JUS, ROGELIO CARVAJAL, GRIJALBO, MONDADORI, VILLAURRUTIA, EGO DESINFLADO, FELIPE GARRIDO

Recepción en la Galería del Centro Cultural Bella Época del Fondo de Cultura Económica en México
Pero antes ofrezco el link con las palabras que pronunció René Avilés Fabila durante la presentación de mi Historia de todas las cosas
http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=640605

Ya estoy de regreso en Xalapa tras la presentación de mi novela. Bastante contento, se superaron mis expectativas. Tras la presentación, al día siguiente, tuve un buen reencuentro con Rogelio Carvajal, Director  editorial de JUS, que editará un libro mío. Tiene planes muy interesantes. Dice que el libro --un volumen grande-- estará listo en abril. Sus proyectos de comercialización son interesantes. Prometí apoyarlo. Me hizo un rápido resumen de su paso por los puestos ejecutivos de Grijalbo, Mondadori y otros consorcios editoriales. Saludó a mi máneger como si la hubiera conocido de toda la vida. No lo había visto en casi 25 años. La última vez que tuvimos contacto fue cuando rompí contacto por primera vez con Carmen Balcells, a raíz de que metí las manos en un negocio que ella había adelantado con Grijalbo, donde Rogelio era Director. Íbamos a publicar una novela que se llamaba El basurero universal, que finalmente se perdió. Esa novela se la entregué en su propia mano a GGM y él me dijo: "La voy a leer hasta que aguante". Según parece no aguantó leerla hasta el final, pues nunca me hizo un comentario. Me siento aliviado de que esa novela se haya perdido. Era una novela cargada hasta el delirio de adjetivos. En el ADO de regreso coincidí con Felipe Garrido, viejo y querido amigo, quen fuera editor de mi novela La hermosa vida cuando fue director de publicaciones en Conaculta. Felipe acaba de ser galardonado con el Premio Villaurrutia. ¡Felicidades! Coincidencias de la vida: Felipe va a presentar mi novela reciente en Puebla. Felipe es ahora Presidente de la Academia de la Lengua Española en su sección mexicana. Por estos días, precisamente, está leyendo mi Historia de todas las cosas. Le pregunté que le iba pareciendo la novela. Me respondió con su habitual laconismo y prudencia: "Uno sabe cuando ha hecho algo bien". Me volví a pesar en la estación de autobueses de Xalapa. Ya regresé a mi estatura habitual: un metro ochenta; mi peso sigue excedido: 100 kilos 200 gramos. Ya lo dije y lo repito: no me conviene salir de Xalapa al faranduleo literario: pierdo el ritmo de mis entrenamientos, me excedo en las comidas, se me inflama el ya enfermizo ego. Mañana cuando lave los platos y vaya por las tortillas volveré a mis dimensiones habituales: modesto escritor provinciano de la infantería literaria, con la peor computadora de la oficina, el peor escritorio, un buen sueldo y la llana consideración de mis compañeros, para quienes no soy el gran escritor sino el que rompe la cafetera, orina fuera de la taza, quiebra los cuadros, canta rancheras en horas laborales, se siente la divina garza, aparece en los  periódicos locales con molesta insistencia... aunque hay que decirlo: ya no asisto a la oficina: más bien voy a la USBI, donde estoy escribiendo una obra maestra a la que he llamado Sin máscara frente al espejo... Obra que retomaré el lunes, y dela cual espero subir unas páginas a este alephiano blog.

Marco Tulio Aguilera

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