KEPLER, NEWTON, EINSTEIN SON UNOS FARSANTES

Los estrambóticos

La doctora Dalia dice que gran parte de los males de las mujeres se pueden atribuir a una 
enfermedad que ella llama "ayuquia", es decir, falta de yuca, o sea tubérculo. Dalia es una
mujer de cuerpo espléndido, viste de forma provocativa y en su rostro hay una expresión de
 constante hastío o desprecio. Dalia es reumatóloga y desde hace varios años no tiene compañero. La mujer es un auténtico disparadero de chistes obscenos, que adorna con el movimiento rítmico de sus 
piernas de exposición. No es nada extraño que los hombres le tengan miedo. Ella se burla de 
todos los machos que se le acercan y la consecuencia es una soledad que a veces la pone a gritaR
¡Voglio un maschio!
            Me siento a escribir tras una larguísima caminata que me llevó hasta la Carrera Séptima y de
allí a la Plaza de Bolívar. Fui a hacer un par de gestiones que me llevaron de un edificio a otro, ida y 
regreso. Nadie sabía dónde estaban las oficinas de la  Gaceta ni el Ministerio de Cultura. Finalmente 
logré lo que quería, excepto cobrar un cheque que está en trámite desde hace seis meses. Las 
cosas funcionan así en Colombia, lentamente, con mucho papeleo y firmas, y la gente se ha resignado. 
Hay que dejar documentos de identidad para entrar a cualquier dependiencia oficial, edificio alto o 
empresa grande. Bogotá ha mejorado en cuanto a limpieza. Ya la Carrera Séptima no está 
destruida y el Teatro Jorge Eliécer Gaitán ha sido restaurado con gran esplendor. En 
conversación con taxistas me enteré que ya la inseguridad no es tanta (pero ayer estallaron 
bombas en la sede del candidato oficialista del liberalismo).
            En la Feria del Libro de Bogotá conocí a un par de personajes estrambóticos, de esos que 
sólo se hallan en un país en crisis desde hace cincuenta años. Colombia lleva 50 años de violencia, 
desde que mataron a Jorge Eliécer Gaitán en 1948, un año antes de que yo naciera. Ese 9 de abril se
incubó el huevo de la serpiente y nadie ha logrado matarla. Mil iniciativas de paz no han llevado a 
ninguna parte.
            Pero regresemos a los personajes estrambóticos. El primero de ellos, un poeta de un 
metro cincuenta, negrito chicanero, que afirma ha sido traductor de Walcott, Chesterton, Browning, 
Elliot, Rosseti, Swinburne y que, ah, desgracia, tiene todos los dientes cariados, los zapatos rotos y 
la ropa sucia. Se llama José Luis González San Juan y se firma Fernando Denis.  Quiso venderme un
libro y le dije que todavía no me habían pagado mis conferencias. Finalmente cedió: me llevó al 
stand  de libros del Tolima (él es de Magdalena) y me regaló un ejemplar de su "poemario". 
Allí me presentó como su hallazgo. Los escritores tolimenses pidieron tomarse fotos conmigo y los 
complací. Al negrito lo tomé de la cintura y lo alcé a mi nivel, para que saliera en la foto de mi 
misma estatura. La mayoría de los escritores colombianos hacen a un lado al pequeño poeta 
Denis como personaje molesto y la verdad es algo pegajoso, me siguió durante varias horas 
hasta que recurrí al expediente de sentarme a escuchar la conferencia más aburridora que pude 
encontrar. Sólo así lo derroté, pero a costa de perder casi una hora. Luego, ya a solas, leí algunos 
de sus poemas y descubrí que son bastante buenos. También me enteré que el poeta Denis duerme 
en las calles, ejerce la mendicidad y de vez en cuando mete las manos en bolsas ajenas. Lo que 
consigue le alcanza para dos cosas: comer y comprar libros.
            El otro personaje extravagante es un individuo que publica un periódico de 32 páginas en 
La Higuera, un pueblo cercano a la frontera con Venezuela. El periodista dice de su pueblo: "Es 
el más peligroso de Colombia: allí tenemos Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de 
Colombia), paramilitares de todo tipo, ELN (Ejército de Liberación Nacional) y ejército colombiano. 
Todos se disputan el territorio, todos cobran peaje, todos cobran por dar protección, es decir, vacuna. 
Es un pueblo al que la violencia ha secado y los pocos que quedamos por allá vivimos en una 
especie de suicidio anunciado, feliz, con mucho aguardiente. La Higuera es como un pueblo del lejano 
oeste: la gente llega a las cantinas y pone las pistolas sobre la mesa y grita ¡aguardiente!; se levanta 
otro matón de una mesa y le dice hijueputa, por qué gritas, ¿no conoces la decencia? y pum, en la 
frente: vuelve a sentarse, sigue bebiendo y todos tan tranquilos. Si la policía se atreve a venir, 
llega suficientemente tarde, hace dos preguntas y se va. Se asoma la Cruz Roja, saca el cadáver y 
todos en paz".
            El periodista se frota las manos y concluye: "Es la felicidad que da la paz de la guerra".
            Todo lo anterior lo contaba el hombre con alegría, con serenidad medio loca.  "Yo entrego 
todos los años diez premios en mi periódico, se llaman Los Higuerones de Bronce. Son placas de 
bronce con los nombres de todos los ganadores".
            ¿Ganadores de que?, pregunto. "Pues ganadores de premios que yo me invento: Premio al 
hombre más simpático de Colombia, al intelectual menos  aburridor, a la reina de belleza más 
fea del Concurso Nacional de Colombia, al escritor más pendejo, al gobernador más ignorante, 
al asesino más ingenioso".
            Los que estamos en torno a él lo miramos con escepticismo. ¿Nos esta mamando gallo?
            -No, dice, no estoy mamando gallo, lo puede decir Isaías Peña, que ya fue nominado para un 
premio, pero no quiso ir a La Higuera por miedo.
            -Es cierto, al Higuerón me invitaron a ir por mi premio, que era al Crítico Literario Más 
Fotogénico, pero no fui porque tenía un compromiso.
            -Bueno, dice el hombre, pero no venía a hablar de eso sino de Luis Eduardo Andrade. ¿No han oído hablar de Luis Eduardo Andrade? Es el casi seguro ganador del próximo Premio Nobel del Física, 
aquí tengo su libro, yo soy su representante.
            Nos enseña un libro de color rojo oxido con el siguiente título: Ellos Kepler Newton Einstein y 
otros Nos mintieron... !
            -El autor -dice su representante-, gran filósofo y científico, inventó o descubrió una 
sustancia que conforma a todo el universo y que refuta todas las teorías sobre el átomo, se ríe 
de los protones, neutrones, leptones, neutrinos. Esa sustancia universal se llama...la sustancia Andrade.

Marco Tulio Aguilera

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