En la Biblioteca Bòbila de L Hospitalet de Llobergat



 Ayer fue un día pesado que disfruté a fondo. Fui con mi máneger a revisar el local del Ámbito Cultural de la Puerta del Sol, donde hoy se hará la presentación de mi Historia de todas las cosas. Todo muy bien: un salón muy bien acondicionado con todas las facilidades, buena iluminación, piso de madera, sillas suficientes para el público. Ricardo Moreno y Cecilia también revisaron el sitio y coordinaron el asunto de la colocación de una mampara y la venta de los libros. (Cecilia tenía algo extraño: caminaba con una expresión corporal altiva y miraba de reojo sin permitirse voltear la cara. ¡Vaya, que chica tan orgullosa!, me dije. Luego supe: la capitana de la Editorial Educación y Cultura se había torcido el cuello gachamente y ni el buen vino lograba aliviarla). A las tres, almorzamos tras hallar una buena sombra en la Plaza del Rey. (El sol estuvo perro y no dio tregua). Por la tarde no hubo tiempo para descansar ni para darme una ducha. Hicimos un trayecto largo en metro. En la Biblioteca Bòbila de L Hospitalet de Llobregat nos recibió Jordi Canals, el director, especialista en novela negra y coordinador del Concurso de Novela LHConfidencial, el más importante del género en lengua castellana y catalana del  mundo. Persona amable, escritor, que está al frente de una biblioteca espléndida y de vanguardia en la que me hubiera gustado quedarme a trabajar de limpiapisos con tal de que me prestaran un par de libros a la semana. Llamaré al público "selecto" para decir eufemísticamente que no asistió una multitud a la charla. Lo que sí sé decir es que fue un público suficiente, informado e interesado, que estuvo casi dos horas haciendo preguntas y recibiendo respuestas de manera casi íntima. En síntesis: nos acercamos. Casi todos los asistentes me conocían, si no por mis libros, por noticias. Después fuimos a comer tapas y a beber cerveza y hablamos del gusto de pronunciar la palabra mierda, tan arraigado en España, hablamos de la violencia en México, hablamos de la obsesión de los catalanes por defender su identidad casi rabiosamente, nos reímos mucho con historias de Martha, de su hija Luna -que ha leído y comentado mis cuentos infantiles-, de Juanca y de varios colombianos y catalanes. Noche espléndida de amistad y acercamiento debo decir (aunque suene retórico el asunto: así fue). Como de costumbre en este tipo de viajes hemos visto la ciudad casi de pasada.

Marco Tulio Aguilera

1 comentario:

  1. Marco Tulio, fue un placer tenerle en la Bòbila. Le esperamos en una próxima visita a España.

    Un abrazo,

    Jordi Canal

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