MI QUERIDO DIARIO 2010

Terminó la Feria del Libro Universitario, cumplí con mis propósitos, conseguí la visa a Estados Unidos, presenté cinco libros (tres míos y dos ajenos), retornó a mi nuca la tensión que me traje de Costa Rica (donde me sometieron a un ritmo de casi tres conferencias diarias, una comilona y una bebeta), se esfumaron varios días, retorné a mi rutina, volví a nadar a mis horas, me preocupé por los dolores de cabeza que ya llevan dos meses instalados en mí... y hoy tengo el propósito de dejar de fumar. Después de dos años de haber abandonado voluntariamente todo lo que sea escribir o intentar escribir literatura (para dedicarme a talleres literarios... que ya suspendí) ayer escribí un cuento sobre un muy particular acontecimiento que me sucedió. No sé si llamarlo fantástico o imagnario o de ciencia ficción. El caso es que volví a escribir y creo que no lo hice mal. El texto tiene un ligero aire seudoerudito muy rastreable, pero eso no importa. Es un segundo borrador. Me faltan un par de días de auténtico trabajo para terminar la conferencia inaugural del Congreso de Literaturas Hispánicas en Pennsylvania. Ya se concretó casi con certeza una estancia en Colombia el próximo año con talleres y conferencias en la Universidad Nacional, la Central y la del Valle (siempre me he preguntado por qué, si me han invitado a diez o quince universidades de Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, México y Colombia, nunca me han invitado a dar conferencias en mis universidades: la del Valle y la de Kansas. Ya tengo mis propósitos hechos para el próximo año: iniciando el año comenzar la corrección final de la novela El sentido de la melancolía (el borrador tiene 1000 páginas; espero adelgazarlo hasta dejarlo en 500). Firmé contratos para nuevas ediciones de Cuentos para después de hacer el amor y Cuentos para ANTES de hacer el amor. Alfaguara ya no quiere mis libros, me parece que porque les desenmascaré su premio; dicen ellos que "por estrictas razones comerciales"y porque "ya no se van a publicar libros de cuentos, ni los de Benedetti"(lo que es falso, pues acaban de publicar un nuevo libro de cuentos de Lara Zavala, un escritor discreto y muy bien acomodado en las estructuras de poder). De todos modos mi Pollo que no quiso ser gallo (Alfaguara infantil) ya lleva creo ocho reimpresiones y casi 30 000 ejemplares vendidos en México y Colombia. Va haber una reedición (3a) de una novela mía que ha sido calificada por varios críticos como mi mejor novela, e incluso por un articulista del viejo Sábado, como "la novela amorosa de la década". Por lo pronto no hay proyecto de jubilación, aunque ya cumplí 30 años de trabajar en la Universidad Veracruzana. Soy tan antiguo en la Editorial que he visto pasar por la Dirección a Sergio Galindo, Luis Arturo Ramos, Raúl Hernánez Viveros, José Luis Rivas, Celia del Palacio, Joaquín Díez-Canedo (el mejor, el más profesional, hoy en el Fondo de Cultura Económica). Y ahora, Agustín del Moral.

Marco Tulio Aguilera

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