EN PROFETICA PUEBLA

Jorge Arturo Abascal, MT y el poeta Pimentel. Felipe Garrido a la izquierda, de sombrero.
De nuevo la presentación de mi Historia de todas las cosas coincidió con la inauguración de una feria del libro. En este caso fue con la Feria del Libro de Puebla. De nuevo hubo abundante asistencia de público, de nuevo los presentadores --Felipe Garrido y el poeta Enrique Pimentel-- desgranaron agradables, entusiastas discursos que motivaron a los asistentes a comprar una buena cantidad de libros (a pesar de la crisis y a pesar del precio, 270 pesos). Varios jóvenes con los que he trabajado a distancia en sus proyectos narrativos asistieron. Gracias Karla List y Carlos Alatriste, talentosos escritores que me han compartido sus proyectos. En la parte de atrás del patio de Profética un grupo de cinco u ocho escandalosos estaban saboteando el evento. Me puse de pie en medio del discurso de Garrido, caminé hacia ellos y con toda amabilidad les pedí que suspendieran el escándalo. Lo hicieron por unos minutos. Cuando me tocó el turno de hablar lo hice como de costumbre, con sencillez, sinceridad, agresividad y naturalidad (pienso). Hubo un largo aplauso y luego la consabida fila de lectores (más bien corta si se compara con las de otros escritores, que tienen más bien fans y no lectores). En Puebla me sobran los amigos que me faltan en Xalapa, lo que entiendo perfectamente, pues soy más bien antisocial. El suplemento Catedral dedicó al día siguiente (hoy) casi todas sus páginas a una larga entrevista. Otros medios comentaron mi presencia en Puebla, a veces de manera parca. El el periódco Síntesis competí en espacio con George Clooney, que fue detendido por su activismo a favor de Sudán. He comido más de la cuenta (como habitualmente sucede cuando salgo sin mi querida máneger). Ya extraño la  pax xalapeña (lo que es un decir: lo que hay ahora en Xalapa es una guerra casi abierta: las calles son recorridas día y noche por policía, marina y ejército y muy a  menudo hay balaceras. Es como si estuviéramos en el viejo Oeste. Mis declaraciones en un La Jornada fueron basante agresivas con el sistema educativo de México y particularmente con los sindicatos y la burocracia  que favorecen la mediocridad, por lo que no me extrañaría que hubiera reacciones. Todavía recuerdo lo que me dijo en la Plaza Santodomingo un vendedor de títulos académicos: "Este país es una maravilla: aquí todo se puede". Ricardo Moreno, Zajid y su banda, incluso María de Los Ángeles de la Medalla Milagrosa del Santisimo Sacramento del Altar (a quien le secuestré su nombre para ponérselo a una beata de mi Historia de todas las cosas) se han portado espéndidos. Anoche tras la presentacion fumos a una taquería que se llama "El rey del puerco": mientras ellos empacaban abundante y casi inverosímiles raciones, yo me limité a cuatro. La moderación de nuevo está tomando posesión de mí. Esta tarde estaré en el stand de la Editorial Educación y Cultura en CCU, firmando libros. Que no se me olvide agradecer la hospitalidad de Jorge Arturo Abascal, Director de Literatura de Puebla. Y algo muy triste que no puedo dejar de registrar: visité la oficina de la revista Crítica, la mejor revista literaria de México. Las autoridades de la BUAP han arrinconado a Armando Pinto y a su equipo en una mazmorra húmeda, con muros llagados, digna de Fray Servando Teresa de Mier en San Juan de Ulúa. Es una ley de la vida: para que la burocracia medre, brille, engorde y eructe, hay que humillar a la cultura. Felicito a la burocracia de la BUAP: mientras más acosen a la cultura, mejores proyectos florecerán. Pronto regresaré a Puebla a hablar sobre ¡erotismo! Qué puedo saber yo de eso: lo mío es nadar, jugar básquet y cuando me sobra tiempo escribir.

Marco Tulio Aguilera

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