EL TRIUNFO DE LA TERCERA EDAD


LA HAZAÑA MÁS RECIENTE DEL PIPÍ FANTASMA



Nosotros los narcisistas irredentos no nos cansamos de hablar de nuestras hazañas y por eso me voy a permitir el inefable placer de hablar de mí mismo (como dijeran dos señores muy famosos que se llamaban Ortega y Gasset y que sufieron un accidente de tránsito muy común en la vida de los mortales: la muerte): hoy derroté en una veintiuna de básquet a un grupo de mozalbetes (tómese en cuenta que a la fecha cuento con la provecta edad de 60 años --y no me arrepiento de ello, como diría otro famoso: el gran poeta Cenamor--) cuya edad variaba entre los 2o y los 30 años. Explico lo que es una veintiuna: en media cancha batallan encarnizadamente todos entre cuatro y ocho o más jugadores. El que primero llega a veintiún puntos... gana. Pus... yo les gané a todos, incluyendo al tremendo Bogart --al que convertí en personaje de mi Historia de todas las cosas; a Erick --jugador de varias selecciones del Estado-- y a otros cuatro. ¡Chas!, desde la distancia de los 3 puntos, aproximadamente ocho metros, les receté mis canastas de miope (por alguna razón mi miopía me permite acertar desde cierto punto con puntería sorprendente... ) Hay que aclarar que perdí la segunda veintiuna y que en la tercera no particié por física güeva, alias pereza, o por cansancio ocasionado por tanta vacación, natación, básquet y el dormir exacerbado... Buscaré una foto vieja para ilustrar este texto.

Marco Tulio Aguilera

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