Breve historia de todas las cosas es la novela más imaginativa, loca, entretenida y rica que haya pasado en mucho tiempo por nuestras manos; (3)Que garantizamos al lector satisfacción completa, si no se le devolverá el importe de su compra en la tienda principal de San Isidro de El General; (4) Que el pueblo San Isidro de El General no es Macondo y su único parecido es que ambos sólo podrían estar en Colombia; (5) Que todos los comentarios bibliográficos de este libro lo relacionarán con García Márquez, siendo esto una mentira: a nosotros nos gusta más Aguilera Garamuño." Bueno, pues querida audiencia, así fue que empezó el mito. Pienso que no estoy traicionando a Marco Tulio porque les diga lo siguiente: él me confesó –hace apenas unos días- que cuando escribió está novela “no sabía escribir”. Pero eso, ahora que lo pienso bien, sólo alimenta más su mito, ¿no les parece?.
El hecho es que hoy en día Marco Tulio Aguilera Garramuño es un escritor ampliamente, y de verdad, muy reconocido. Les recomiendo, otra vez su blog; allí pueden encontrar mucho al respecto del mito. Los invito a que imaginemos –tan sólo un poco- los bordes del territorio narrativo de Marco Tulio, a partir de algunos de los títulos de sus obras: Cuentos para después de hacer el amor, Cuentos para antes de hacer el amor, Mujeres amadas, Los placeres perdidos, Los grandes y los pequeños amores, Buenavestia/Las noches de Ventura, La pequeña maestra de violín, La hermosa vida, El juego de las seducciones, El amor y la muerte. Para tener una idea de lo exuberante de este territorio dejemos que su mito hable un poco: (1) dice que ha terminado muy a su pesar estudios de filosofía y literatura; (2) que le ha hecho a varios oficios –entre los que quiero destacar el de maestro-; (3) y –eso me lo ha dicho sólo a mi- quiere ser un escritor outlier.

De los dichos sobre su escritura sabemos que está llena de ironía, espíritu lúdico, inventiva, erotismo, intimidad –sobre todo femenina- y mucho humor –en una amplia gama de matices-. Nuestro caso-escritor promueve, con esfuerzos denodados, la idea de que es un superdotado y un fuera de serie, en muchos sentidos.Escuchen esto que tomé de la contraportada de algunos de sus libros: “…una de las más altas cimas de la literatura colombiana”, “atleta, violinista, políglota, erudito, actor, director de teatro, basquetbolista, explorador minero, viajero, etc.” En su blog, dónde alimenta cada día su mito, escribió recientemente: “¿…por qué insisten en ignorarme, si como es bien sabido, yo soy más grande que la opinión que tengo de migo mismo?”.

Marco Tulio trabaja hasta el cansancio dándole fortaleza y lustre a los soportes del mito, que dice que: él, Marco Tulio, tiene un único amor, eterno, que es,… precisamente Marco Tulio!. A estas alturas de su vida –ya madurito, por cierto- su narcisismo es uno muy consolidado: está tan enamorado de su mito, que le cuesta mucho no poder regresar: la mascara está encarnada.

La escritura y el mito que alimenta

La escritura, sobre todo la de ficción, es una actividad sostenida por una amalgama de motivaciones. Como actividad profesional, la escritura (sobre todo la de novela, pero también la de cuento) implica una renuncia: implica someterse a los dictados de un superyó que emerge de insospechados confines de la historia personal: lleva a asumir el oficio de escritor hasta las últimas consecuencias.

Este es un patrón que, con las variaciones naturales, permanece en las historias que desvelan los ejercicios de hermenéutica. De escritores y escrituras se ha escrito mucho. Quiero que me permitan citar a Juan García Ponce, quien escribió en su Autobiografía precoz que: “Contar historias, recrear y recuperar la vida por medio de la palabra y expresar la subjetividad personal a través de ella, tiene un doble sentido que incluye a la vez una negación y una afirmación…Simultáneamente, sus obras son el lugar donde se descubre por completo y donde encuentra el más seguro refugio. En ellas, a través de ellas, entrega su verdad transfigurada, transformada después del puro acontecer de los sucesos, la presencia y la independencia de los personajes, el valor metafórico de sus sentimientos y recuerdos, y el juego de sus ideas. Son en realidad una máscara que de alguna manera conserva los rasgos de su propio rostro, pero al mismo tiempo lo protege ocultándolos tras un velo de apariencias…La etimología de “máscara” nos conduce directamente a “persona”. Y sin duda, detrás de cada obra se encuentra su creador con sus obsesiones y sus sueños muy particulares”.

Gracias por permitirme esta disquisición y la cita incluida. Lo hice para tener un marco de referencia que me permita decir que cada escritor construye  un enmascarado. Aunque vistas así las cosas, la vida, -y lo que llamamos la realidad- es precisamente un juego de máscaras; un juego en el que cada unoaparece con “su máscara”. –Hoy, por ejemplo, cada uno de los que estamos al frente, escenificando el acto, estamos enmascarados-. El de la máscara de escritor; es decir, Marco Tulio Aguilera Garramuño -que es de quien tenemos que hablar- trae su máscara alegórica –: le encanta verse “muy interesante”. Pero déjenme que les diga algo: -debajo de la máscara que vemos, trae otra máscara, y luego otra más…y así sucesivamente –¡es el milmáscaras!. Y bueno, ya puestas así las cosas, yo creo que ustedes quisieran que el acto de hoy se llamara, como en las luchas, una pelea “máscara contra mascara”. ¡Pues no!; esto se trata de otra cosa: se trata de hablar de la novela Historia de todas las cosas. Hablaré al respecto sólo un poco.

Sobre Historia de todas las cosas

Hace unos días le pregunté a Marco, oye, ¿qué tan diferente es esta novela, de la que se publicó hace 37 años? –Es diferente, no sólo tiene 200 páginas más: ¡está totalmente reescrita!; ¡tiene nuevos personajes!, ¡las historias están mejor logradas!; en fin, es bastante diferente- me dijo. Cuando supe esto yo sólo había leído una parte de la novela, pero no me había dejado atrapar por elranador–que así le llama Marco Tulio al que narra-, que se declara, cito: “…modesto testigo de lo que si no vio por lo menos pudo preguntar o, forzando un poco las cosas, imaginar, que la historia no es otra cosa más que un invento pasado por las aguas turbias de la memoria de algún ocioso, tergiversado por unos cuantos embaucadores y oportunistas…individuo que modestamente decía conocer todas las palabras del mundo e inventar media docena diaria…se dedicaba a preguntarle a cuanto primate llegaba, motivos, razones, relatos del mundo de afuera,…,con tales realidades y ficciones, que se había convencido de la superioridad de lo escrito sobre lo verdadero y no cambiaría este género de vida tan muelle por acotro de trashumancia, sudores y hambres, que había sufrido anteriormente…novio por correspondencia de una alma gemela, poetisa,…la cual enviaba cajas completamente llenas de libros de todos géneros, de autores con garantía y sin ella, filósofos de pacotilla y prosapia, elevadas disquisiciones y malrazonamientos enfermizos, folletos, panfletos, infolios, mamotretos, y documentos que a veces llegaban en idiomas recién inventados…Libros que le dieron y le darían tema y verbo, aljetivos y conjunciones no carnales para escribir largo y jactancioso mezclando casticerías con cretinismos, buenas construcciones con dramáticas indigeribles, latinajos mal escritos, difíciles palabras bien escritas con niñerías sin gracia alguna, aplicando novísimos principios a los que llamaba heterografía, contáxis y dramática, diluyendo relatos de antiguas hazañas bien mesuradas con historias fantasiosas de viejos presidiarios, aljuntando vulgaridades adornadas con filigranas y oropeles y largas indisquisiciones metafísicas, no sin despreciar la imitación de novelas ejemplares o poco ejemplares y robos declarados de infolios de malas costumbres”. ¡Órale!, dije yo al releerlo en la página 64. Y bueno, en las páginas de la 65 a la 68, describe un poco más de su método de investigación, con lo cual ya me interesó bastante.

Y fue entonces cuando realmente quedé convencido de que la Historia de todas las cosas es “…una ranación capciosa, personal e intransferible, que en nada puede lastimar a un buen lector…”.A partir de allí fui venciendo mi resistencia intelectual –lo confieso- y me dejé llevar por el río, hasta el mar narrativo de Marco Tulio. Leer esta novela fue una experiencia que me llevó por la vida toda, y me trajo de regreso, reconfortado, y lleno de admiración por este mundo.  La verdad es que, una vez que uno se deja atrapar por el estilo, los personajes empiezan a aflorar y las historias fluyen. Marco Tulio Aguilera Garramuño logra ser el creador de un rico universo, que llama San Isidro de El General. Y en su arte creador, en esta pieza rehecha, vierte su experiencia-en un nivel de madurez exacta-, y nos atrapa con su extraordinariamente bien logrado método comunicativo para propagar su mito;él grita, yo soy la cima, el hacedor supremo, el que todo lo sabe, el que todo lo inventa, el que sufre y se acongoja también, pero sobre todo, el que goza, goza y goza; yo soy el tierno, el amoroso, el abrumador, el filósofo, el apocalíptico, el restaurador,…: yo soy, sobre todos y para todos, un gran escritor: un escritor outlier.

¡Gracias por su atención!

Mailer N. (2009). Un Arte Espectral. Reflexiones sobre la Escritura. EMECÉ. Editorial Planeta. México.

García-Ponce J. (1966). Autobiografía Precoz. Oceano-Conaculta. México.



Marco Tulio Aguilera

No hay comentarios:

Publicar un comentario