GAMBOA EN LA FERIA DEL LIBRO UNIVERSITARIO

MT y Santiago Gamboa en la FILU 2010


Una de los eventos que más llamaron la atención en la Feria del Libro Universitario fue la presentación del libro  Necrópolis del colombiano Santiago Gamboa. Acompañado por el director de la Editorial de la Universidad Veracruzana, Agustín del Moral, y por Itzel García Sedano, Gamboa conversó amenamente sobre su carrera como escritor. Dijo que su vida, a diferencia de la vida de los escritores colombianos contemporáneos, no ha estado marcada por tantas angustias  y dificultades. Nació en el seno de una familia ilustrada, de profesores universitarios colombianos que lo sobreprotegió, hasta que decidió poner casa aparte, viajar a París y forjar su carrera. Comentó que su existencia como escritor ha estado jaloneada por una serie de casualidades afortunadas que lo llevaron pronto a publicar en Mondadori en Italia y a recibir prontas ofertas de parte de otras editoriales. Vinculado inicialmente con un grupo de escritores de varios países que se reunieron en una antología llamada MacOndo y acusado de escribir una literatura de estilo internacional, sin raíces, consiguió sin embargo, “colocar” sus libros precisamente a partir de las críticas recibidas. Su logro más reciente es haber recibido el Premio Las Dos Orillas,  promovido por la Editorial Norma, que aunque tiene alguna resonancia, no distribuye adecuadamente los libros. Razón por la cual la presentación de  Necrópolis  en Xalapa no estuvo acompañada por la presencia física de los libros. Entre los sucesos que marcaron su vida se halla la amistad con el cuentista peruano Julio Ramón Ribeyro, con quien compartió una depresión (en realidad la depresión de Gamboa fue fingida, ello para tener acceso a una entrevista con Ribeyro). La plática de Gamboa fue bastante agradable, logró trasmitir no sólo la personalidad “física” de Gamboa, sino su personalidad literaria: una personalidad que recurre a frecuentes narraciones, hiladas con maestría y muy bien vinculadas con una historia central: su vida… Lo que (comenta el autor de esta nota, es decir yo) es notable particularmente en su novela  Necrópolis,  que está estructurada a partir  una serie de relatos, todos muy interesantes y diversos, de varios personajes (en general desmesurados) que se reúnen en un congreso que se lleva a cabo en Jerusalén. Destaca en esta novela (esto ya es comentario mío) el dominio de varios espacios narrativos y temporales, un estilo a veces poco pulcro, pero tan vigoroso, tan vertiginoso, que el lector (por lo menos el lector que soy yo, en general tan intolerante con los descuidos) no tiene ni tiempo ni ánimo para reparar en pequeñeces.
Agustín del Moral abrió la sesión de la presentación de Gamboa con una crónica muy bien documentada y elegante de su conocimiento de la literatura de Gamboa. Corta fue la sesión de una hora para calar en el espíritu de este autor que sin duda despertó la curiosidad y el afecto del público. Es una lástima que sus libros, muy bien recomendados por varios amigos, sean inconseguibles en México. He oído hablar bien de El síndrome de Ulises y de Perder es cuestión de método. Confieso que hace años comencé a leer  Vida feliz de un joven llamado Estéban y tuve que abandonarlo. Simplemente no me enganchó, como me dijera hace años GGM al referirse a una novela inédita de MT que le pedí me leyera y comentara. La novela se llamaba  La región del azar necesario… Y la perdí en uno de los trasteos. Si está por ahí en la casa de algún amigo o pariente de los que leen este blog me gustaría que me la mandara. Trataba de un grupo de individuos medio locos, drogos, imaginativos, heteróclitos, adictos a los vampiros y a Lovecraft, que quería instaurar una monarquía en Cali en los años sesentas. Charlie The King, el protagonista, era una decadente adorador de Andrés Caicedo y vivía con sus amigos Maxime, el Real Bizcoanalista y La Bestia Nazi la ficción de una monarquía caleña. Recuerdo que esa novela estuvo a punto de ser publicada por Grijalbo en México  gracias a las gestiones de Carmen Balcells, que por segunda vez aceptó ser mi representante hace ha casi 20 años. Yo eché a perder el negocio al tratar de apresurarla. Me respondió: "Haz el negocio tú directamente". El caso es que metí las manos, perdí la edición y por segunda ocasión nos distanciamos la agencia con mayúsvulas y yo. Tres años después volvió a representarme. Hubo una oferta de Feltrinelli de comprar todos los derechos de mis obras para traducirlas al italiano. Volví a meter las manos --dije que no quería que se tradujera Breve historia de todas las cosas (un libro que Enrico Cicogna estaba a punto de traducir antes de que le pasara lo irremediable (o tal vez el negocio se perdió porque CB pidió demasiado dinero) y de nuevo se pudrió el negocio. ¿Resultado? Que decidí a partir de entonces rascarme mis propias pulgas y ser un  feliz escritor que cobra poco, es poco difundido, pero que es feliz con su papel de provinciano aunque no haya perdido su asumida megalomanía. Imaginen ustedes a un muchacho colombiano de 24 años al que le publica en Buenos Aires Ediciones La Flor, le llama desde Europa García Márquez para decirle que le había gustado mucho su primera novela. Eso me pasó a mí. De modo que la culpa no es mía sino del destino.

Marco Tulio Aguilera

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