LOS DOS INTELECTUALES Y LA CHICA DEL TABLE DANCE


SOBRE LOS USOS HETERODOXOS DE LA LITERATURA

Esta es una historia edificante, recomendable para escritores y todo tipo de intelectuales que decidan escapar por una noche de sus aburridos destinos de chupalibros, mandilones, vividores, mamadores de becas y engañapendejos. Me la contó un famoso o infame --según quien lo juzgue-- director de una revista literaria de alguna provincia mexicana. Él mismo fue uno de los protagonistas de evento, y no tuvo la prudente delicadeza de decirme que no la escribiera y no la publicara. Me la contó por teléfono, después de que despellejamos y descabezamos a unas cuantas sanguijuelas de la literatura, de esos que siguen cobrando sus sueldos estratosféricos en universidades y dependencias de nuestros sufridos países, aun cuando ya estén gozando de otros cargos, becas, prebendas y papayas en universidades, organizaciones e instituciones de ociosa academia en Europa, Estados Unidos o Birmania. Hace ya varias entradas de este blog escribí un artículo sobre lo que llamé "Los millonarios de la literatura mexicana" y en otro artículo, también bastante viejo, publicado en el inolvidable suplemento Sábado, que dirigiera el rey de los heterodoxos, Huberto Batis, que Dios lo tenga en su gloria aun sin haber trascendido el umbral irremediable, llamé al antedicho artículo, poco diplomáticamente, lo reconozco, "Sobre los eternos mamones de la cultura mexicana". Así aseguré que nuunca sería incluida mi humilde persona en el Sistema Nacional de Creadores, la Vaca Mayor de la Cultura Mexicana. La delicadeza y la diplomacia no son mis divisas o mis gracias, eso lo saben los 25 fieles de este blog, y no me discuplo por ello. Bueno, regreso al distema central, hilo conductor y meollo de mi cuento, que todavía no había arrancado. Mi amigo, al que llamaré El Moro, por razones explicables pero no propicias en este momento, me contó que había llegado a hospedarse en su casa un famoso crítico literario, redondito de cara y de cuerpo, con aspecto de carita sonriente totonaca, después de dar el fallo de un concurso literario que lleva el nombre de un ínclito astronauta literario al que llamaremos Neri Vela El Minatitleco. Llegó Carita Sonriente y lo primero que dijo fue ¿a dónde vamos tunait, parcero, que tengo apetito de carne fresca?, ya mis tres amantes están medio magulladas y estoy hasta la madre de soltar billetes sin recibir mi dosis de juventud guerrera. Pus vamos al ladies bar Flores Frescas, donde hay los mejores bisteces, chuletas, pechugas, ribeyes, arracheras y menudencias y Carita Sonriente le dijo O kei vamos. Carita Sonriente se frotó las simiescas y mongólicas manos regordetas, infló y desinfló los carrillos y dijo ¡ayo silver! Y mientras iban llegando al sitio en el BMW de El Turco, el gran Carita Sonriente enumeró sus fuentes de ingresos: Tiempo completo en la UNAM, 50 000 pesos; Sistema Nacional de Investigadores, 40 000; medio tiempo en la UAM, 20 000; asesoría en la Secretaría de Educación Pública, 40 000; talleres en la Prepa Siqueiros, el Instituto Politécnico y en la Penitenciaría del Aramberi --una vez al mes-- 40 000; regalías por anologías, 30 000 al año. Etcétera. En total CS, es decir Carita Sonriente, duplicaba el sueldo del presidente del presidente de la república. ¿Y sabes qué?, dijo Carita Sonriente, casi no salgo de hoteles de cinco estrellas y llego a mi casa una vez al mes a pelear con mi esposa, a la que llamo La Mosca, porque se levanta en la mañana, se lava la carita y comienza joder hasta que se duerme. Eres my hero, dijo El Turco, ¿crees que algún día pueda llegar a tu altura? No, my friend, te falta clase y cinismo, eres esa cosa asquerosa que se llama hombre decente, mira, yo con mi cara de ídolo azteca he hecho carrera, y no me cambiaría por Aston Kuchner, el esposo de Demi Moore. Y así llegaron nuestros paladines al Flores Frescas, tras juiciosas meditaciones sobre la deplorable situación de la economía mexicana, los terrenos de cultivo convertidos en tierra baldía, los millones de reses muertas por el calor, las presas secas, el calentamiento global, la producción industrial acabada por los productos chinos, el narcotráfico tomando el control de todas las actividades comerciales, cobrando impuestos incluso a los vendedores de ropa de pacas en Las Vigas y Altolucero, todo en conciliábulo con las autoridades. Aclaro, amigos y suspicaces lectores, que no estoy hablando del Estado de Veracruz, donde reina la ley y el respeto y cobro mis becas y mi sueldo, el hermoso estado donde reina la ley, el respeto y la dignidad y todos los funcionarios públicos son horados hasta el asco. En fin, llegaron, es decir, terminaron de llegar nuestros protagonistas al Flores Frescas, dispuestos a dejarse avasallar por la más democrática, sana y llana lujuria y en lugar de esconderse en un rincón alejado, se sentaron en plena cercanía de la pista, bajo los reflectores, muy cerca del tubo, donde una criatura que si no fuera mujer sería ángel y si no fuera ángel sería demonio, bailaba en torno al consabido tubo en medio de la pista, con una sensualidad agresiva, violenta y fría, y con un rostro de profundísima soberbia, como si bajo la nariz tuviera no una lindísima y fragante boca sino un cálido y humeante pedazo de mierda fresca--confieso, ay, que esta expresión la plagié de un aspirante a escritor que espero nunca lea este texto-- y como a Carita Sonriente lo que le agradaba más que cualquier otra perversión comunicorriente era doblegar, con todo y su facha de tlaxcalteca sin taparrabo pero con corbata, doblegar, digo, a mujeres que fueran exponentes de las más puras razas arias, rubias, ojiazules, con pieles como de pura seda china, dijo a su amigo El Turco, esa mujer yo me la voy a adjuntar ahora mismo aunque tenga que licenciar a mis tres amantes y cortarle la pensión a mi legítima y sacar de la escuela de paga a mis seis escuincles, dicho y hecho, El Turco le hizo la seña conveniente a la Walkiria, un metro ochentaicinco de esplendor humano, y le dijo ven acá, mi niña, cómo te llamass, María del Rayo Tanzania, dijo, ven acá Tanzania, que mi amigo quiere ser feliz con tus encantos de diosa olímpica. Y ella dijo achiquitando los dedos y los ojos, un momentito miamor, me voy a empolvar la nariz --la nariz y el coño, dijo el vulgarote de Carita Sonriente-- y regresó Tanzania ya vestidita con unos pants Nike y con una sutilísima y maleable camiseta Liz Clairbone que dejaba ver unos pezones del Jardín de las Hespérides y con sus blanquísimos tenis Brazil, sin calcetas, y le dijo muy modosita, mis amores dónde me siento, pues aquí mi reina, dijo Carita Sonriente palmeando sus piernas robustas a base de carnitas y coca cola a la salida de la UNAM, y, pues María del Rayo Tanzania se sentó y el muy ipso facto de Carita Sonriente, al que llamaremos CS para abreviar, le fue sacando a la nenorra una lindisima pieza del frutal torso y se dio a disfrutarla con infantil avidez, al tiempo que Tanzania comenzaba a hablar sobre su historia, una historia más mentirosa que las de Las Mil y una noches, y El Turco seguía el evento muy interesado, bebiendo con pausa y medida, y Tanzania ¿puedo pedir otra cerveza? Las que quieras, dijo CS salvándose de la asfixia y la emoción de tardío lactante, y despues de diez cervezas, casi todas falsas sin duda, cuando ya CS había cambiado su epsiteme hacia el otro linísimo pecho, ay, que rosaditos tienes los pezoncitos, ¿solamente tienes dos?, recitaba CS, recordando sus bombras yucatecas, y ahora, mi emperador, dijo Tanzania, me aburrí de las cervezas, quiero algo más a la altura en este momento sublime, ¿sublime?, preguntó El Turco, vaya palabrota paun table dance, es que no me conoces de verdad, rey mío, y CS en ese instante separó del níveo volcán en erupción de fresas sus labios gordezuelos, labios que probaban la tesis de Aguirre Beltrán de que los indígenas mecsicanos son descendientes en alguna partecina de los negros africanos, en realidad todos lo somos, dijo El Turco, que es más negro que la negra noche pero con facciones de emperador romano, separando los labios CS dijo sabio como es que en realidad nadie ha conocido y nadie conocerá nunca el corazón de las mujeres, y en esto sin saberlo estaba citando a un famoso escritor colombiano que se apoda Mistercolombias, nadie nunca conocerá a las mujeres, lo que hay que hacer es disfrutarlas y callar, bravo, es el imperio de las mujeres, sumisos hemos de caer a sus pieses, dijo CS, y respondió Tanzania, que pendejadas dices, mi rey, y CS volvió a su inefable lactancia, y se pasaba de una a otra cabrita como un pastoril corderito y mierdas tanto María del Rayo Tanzania dijo necesito algo más fundamental, algo más chic, chido y cavernícola, como qué mi reina, dijo CS, ¿un palito? Nein, cabroncito, necesito un Ballantines, claro, doncella, un Beefeeters para Cleofatra, y así fueron de cerveza a whisky y de wisky pasaron por toda la escala etílica hasta llegar a champaña, y El Turco, con cabeza más clara preguntó en voz baja, oye Pedro Bisonte, ¿tienes con qué pagar?, es que yo dejé mi billetera en casa, claro, pendejo, mira tarjeta de credito oro de Bancomer, Américan Extress, Empresarial bancomer, Santander Ejecutiva, Bancolombia, British Geldsteiberg, la que quieras, las tarjetas de crédito son la cifra del infinito en al tierra, y también del infierno, dijo El Turco, que tiene más dinero que Calígula, y siguió chupando como el que interpreta la flauta de Pan y Tanzania pidió permiso para ir a desaguar dos, tres, cuatro o cinco veces, hasta que ya CS se comenzó a apasionar de más con la teta de turno y le hizo un moretrón a la delicada carnadura de Tanza, que le lanzó un sopapo, mis criaturitas están aseguradas por El Consorcio Ceta, marrano, cochino, sweino, perdón, perdón, Juan Domingo Perdón, dijo CS, qué puedo hacer para recibir tu perdón, mira, wey, orita mismo te pongo el trasero en la cara y me limpias con la lengua los frijoles, y si no lo haces ya mismo llamo a los guardias y les digo que te pongan una madriza y que te hagan la cirujia plástica al revés y te arranquen los cachetes y dejen riendo sin tus labios con todas las muelas al aire y te tiren por el rumbo de Coapexpan con un palo de escoba en el respiradero anal. Y pues, CS, que estaba borracho pero no imbécil, procedió a hacerle una somera limpieza del sureste con la morada lengua y ya sosegada Tanzania les dijo: Y a todas éstas, ustedes quiénes son, sin querer ofender parecen un par de nacos de lo pior, apuesto a que ni siqueira saben quien es Octavio Paz, ¿Octavio Paz?, preguntó El Turco: ¿no es el alcalde de Tlacolulan? Lo dicho, dijo Tanzania, un par de nacos de mierda, más ignorantes que la madre Teresa de Calcuta, a ver quién es Juan Carlos Onetti, quién es Raymon Carver, quién es Julio Ramón Ribeyro, quién es Ramón Rodríguez? Un periodista del Dictamen, un famoso guitarrista, un cantante de tango, un fabricante de tequila, un viejo decimero de Tlacotalpan?, contrapunteaba El Turco, lo dicho, nacos, indios, eso son, y Carita Sonriente aprobaba, convencido de estar asistiendo a la develación del Oráculo de Delfos. Y Tanzania de nuevo con su trocito de mierda humeante bajo la nariz seguía insultándolos y dándoles clases de hermenéutica, materialismo histórico, programación neurolinguistica, hasta que El Turco miró su reloj, consideró la posibilidad de que los fondos de Carita Sonriente no alcanzaran y que en verdad los guaridas se cobraran de la peor forma convirtiéndolos en carne molida de tercera --perdón, la imagen no es mía sino de my friend Rubem Fonseca (¿saben que RF dijo que Mistercolombias es su escritor favorito?, lo juro, eso dijo, tengo testigos, eso fue en la Feria del Libro de Guadalajara 2007) y El Turco jaló de la oreja a CS y le dijo, es hora de volver a la realité, Pedro Bisonte, tenemos que huir antes de que esto acabe en tragedia griega o por lo menos en trifulca xalapeña con intelectuales descojonados por bestias insolventes. ¿Y cúal será la forma de huyir?, no sé pero hay que juyir, ya inventaré algo y entonces El Turco, cuando Tanzania dijo Rulfo, respondió, ah si, el autor de Pedro Páramo, la más breve, intensa, profunda, misteriosa novela latinoamericana. Y zas, ahí descubrió Tanzania la impostura: ¿tons no son un par de viles nacos ignorantes sino álguienes que sí han leído a Rulfo? No solo a ese cuate, cariño, sino a Ladendorf, Musil, Proust, Mishima, Macedonilo Cotiledonio Hernández, Jules Cortázar, Asimov, Sturgeon, Salinger, Chejov, Pushkin, y bueno , darlig, he leido a todos los autores de mérito, cierto, cierto, dijo CS, aquí mi amigo no es un naquito cualquiera sino el director de la revista literaria más importante de México, el autor de La perversión de los chinos, miembro de número de la Academia de la Lengua, ganador de 45 concursos literarios, entre ellos el Alfaguara y el Planeta de Novela, y Tanzania en éxtasis, y en verdad en éxtasis, pues se había zampado no sé cuantas pastillas de todos colores una tras otra y tenía las pupilas como que en ese momento estaba viendo a Dios, les dijo, mis amores, los amo, vamos oritita mismo a mi humilde apartamento pa que les muestre mi biblioteca, tengo 5000 volumenes encuadernados en cuero, catalogados con el sistema Braille, ¡vamos, vamos!, dijo pellizcándole los esponjosos y considerables cachetes a CS, y CS dijo, vamos, he encontrado a la mujer de mi vida, ¡fuera mis tres amantes, fuera mi esposa y mis hijos!, diora en adelante adopto y prometo hacer feliz para bien y para mal, en la salud y en la enfermedad, a María del Rayo Tanzania, y El Turco le dijo muy en discreto, pero antes vamos al baño, y allí le lavó la cara a CS y le dijo, pendejo, quieres que nos pase lo que le pasó a La Parquita, el miniluchador de la Triple A, que fue drogado por una teibolera con líquido de ojos y luego asesinado arteramente, paga, abrón y nos vamos....
Y hasta ahí quedó la historia, que estoy escribiendo sin el consentimiento y sin la oposición de El Turco, quien me dijo que la iba a escribir mañana mismo, es decir, hoy, pero bueno, uno es mentiroso e infidente y no puede abandonada en las aguas del olvido una historia de estas, y si no que lo diga GGM, que ha sufrido con paciencia mis inventos y hasta agora no ha protestado sino en privado, temiendo sin duda hacerme más famoso de lo que ya soy o más infame de lo que cree alguna gente. Quien lea esto que perdone los errores. Fue escrito a toda carrera y espero corregirlo. Bueno, ya lo corregí pero puede mejorarse. Cualquier parecido con la realidad es más que una coincidencia. Los nombres han sido cambiados pero son fácilmente rastreables. Estoy cumpliendo con una de las más altas misiones de mi vida: la recopilación de enemigos y detractores.

Marco Tulio Aguilera

2 comentarios:

  1. Cuando el cuento llegó a Octavio Paz me partí de risa. Historias como esta creo que haber vivido alguna, jaja.

    Saludos.

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  2. cuando tenga tiempo espero mejorar la historia

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