Una noche de mujeres: Óscar de la Borbolla, Leticia Mora y Germán Martínez: Presentación de Mujeres amadas


El Conde de Saint Germain Germán Martínez, MT, Oscar de la Borbolla y la docta doctora Leticia Mora.


Vistazo general de la presentación en la Editorial de la Universidad veracruzana (más fotos abajo)


Un pequeño diluvio antecedió a la presentación de la novela Mujeres amadas, del querido o quizás no, eso depende, escritor Marco Tulio Aguilera. Afortunadamente el Señor de los Diluvios se apiadó unos minutos antes del inicio del evento. Los asistentes llegaron en lanchas y helicópteros y se aprestaron a escuchar a Germán Martínez, quien demostró otra vez su capacidad organizativa y su don de buenas gentes y a los presentadores: la doctora Leticia Mora, antes de comenzar, mostró un amenazante fajo de cuartillas, que comenzó a leer con facundia y donosura: tan brillante fue su intervención que al final nos quedaron ganas de seguir escuchándola y que Marco Tulio al final tuvo que confesar: "Tengo que decirlo: el texto que leyó la maestra es mejor que mi novela". Cuando terminó su lectura tuvimos que reconocer que el montón de cuartillas ya no nos parecieron amenazantes sino amenizantas. La doctora Mora le halló bastantes virtudes a la novela y algunos disculpables defectos. No faltaron adjetivos que ruborizaron  al  púdico autor. Oscar de la Borbolla tampoco escatimó adjetivos: tanto así que colocó a la novela de MT entre sus novelas favoritas de toda la vida, al lado de La conjura de los necios. Era tal la exageración del ditirambo que MT interrumpió el flujo desbordado de Óscar para decirle: "No estás cumpliendo el contrato, Óscar. Te estoy pagando para que hables mal de mí, y mira lo que haces: vienes a repetir lo mismo de siempre". Óscar se discupló y dijo que lo que estaba comentando su amigo Marco Tulio era religiosamente cierto: "Marco Tulio me está pagando un sueldo que no les voy a revelar y me dijo que hablara mal de su novela. Pero es inevitable: a mí me pasa lo mismo que al frenáptero: no puedo decir mentiras ni ante la inquisición". Luego agregó: "Si me vuelves a contratar y escribes un libro malo prometo que no sólo hablaré mal de él, sino que lo tiraré al suelo y brincaré sobre él". 
Hay quien dice que Marco Tulio es un mentiroso. Yo repito y reafirmo que mentiroso no soy. Lo que soy es un humilde megalómano como cualquier escritorcillo de seguda. Los asistentes, que habían llegado en lanchas y helicópteros --por estos días los helicópteros son más frecuentes que los taxis en Xalapa-- ocuparon todas las sillas y sometieron a los presentadores a una batería de preguntas que abarcaron no sólo las temáticas del amor sino la de la muerte, se habló del cielo y el infierno (literalmente), Óscar dio un breve discurso sobre física cuántica, MT filosofó sobre el sentido de la vida y dijo que como la señora muerte andaba tan cerca que hasta parecía pariente cercana de los veracruzanos, todos teníamos que irnos preparando para afrontarla con serenidad. Leticia Mora se preguntó si la novela de MT era machista y luego se respondió que sí y que no. Como esa noche era  la noche de MT, el Conde de Saint Germain, generoso en extremo, alimentó despiadadmente el ego de MT (ya de por sí inflado y a veces insufrible hasta el punto que el Gran Jefe lo llamó "insoportable ególatra") diciendo que no sólo era un escritor soportable sino que era un nadador que arrasaba con las medallas en las competencias en que participaba. Y en ese momento MT pensó: "¡En la mütter!: se me olvidó traer las siete medallas que gané a principios de mes en el Torneo Master de Aquabel. Hubieran salido en la foto". 
La presentación fue inusualmente larga y de no haber sido por la prudencia  y habitual compasión del Conde de Saint Germain, nos hubiéramos amanecido. Culminó el evento. Para celebrar tan divertido suceso vinimos a la Maison Garramuño y nos tomamos unos tequilas, comimos pizza y listo. Ahora a regresar a la modesta medianía de nuestra pacífica provincia donde la noche anterior habían incendiado varios taxis con los taxistas adentro. No hay duda: nuestro estado es un estado próspero. Vamos bien y viene lo mejor... Que nos agarre confesado ese cielo que el señor nos tiene prometido.



Sostengo que el espacio sideral está lleno de gusanos, dijo Oscar; y yo afirmo que el protagonista de Mujeres amadas es Marco Tulio, un hombre discreto y delicado pero a veces vulgar

"Mujeres amadas está a partir de ahora en la lista de mis libros favoritos junto con La conjura de los necios y otros cinco", dijo O de la B, lo que incrementó sus emolumentos en un 150 por ciento.


Marco Tulio Aguilera

1 comentario:

  1. "....
    No hay que olvidar que buena parte de la literatura colombiana se ha escrito en México, y eso significa que allá se escucha también el palpitar de Colombia, que esos exiliados por la necesidad o por la voluntad, Porfirio Barba Jacob y Leopoldo de la Rosa, Germán Pardo García y Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez y Fernando Vallejo, Leo Matiz y Rodrigo Arenas Betancur, Eduardo García y Marco Tulio Aguilera, entre tantos, cuanto más vivían en México más sentían palpitar memorias del sur, de modo que estar allá era apenas una manera de afinar el oído para sentir más viva su infancia y escuchar el río de las generaciones perdidas.
    . .."
    México y Colombia. Por: William Ospina. Leído en la inauguración del Festival Visiones de México, en el Centro Cultural García Márquez
    El Espectador .com , Sept. 3, 2011 . Impreso, Sept. 4 (domingo)
    http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-296697-mexico-y-colombia

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