Manolo Ortuño, Paula Izquierdo, Juan Angel Juaristo y Rosa Pereda

Manolo Ortuño, editor de Trama Editorial y Director de la Asociación de Revistas Culturales Españolas, también coeditor de mi novela Historia de todas las cosas, organizó un almuerzo en el restaurante Enzo, con el objetivo de presentarme a un grupo de amigos escritores, académicos y críticos de la comunidad literaria de Madrid: la guapérrima Paula Izquierdo Mendoza, novelista bien conocida y respetada (cuyos libros, he de confesar, no conozco pero espero leer), Juan Ángel Juaristo, novelista también y reseñista de planta del ABC de Madrid, y Rosa Pereda, institución en el mundo literario español (hablo de oídas, vuelvo a confesar).

Estaba presente también Armando Mena, director de la Librería de la Benemérita Universidad de Puebla. Me presentó el señor Ortuño a sus amigos, haciendo una breve semblanza, no exenta de cierto humor. Luego me hizo algunas preguntas. Después, en un café al aire libre, pasamos a tratar asuntos graves: la situación de México y de España. Privó entre los españoles un ánimo de escepticismo con respecto a la situación de los escritores y los críticos en España. No hay fuentes de trabajo, no hay dinero, no hay oportunidades. Y en verdad que no sólo los intelectuales y los artistas están en esta situación de ausencia de futuro y expectativas, sino en general todas las personas con las que he hablado. Madrid y Barcelona están tomados por extranjeros de todas las nacionalidades, hay saltimbanquis por todas partes, se ve a mendigos de Polonia, Rumania, Italia, África pidiendo monedas. Y entre ellos el jolgorio de los turistas alemanes, japoneses y chinos derrochando euros. Pagando por un jugo seis euros, por un café cuatro euros, pagando 200 euros por una noche de hotel (con ese dinero una familia mexicana humilde podría sobrevivir cuatro o cinco meses).

Mi máneger y yo no hemos hecho otra cosa que "fatigar" los tobillos caminando kilómetros y kilómetros por Madrid  y Barcelona, verificando que a pesar de tan cantada crisis, las ciudades son muy diferentes a las de Latinoamérica: hay orden, limpieza, respeto, ah... y un tremendo culto a la palabra "mierda" que repiten interminablemente, aderezada con otras palabrotas. Hasta ahora mis investigaciones me han llevado a clasificar a los españoles en cuatro categorías: los que aman a los inmigrantes y los que los detestan; las que le van al Real Madrid y las que le van al Barcelona. Naturalmente que hay otra categoría de españoles, pero hasta ahora no los he conocido. Mañana se celebra el Día de la Raza y se anuncian grandes celebraciones con paracaidistas de los que caen del cielo (no de los mexicanos, que brotan de la tierra).  La Duquesa de Alba mientras tanto ha bailao un zapateao sobre las miserias de España y aparece rozagante a sus 85 años en las portadas de las revistas del corazón. Ha vuelto a casarse con un guapo individuo que la acompañará a bailar sus próximas jotas. Y además ha dicho que lo que más desea es disfrutar de otros 85 años de jolgorios y que ella nos enterrará a todos.

Marco Tulio Aguilera

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