Y FIN: ESPERO NO JODER MAS CON LA HISTORIA DE TODAS LAS COSAS

La presentación de mi Historia de todas las cosas superó todas mis expectativas tanto en cantidad como en calidad. Competíamos contra el agujero negro de la Feria del Libro de Minería. No tuvimos dinero para comprar periodistas. Los presentdores hablaron asquerosamete bien. Estuve a punto de ponerme de pie y decirles ya basta que me voy a poner a llorar. Que tres personas tan queridas, tan respetabales, antiguos  y guapos como René Avilés, Guillermo Samperio y Quemain --aquello parecía el reparto de una película de Buñuel o de aquella que se llama El bueno, el malo y el feo (opción múltiple) despepitaran de esa forma era conmovedor. Agradezco la presencia masiva de la gente de Nexos, Letras libres y Vuelta, que sé son mis admiradres secretos (iban enmascardos pero mi servicio de inteligncia los detectó)... Uno de mis sueños más recurretes es que alguien me haga lo que  le hice al autor de Rosario Tijeras en sus propias narices: echar pestes del libro de un personaje que estaba sentado exactamente a mi lado en una mesa redonda de la Feria del Libro de Bogotá. Con razón no me quieren. Les doy la razón. Soy malo con mayúsula. ¿Pero les digo un secreto? Ser absolutamente sincero y directo reporta grandes ganancias. A veces tantas ganancias como ser agachón dedicado a hacer lameculerías: sólo que el que consigue las cosas con rebeldía y ejerciedo su critero, lo hace con dignidad, no en calidad de papel higiénico, caso de tantos intelectontos que se reparaten becas y premios creyendo que eso agrada a Dios. Acuérdense: el infierno existe y es la lengua ajena. La noche en el Centro Cultural Bella Epoca fue de aparecidos de varios países: Cuca Coto de San Isidro de El General (Costa Rica), Guillermo Gussen de Nicaragua, el gran novelista cubano Félix Luis Viera. Mi gran ex jefe Díez Canedo saludó y salió volando por la ventana a no sé qué reunión de alto nivel (pero no de colesteol, pues que él se conserva esbelto a pesar de tantas tentaciones (hasta este momento me doy cuenta de lo tactil de esta palabra). No, no estuvo la presentación tan concurrida como de la Villoro, pa qué decir mentiras. Porque, modesta aparte, yo tengo lectores, no fans. Gracias,  me hicieron muy feliz... pero na más por un rato. Como decía un tío nepentoso veracruzano: viene lo mejor. Esperen El regreso de Garramuo y Esta istoria continuará. Y como estoy politiquenado: Gracias Ricardo Moreno, Cecilia y Zajid: esos posters de dos metros y medio de altura con una foto mía que mi máneger detesta iluminaron mi ego tanto que hoy no pude dormir (miento: no pude dormir porque tenía que ir por mi máneger a la TAPO, la muy regalona, ahora duerme mientras escribo esto). Pronto habrá fotos del aquelarre. Ayer en mi casa (es decir, en mi blog)  hubo 136 invitados. Muy agradecido, muy radecido, muy agradecido!

Marco Tulio Aguilera

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