NOBEL A MARIO VARGAS LLOSA

Anoche no dormí esperando la llamada. A las cinco de la mañana leí la noticia en internet. ¡Otra vez se equivocaron! ¡Mis pobres compañeros de oficina en la Editorial ya se habían hecho la ilusión de viajar en mi jet privado con asiento de ventanilla a Estocolmo! (Nina Crangle, estimada ex alumna y hoy compañera de trabajo, que leyó esta nota aclaró:  "Anoche no durmió nadie en la Editorial").
Felicito a Vargas Llosa. Merece el premio. Todavía recuerdo cuando me dio la espalda en La Tertulia, en Cali, para platicar con las bellas y cultas señoras de la revista Vivencias (eso fue cuando yo tenía 17 años, durante un célebre congreso organizado por Gustavo Álvarez Gardeazábal). Me dijo: "¿Para qué quieres ser escritor? Eso sólo trae problemas". Y me dio la espalda olímpicamente.

Marco Tulio Aguilera

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