PEDRO BOTERO LEE EL I CHING. GERMAN CASTRO CAYCEDO

DIARIO DE 1998
En Villarrica, Veracruz, enero 2011

Por la noche fui a visitar a mi informador del Amazonas Pedro Botero, quien me leyó el I Ching. Hazle
una pregunta, me dijo Botero: ¿Es permanente mi relación con mi esposa y hasta el fin de la vida? Me
respondio así: "Para ser fuego necesitas adherirte a la madera. Debes estar adherido, condicionado, basarte
en algo, con lo que el fuego tuyo adquirirá claridad. El fuego es sin forma definida, se adhiere a las
cosas que arden y así brilla su claridad".
El dictamen del I Ching, en palabras de Pedro Botero, es el siguiente: "Es propicia la perseverancia,
 ésta aporta éxito. Dedicarse al cuidado de la vaca aporta ventura. Todo lo que expande luz en el mundo,
depende de algo a lo que se adhiere para poder alumbrar de un modo duradero. Al depender obtiene el
éxito. La vaca es el símbolo de la máxima docilidad. Al cultivar el hombre esta dualidad, esta voluntaria
dependencia, logrará una claridad nada hiriente y encontrará su puesto en el mundo".
Respuesta a la pregunta específica : "Se aproxima la senectud, el fin del día. El noble que cultiva su
propia persona, ayuda a su sino y afirma con ello su destino. El intelecto arraiga en la vida, pero
puede consumirla. Tienes un carácter demasiado inquieto, agitado, que logra un rápido ascenso, pero te
faltan los efectos perdurables. Acarreará malas consecuencias el hecho de que te gastes demasiado
rápido y te consumas como un  meteoro".
Cuando Pedro terminó de interpretarme el I Ching dije, soberbio como soy y como reconozco serlo (a
veces en broma, pero generalmente en serio) que mi carácter era más fuerte que mi destino. Mi amigo
sonrió. "Nadie tiene un carácter más fuerte que su destino".
Luego explicó que el I Ching es el libro más antiguo del mundo, 4000 años. En claro saco que mi
 relación con Lety no sólo es duradera, sino necesaria. Que ella es el leño y yo el fuego, que para
 existir y brillar dependo de ella, pero que debo cuidarla para que no se acabe. Que primero me puedo
 acabar yo, por apresurado, por ansioso.
El I Ching coincide con la apreciación que L tiene de mí: Dice que soy un apresurado, un acelerado,
 que debo serenarme.Pedro Botero nos ofreció una espléndida cena, aderezada con picantes
amazónicos que trajo mi hermana del Orinoco venezolano, y luego me prestó varios libros
sobre el Amazonas y la colonia penitenciaria de Araracuara, donde estuvimos hace algunos meses.
El domingo lo pasé en el apartamiento echando pereza, jugué básquet con un muchacho al que le
 gané tres partidos, el último 21 a cero y recordé mis partidos con el  campesino canadiense, ex
 jugador de la NBA, al que derroté y luego en su orgullo me humilló dejándome en cero tres veces.
Leí dos textos excelentes sobre el Amazonas, de Germán Castro Caicedo, Mi alma se la dejo al
diablo y Perdido en el Amazonas. Aprendí muchas cosas y me di cuenta de que mi informador
había sido fidedigno. De todos modos creo que tras la lectura de esos dos libros y de otro sobre la
Colonia Penal de Araracuara, volveré a hacer una corrección de un relato largo, que creo es
magnífico, en el que resumo mis experiencias y mis investigaciones en y sobre el Amazonas

Marco Tulio Aguilera

No hay comentarios:

Publicar un comentario