FIN DE FERIA FILU 2010. EVALUACIÓN


Santigo Gamboa




Terminó la FILU con más pena que gloria. Faltó promoción y hubo eventos en escenarios enormes como El Agora en los que había apenas dos o tres personas. Las razones de estos fracasos, hay que decirlo, son muchas, y no voy a enumerarlas.No pertenezco a comisión alguna, en parte porque no soy tomado en cuenta y en parte porque no me interesa ser tomado en cuenta. Siendo el académico e investigador más antiguo de la Editorial de la Universidad Veracruzana, participo más bien a título personal. Presento mis novedades y apoyo en lo que se me solicita. Presido el Concurso de Cuento Universitario Sergio Pitol y atiendo a algunos escritores amigos con mi propio dinero. Este año presenté una novela  publicada en Planeta, de Eugenio Aguirre, Pecar como  Dios manda y una novela de la Universidad Veracruzana, Marginautas, cuyo autor es Adolfo Guidali Etcheverri. La segunda, una auténtica obra maestra de la picaresca latinoamericana, que no me he cansado de alabar. Las presentaciones de mis libros  no estuvieron tan poco concurridas como una sesión con Sergio Pitol, que según me cuentan, tuvo media docena de asistentes. Los presentadores de mis libros se lucieron con textos inteligentes, bien escritos y bien leídos. El narrador veracruzano Rafael Antúnez leyó una pieza magnífica, en la que hizo un buen análisis de Agua clara en el Alto Amazonas. Yo tenía bastante curiosidad por conocer su apreciación, pues no sabía lo que podría decir, como sí podía anticipar lo que dirían José Luis Martínez y Peter Broad. Peter, que lleva 21 años estudiando, traduciendo y difundiendo mi obra en varios países, Peter, con su donarie y savoir faire de  presidente del senado de la Universidad de Indiana, desgranó un sorprendente análisis freudiano... después de decir que abominaba de Freud. José Luis, sobrio, elegante, lució su erudición. Antúnez desentonó por su elegancia casi londinense, frente a la informalidad de MT... Que por cierto hizo una presentación vistiendo pants grises de maratonista, unos tenis Michael Jordan y la escasa cabellera alborotada...No por capricho sino por apuro. El caso es que tuve que ir al DF a sacar la visa a Estados Unidos saliendo de Xalapa a la una de la mañana, haciendo una fila de cinco horas, regresando inmediatamente a Xalapa, y así, trasnochado y sobrecogido, tuve que hacer una presentación algo bizarra... que no salió mal. Presenté Artistas plásticos alumnos de Marco Tulio Aguilera escriben, libro antológico de mis discípulos del año pasado. Despotriqué contra la enseñanza de Lectura y Redacción de la pomposa Academia de LyR de la U Veracruzana y dije que estaban haciendo las cosas mal y que, si querían, yo les enseñaba cómo hacerlo bien. ¡Cómo no me van a odiar! Pero ni modo. Como digo que digo: soy como soy y si no fuera como soy yo no sería yo sino otro y la verdad es que estoy contento de ser como soy. La presentación de Poéticas y obsesiones estuvo a cargo de Omar Piña, que leyó un texto críptico y burlón que no entendió el público y que a mí, la verdad, no me gustó. Yo eché mis habituales cuentos en los que es protagonista GGM  y el publico salió contento. Si hay algo que destacar en esta feria fue la presencia de  los escritores colombianos Daniel Ferreira y Santiago Gamboa. Los dos son inteligentes, tienen algo que decir y lo dicen bien. Daniel no soportó que yo incluyera su novela en lo que han llamado el sicariato. La leí en manuscrito e hice un comentario que Ferreira reprobó. Aunque hice todo lo posible para hacerlo sentir bien en Xalapa, creo que se fue a Colombia ofendido. ¿Qué quieren los artistas sino aplausos? La Feria la clausuró el rector antes del concierto de Oscar Chávez, que emocionó a un público multitudinario con su canción Macondo. Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez, Senel Paz participaron, así como una treintena de escritores mexicanos. Ahora lo que viene es el viaje a Penylvania a inaugurar el Congreso de Literaturas Hispánicas con la conferencia "Escenas de amor y eros en la obra de García Márquez". Sólo me falta releer Cien años de soledad y escribir las conclusiones.

Marco Tulio Aguilera

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