REPORTE DESDE EL FRENTE DE BATALLA: OSCAR DE LA BORBOLLA, JOAQUÍN DÍEZ-CANEDO Y MT




CRONICA DE LA PRESENTACIÓN DE DOS OBRAS DE MT, SUS DELIRIOS DE MILLONARIO, LA DEPRESIÓN MAYOR DE SU TARJETA DE CRÉDITO, LAS BROMAS DE "L" Y EL DESCUBRIMIENTO DE QUE MISTERCOLOMBIAS ES EL AUTOR MENOS LEÍDO DE MEXICO


En las fotos MT con Joaquín Díez-Canedo
(Fotógrafo: Estuardo Garcés Mercado)

De regreso del viaje al DF y a Puebla me siento a escribir estas notas apresuradas. Llegando a la capital me hospedo con“L” en el Hotel Geneve, el más antiguo de la ciudad, situado en la Zona Rosa, sitio que ha sido escenario de muchos eventos históricos y lugar donde se han hospedado Porfirio Díaz, Winston Churchil, Marylin Monroe, Marlon Brando y gran cantidad de escritores y en el que no hace mucho tiempo Vargas Llosa le puso un ojo morado a nuestro Gabo que sigue en la tierra pero convertido en una especie de fantasma intermitente. Nos reciben a las puertas del hotel unos individuos disfrazados de húsares, almirantes de naves trasatlánticas o algo así. Aunque no soy rico decidí darme vida de millonario por unos cuantos días, sabiendo o esperando que me paguen algunos dineros atrasados de derechos de autor, juraduría de concursos, asesorías literarias por internet y demás minucias. A las nueve de la mañana estamos “L” y yo en el Consulado de Colombia, donde por primera vez en mi vida una diplomática, nuestra Consul General de Colombia, me recibió con gran afecto y respeto llegando a expresar una opinión que yo mismo he difundido para engañar al enemigo (dijo que en su opinión yo estaba al mismo nivel de GM y que merecía todas sus consideraciones). Naturalmente que la señora Jacqueline me cayó muy bien. Me entregaron mi nuevo pasaporte con una celeridad tal que llegué a pensar que ya lo tenían listo y que sólo faltaba mi foto y mis huellas. Por la tarde tuvimos una jornada infernal bajo el sol de 38 grados. Viajamos a pata, en autobús, luego en metro y finalmente en taxi. El caso es que la Librería Bonilla, donde se presentaría mi libro Maelstrom agujero negro al día siguiente, se empeñó en esconderse detrás de un ficus y fuimos hallando el lugar después de las 6 pm para encontrar que no había ni un solo ejemplar de mi libro (y luego buscando en otras librerías descubrí que soy en verdad un escritor virtual: no existo sino en las computadoras y en la red). Recorrimos la Gahndi, El Sótano, Porrúa y dos o tres librerías grandes y… no había ni un solo libro mío. ¿Conclusión? No existo. El hecho me molestó por una hora, luego me dio risa y resultó motivo de chacota por parte de “L”. “¿Llevas 30 años escribiendo, has escrito 30 libros, has ganado 30 premios literarios… para esto?” Pues sí amiga, qué vamos a hacer. Un famoso editor con el que me pelié hace casi un año le dijo a un amigo: “¿Marco Tulio Aguilera? Muy mal escritor: no tiene lectores”. Razoné la frase y llegué a la conclusión de que es cierto: no tengo lectores. Bueno, sí tengo uno: se llama MT. Mi esposa no lee mis libros porque se los sabe de memoria. No por fatalismo o resignación acepté que no tengo lectores. Lo que no acepto es que sea un mal escritor. Soy un mediocre que trabaja, como me dijo Gustavo Álvarez hace muchos años. Aunque siempre he querido ser famoso y he luchado por ello ahora me digo qué güeva alias pereza ser famoso: ¿pa que lo estén jodiendo a uno día y noche? Lo que yo quero es ser millonario y escribir buenos libros. Lo primero pa tener mi helicóptero y viajar a mi finquita en el Alto Amazonas donde tendré piscina, internet satelital y un río limpio para los amaneceres. Lo segundo pa ser feliz con mi conciencia (que la tengo aunque haya quien diga lo contrario, que soy un cínico –dice Joaquín Díez Canedo--, que soy un libertino del siglo XVIII –dice Juan Villoro). Un par de días después se probaría que sí tengo lectores: en Puebla por pura casualidad quise comprar La llama doble y de paso le pregunté al librero si tenía libros de un colombiano llamado MTAG. El librero de viejo, con los libros en el suelo, me miró socarrón y me dijo: “No tengo sus libros, señor MT, pero sí los he tenido y los he leído”. Después, un hombre de sombrero al que mi esposa le estaba comprando chucherías me dijo que hace años viajó por la montaña varias horas para asistir a la presentación de uno de mis libros. Y más después, en la presentación de Agua clara en el Alto Amazonas, vendí creo que siete libros, lo que hace la cantidad total de nueve lectores. Nada despreciable cantidad: tengo nueve lectores en Puebla. Hice mis cuentas: en una ciudad de millón y medio tengo nueve lectores; México tiene 80 millones. ¿Conclusión? Tengo casi 70 lectores en México. ¡Soy un auténtico best seller! Me imagino la envidia que me debe tener el Papá Grande. Pero volvamos atrás: al DF. Finalmente al día siguiente llegó mi editor Agustín del Moral con cincuenta libros, de los cuales vendimos uno. ¡Bravo! Un lector más. Maelström fue presentado por mi amigo y hermano de la imaginación Óscar de la Borbolla quien comenzó su alocución con una afirmación irrebatible: “Marco Tulio está loco”, luego habló bien de algunos textos, cantó alabanzas a una entrevista ficticia que le hice (es decir, no le hice) a Gabo, afirmó contundentemente de que yo no tenía ni una puta idea de lo que eran las mujeres y celebró y hasta leyó el muy cursi el peor cuento que he escrito en mi vida y que se llama “Fábula del mar en los ojos” (texto que le plagié a un regiomontano con el argumento de que los cuentos son de quien los publica)… texto que ha sido traducido a cinco idiomas y reproducido en 45 blogs y que fue calificado por alguna romanticona como el cuento más hermoso del mundo). En fin: triunfamos: vendí un ejemplar de Maelström agujero negro. Al día siguiente viajamos a Puebla y nos hospedamos en el NH Hotel, el hotel perfecto que tiene todo lo que un viajero pueda imaginar… excepto una tina que se pueda llenar eficientemente. Hay que aclarar que la Editorial de la Universidad de Puebla tuvo la gentileza de no pagar hotel ni viáticos a MT y a Joaquín Díez Canedo, mi gran ex jefe y actual director del Fondo de Cultura Económica. Y agradecí que no me pagaran nada porque había salido de casa con mi linda tarjeta de crédito que aguanta más que un yak. Se trataba de gastar todo el dinero posible en el mínimo de tiempo, ¡ea! Joaquín Diez Canedo, que quizás sea uno de los hombres más ocupados de México se tomó la molestia de abandonar sus ajetreos en el DF, trasladarse a Puebla y desgranar ante el público un erudito discurso sobre mi novela Agua clara en el Alto Amazonas, sobre Conrad, Mutis, Golding y otros veinte autores. Joaquín no dijo que yo estaba loco pero sí lo dio a entender. Espero que en los próximos días MT pueda publicar en este oneroso blog sus palabras. Y aquí está: http://ntc-narrativa.blogspot.com/2010_05_13_archive.html
Asistieron a la presentación amigos incondicionales y personas que ya habían leído la novela: Armando Pinto, director de la revista Crítica; Carlos Alatriste y compañeras del agradable taller de cuento erótico que tuvimos en Puebla el año pasado; José Luis Olazo, de la Editorial de la BUAP y otras personas. Batimos el record mundial: vendimos más de un libro. Cinco o seis. Luego la editorial de la BUAP tuvo el detallazo de entregar en mis manos una caja con cien ejemplares de Agua clara en el Alto Amazonas. Afortunadamente mi ex alumno y guardaespaldas Estuardo Garcés (fotógrafo obsesivo que es autor de las fotos de portada de Agua clara en el Alto Amazonas y la próxima edición de Poéticas y obsesiones) se echó la caja al hombro y ¡adelante! Invité a Joaquín, a su esposa Graciela, a mi guardaespaldas y, claro, a "L", a comer pizza y a tomar cervezas en el Vittorios. A mí me tocó cargar una caja con veinte ejemplares de las ediciones de lujo y rústica de Cuentos para antes de hacer el amor, que mi editor Ricardo Moreno Botello me envió de regalo, de modo que no tuve manos para cargar mi maletín de guerrillero colombiano en Ecuador. Y entonces fue cuando una persona muy importante del medio editorial mexicano (quizás la más importante y cuyo nombre no estoy autorizado a difundir) se acomidió a cargar mi maletín y me dijo: “Pero no te autorizo para decir que te cargué el maletín”. (Es por ello que no estoy poniendo su nombre a una nariz pegado). En síntesis: “L” y el de la tecla pasamos varios días muy agradables y verificamos que en efecto, Mistercolombias es un escritor con obra... pero sin lectores. Y al llegar a la bucólica Xalapa verificamos que aquí también hace mucho calor y que todavía no se ha inaugurado el larguísimo puente sinfónico tan cacareado para el cual se tumbaron aproximadamente 300 árboles. Regresaremos pues a las rutinas de ir a nadar todos los días que se pueda, cumplir con las horas nalga correspondientes en la Editorial y las clases en la Facultad de Teatro y "L" en la Facultad de Filosofía y seguir siendo felices, editados pero casi por completo desconocidos. Y no me estoy quejando: en menos de un año ya tengo 400 artículos y casi 15 000 visitantes en mi blog. Y a quienes digan que no tengo lectores les digo que tienen razón. Y a quienes digan que soy mal escritor les digo lo que una vez me dijo Gabo cuando le dije: “No me gustó El otoño del patriarca”. GGM me dijo: “Pues si no te gustó El otoño del patriarca es porque no sabes nada de literatura”.

Marco Tulio Aguilera

4 comentarios:

  1. Ok, si en una ciudad de millón y medio tienes nueve lectores, ¿cuántos podemos estimar en un mundo con 6 mil 500 millones de habitantes?
    Un abrazo.

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  2. Bueno, sumame a mi. Ya somos 71. Y a Julio Cesar Londoño que me presta los libros tuyos que no están en las librerías.
    Fernando

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  3. PALABRAS PRONUNCIADAS POR JOAQUÍN DÍEZ-CANEDO, Director del Fondo de Cultura Económica,EN LA PRESENTACIÓN DE LA NOVELA
    "AGUA CLARA EN EL ALTO AMAZONAS" de Marco Tulio Aguilera
    8 de Mayo, 2010. Puebla, México.
    .
    VER:http://ntc-narrativa.blogspot.com/2010_05_13_archive.html

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