EL AMOR, EL AMOR

MUJERES AMADAS: EL AMOR COMO FIESTA Y DERROTA   Luis Arturo Ramos

http://www.siempre.com.mx/?s=luis+arturo+ramos

http://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/6129/6305
La obra de Marco Tulio Aguilera aparece en buena medida caracterizada por el fiel apego a un tema esencial: el amor y sus múltiples y variadas manifestaciones. Dicho tema  surge como el común denominador que cohesiona una aspirada vital y un proyecto literario por otra parte ya homogeneizada por un estilo particular. El amor y su tratamiento novelesco no sólo emergen como las bases del universo narrativo de Aguilera, sino también constituyen su fuente de información para el  entendimiento del mundo. El hombre, parece afirmar Aguilera, se define por el amor, sin importar que éste aparezca personalizado por una mujer, desvaído en una quimera, oscurecido por un sueño o reiterado en una obsesión. Disfrazado  u oculto, el amor cumple con su cometido de simbolizar una alta aspiración tan digna o mezquina como el cielo, el infierno, el conocimiento o el dinero.
Mujeres amadas (Colección Ficción, Universidad Veracruzana, tercera edición 2011), aporta nuevos argumentos para sostener el anterior aserto y una valiosa oportunidad para insistir en la necesidad de una lectura total  de la obre de Aguilera cuya puerta de ingreso sea tan añejo sentimiento.
Hermanada con títulos anteriores por su tema y tratamiento, Mujeres amadas resulta un buen ejemplo de la afortunada conciliación de ambos elementos del binomio narrativo; éstos no solo se alían para totalizar  una reflexión profunda y festiva del amor y de quienes lo hacen posible, sino que posibilita un acercamiento que rebasa la lectura más superficial. Mujeres amadas no es únicamente una novela de amor, también lo es de aspiraciones; es la historia de un hombre que se enseña en la búsqueda de aquello que dará sentido a su existencia.
Estructurada con base en un discurso “oralizado” muy similar al que vertebra los relatos de Las mil y una noches, la novela está sostenida por un personaje central que se revela a través de su “voz” en su obcecado intento por poseer a la mujer amada. Su relato hecho con retazos de experiencias, sueños y quimeras, resulta, al mismo tiempo que asedio seductor, confesión de aspiraciones y miedos inveterados, develación de deseos insatisfechos. Atenido a las sinuosidades del relato como miedo de convencimiento, el relator cae a su vez sometido por su propio discurso, y si bien lo contado no alcanza su cometido práctico, sí ilumina un apenumbrado sector en el alma del personaje hablante. Apoyada en este artilugio, la novela avanza en distintas (aunque no necesariamente opuestas) direcciones y, ya en el plano de exégesis satisface un requisito exigido en la novela moderna: la posibilidad de, cuando menos, dos virtuales interpretaciones.
Mujeres amadas es una novela de amor pero también de autoconocimiento; festiva  aunque de una seriedad de ocasiones dolorosa; culterana por las múltiples alusiones a los máximos exponentes de la literatura amorosa y sin embargo vulgar debido a las referencias a situaciones mas vernáculas; pero sobre todas las cosas es una novela divertida. Aguilera  construye Mujeres amadas con lo mejor de sus años en el oficio y aliviado ya de las impertinencias que entorpecían sus novelas precedentes: la falta de  una estructura eficaz y los desmanes de una incontrolada imaginación. En está novela, sus innegables dotes narrativas, su capacidad para la analogía y la imagen y sobre todo un humos ácido y premeditadamente escatológico que nos obstante invita a la complicidad del lector, contribuyen a eliminar lastres y controlan las dispersión Pese a las muchas historias empalmadas, a la gran variedad de personajes (caricaturescos los más, extraños y caprichosos), esta aspiración al paraíso del amor colmado de ángeles perversos aunque entrañables, suma a su favor el sostén de  una estructura que ordena y ciñe el torrente de anécdotas y caracteres.
Novela-novela, novela-distinta. Novela-eficaz, Mujeres amadas da curso a una larga y burlesca reflexión acerca  del amor; gira por entero alrededor de esa enfermedad a la que muchos aspiran y que no libra de padecerla a quien la diagnostica

Marco Tulio Aguilera

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