Noticias del frente de batalla en Xalapa


 Una vez que presentamos mi novela Historia de todas las cosas en Madrid y Barcelona, ya de regreso en Xalapa, me he entregado a la rutina de concluir mis cátedras en la Unidad de Artes y en la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana y mientras tanto tengo varias expectativas abiertas: ¿Qué sucederá con esta novela, cuya primera versión en 1975 levantó tanto polvo, hasta el punto de que se la comparó con Cien años de soledad? Hasta el momento sólo ha habido una reacción crítica, la de Héctor D'Alessandro, que elevó la novela al extremo de cantarla como clásico. Pero hay que aclarar: Héctor es amigo. Segunda expectativa: La presentación de la edición 14 de Cuentos para después de hacer el amor.
Tercera: A principios el próximo año presentaciones de mi Historia de todas las cosas en el DF con el apoyo de Joaquín Díez Canedo; el Puebla con el apoyo de Ricardo Moreno Botello, el poeta PIM y el amigo Abascal; y en la FILU. En mayo posiblemente viaje a Neiva, que celebra los 25 años del Premio de Novela José Eustasio Rivera, cuyo primer ganador fue MT. El fin de semana pasada fue la última competencia de natación. Gané tres medallas de plata.
Hay muchos libros guardaditos, que no he movido por mi carácter de veleta y metome-en-todo: dejo que los libros se queden quietos por años cuando se acaban las ediciones y no me ocupo de buscar reediciones hasta que encuentre viento a favor: las novelas Las noches de Ventura, La pequeña maestra de violín, Los placeres perdidos, están agotadas y no he buscado reediciones. Ah, otro asunto interesante: firmé contrato con Alfaguara para convertir Cuentos para después de hacer el amor y El pollo que no quiso ser gallo en e-books.
¿La salud? Perfecta, con análisis esporádicos. El optimismo a toda vela:  no hay por qué sufrir: las cosas marchan por sí mismas.

Marco Tulio Aguilera

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